Categoría: Lado B

  • Hablemos sobre el impuesto a la pobreza

    Hablemos sobre el impuesto a la pobreza

    ¿Por qué sale más caro vivir en una población vulnerable?

    ¿Alguna vez escuchaste hablar sobre el impuesto a la pobreza? Este concepto trata de una problemática social que atraviesan los barrios vulnerables hoy en día, y quiere decir que las personas de bajos recursos pagan más que el resto por los mismos bienes y servicios.

    Esto genera un círculo vicioso en donde nunca el dinero es suficiente y siempre se está en “falta”.

    Te lo ilustramos con un ejemplo: los distribuidores de alimentos no llegan a las villas y/o barrios populares, por lo que aquel que vende comida allí debe trasladarse, en un auto que no tiene conseguir los productos, y eso se ve reflejado en el precio final. En conclusión , el coste por falta de acceso termina en un precio más caro para los habitantes de esta población. El impuesto a la pobreza pasa a ser de un 20% o hasta un 45% más caro que en barrios con mayores recursos.

    ¿De dónde surge este problema? se debe a la falta de acceso logístico qué hay en la distribución de barrios, junto con el rol de los intermediarios locales y los monopolios.

    Desde Bindi nos proponemos repensar estos sistemas que no están funcionando para hallar alternativas que den nuevos resultados. Dejar de segregar a los barrios vulnerables y reconocer que somos todos parte de lo mismo, entonces, ¿cómo podemos trabajar juntxs para que el mundo sea mejor y más justo para todxs?

    Visibilizar estas cuestiones nos permite reflexionar y tomar rumbos diferentes con nuestras acciones.

  • ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    Estrategias frente a la crisis energética

    En 2011 Japón enfrentó una crisis energética en la que tuvieron tomar ciertas medidas que hoy nos sirven de ejemplo para saber cómo podemos actuar frente al escenario similar que estamos viviendo en muchas partes del mundo.

    En el caso de Japón, una planta nuclear colapsó a causa de un terremoto y un tsunami, lo que generó una pérdida del 40% de energía en una noche. Frente a este desalentador panorama, se pensaron distintas soluciones con el fin de ahorrar la energía disponible. Entre ellas, apagones programados en la industria, se dejaron de utilizar las escaleras mecánicas de los centros comerciales y se apagaron las impresoras en desuso; destituyeron las máquinas expendedoras, invitando a los trabajadores a traer sus propias bebidas y a usar ropa ligera para minimizar el uso de aire acondicionado.

    Por otro lado, los partidos deportivos se trasladaron a un horario más temprano para reducir la iluminación; ciertas empresas invirtieron en bombillas LED y paneles solares, y las fábricas reajustaron sus turnos para una red eléctrica más ligera. Muchas de estas decisiones no son cómodas, pero son necesarias para reducir el consumo y preservar los recursos que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Reorganizar nuestras prioridades y ajustar nuestras necesidades con las del medio ambiente son conceptos clave para cambiar el futuro de la crisis climática.

    La crisis energética es una realidad, pero está en nuestras manos decidir encender la luz propia y apagar los interruptores innecesarios. ¿Cómo podés cuidar la energía de tu ciudad?