Masái es un pueblo ubicado entre Kenia y Tanzania que solía ocuparse del ganado. Debido a las grandes sequías, se vio obligado a trabajar en el mercado con otro tipo de alimentos más procesados. Tristemente, la agricultura química destruye los pastizales condenandolos a la pobreza. Ante esta situación, Selina Nkoile y su esposo, quienes son parte de la comunidad masái, se dedicaron a construir un bosque rico en biodiversidad de árboles, plantas, y alimentos. Selina fue una de las primeras de su tribu en recibir educación y ansiosamente quiso compartirla con otros.
Bautizado como Bomanoma, un paraíso natural donde los inodoros de compost fertilizan el suelo, la energía solar provee electricidad y wifi y los riegos se realizan con el agua de lluvia recolectada, el maravilloso lugar que levantaron en la tribu cuenta con una granja autosuficiente, vacas, cabras y ovejas y colmenas. Además funciona como centro educativo y caritativo para fomentar el crecimiento de la comunidad, donde todos puedan ayudar y colaborar con el funcionamiento y las tareas.

De esta manera, Selina encontró la manera de aprovechar los recursos naturales y armonizar con la naturaleza para salvar a su pueblo. Parece una historia de cuentos, pero no lo es. Es la historia de una inspiradora mujer que vio tierra firme cuando todos se sentían ahogados, y supo qué hacer con ella para construir un lugar para todos.








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