¡Tu carrito está actualmente vacío!

La mirada de la educación integrativa
La educación holística es mucho más que una forma de enseñar: es desde dónde percibimos a los seres, el observador que somos, mirándolos de manera integral, cuerpo, mente, emoción y lo que el ser que habita ese cuerpo vino a manifestar. Y esto es lo que marca su gran diferencia.
El ser funciona de una manera interrelacionada con la naturaleza, y para vernos en nuestra completud tenemos que considerar cada una de nuestras dimensiones energéticas. Aquí aparecen el cuerpo físico, el emocional, mental, espiritual y el etérico.
Los cuerpos son la energía y vibración que nos rodea, solo una parte es visible a los ojos físicos.
El Cuerpo Físico: es al que solemos prestarle más atención, está ligado a las necesidades básicas y corporales, relacionadas con lo biológico.
Cuerpo Etérico: es la capa de energía que está pegada al cuerpo físico y funciona como protección.
El Cuerpo Mental: Es donde se desarrollan los pensamientos y se graban los “sistemas de creencias” que imprimen sobre nuestra emocionalidad.
Cuerpo Emocional: es el encargado de generar emociones y disparar acciones que, repetidas en el tiempo (ya que surgen de nuestro pensamiento), generan una tendencia. Esa tendencia es una personalidad, y esa personalidad un destino.
Cuerpo Espiritual: tiene que ver con nuestra esencia, quiénes somos, pero suele estar tapado por la “personalidad” y el ego.

Todos estos cuerpos, en realidad están interrelacionados y son uno solo.
Los modelos educativos tradicionales tienen en cuenta sólo algunas de las inteligencias, y no consiste únicamente en la lógica-matemática y la emocional o cuerpos que tenemos. La inteligencia es multidimensional.
Al mirar solo una parte nuestra, nos desintegra, como si cada uno de estos cuerpos estuviese en partes separadas. Y así aprendemos no sólo los temas a estudiar, sino también a disociarnos, en un aprendizaje que trae mucho dolor y falta de autoestima en la vida de estos futuros adultos, que llevarán este aprendizaje a su vida cotidiana y a su forma de ver el mundo. Y esta mirada, bajo el paradigma de separación, es la que construye el mundo en el que vivimos y los resultados que tenemos .
Dejemos de perpetuar una educación que va a generar seres que construyan más de lo mismo que ya sabemos que no funciona. Necesitamos vaciarnos del viejo paradigma de separación, y vernos a nosotros mismos integrados. Así podremos ver cómo todos estamos interrelacionados, y desde allí, seremos conscientes que somos uno, entender que lo que le pasa a alguien del otro lado del planeta me pasa a mí también, que estamos todos juntos en este barco llamado planeta Tierra, que no existen las líneas llamadas países, que son una ilusión creada por la mente del hombre que aprendió a separar y disociarse.
Cuando estamos integrados y podemos observar nuestro pensamiento, podremos soltarlo, y así hacer lugar para lo nuevo. Una nueva mirada, genera una nueva realidad. Desde esa mirada, buscaremos la justicia social, pensaremos en el otro, porque lo que le pasa al otro, nos duele…
Podremos ver el planeta como un ser vivo con todos sus cuerpos y nos daremos cuenta que no sólo contaminamos el cuerpo físico de la tierra; que con nuestros pensamientos (de separación) contaminamos el cuerpo mental del planeta, que disparara emociones de dolor e ira, con las que contaminamos el emocional de la tierra, y ello nos lleva a contaminar el cuerpo físico de la tierra.
Desde el paradigma de separación, no pensamos en las generaciones venideras ni en el planeta como un ser vivo del que somos parte. Por eso es tan importante la educación holística e integrativa, conectada con la naturaleza, que es nuestra madre tierra y nuestros propios cuerpos .
Vernos en nuestra globalidad, interconectados, es lo que nos permite expresarnos desde el verdadero ser, en paz, tranquilidad y honestidad con nosotros mismos.




Deja una respuesta