Un nuevo estudio publicado en la revista científica npj Aging (del grupo Nature) sugiere que la psilocibina —la sustancia activa de los hongos— podría influir en los procesos biológicos del envejecimiento.
Los investigadores observaron que el psilocino (el principio activo de la psilocibina) extendió la vida de células humanas en laboratorio y mejoró la supervivencia de ratones de edad avanzada, además de reducir el estrés oxidativo y activar mecanismos celulares vinculados con la longevidad.
El hallazgo marca un punto de inflexión: por primera vez, una sustancia tradicionalmente asociada a la experiencia interior y a la conciencia aparece relacionada con procesos fundamentales del tiempo biológico.
Durante décadas, el envejecimiento fue entendido como un deterioro inevitable. Hoy, la ciencia comienza a verlo como un proceso dinámico, influido por el entorno, el estrés, los vínculos sociales y la forma en que vivimos.

Este estudio abre una pregunta que va más allá de la farmacología:
si algo capaz de modificar la percepción y la conciencia también impacta en la biología, ¿qué relación existe entre cómo vivimos y cómo envejecemos?
La longevidad deja entonces de ser solo una cuestión de años y se convierte en una reflexión cultural: sobre el cuidado, el sentido y las condiciones que hacen posible una vida más plena.
Podés leer la investigación completa en el siguiente enlace:
https://www.nature.com/articles/s41514-025-00244-x





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