En Taiwán viven miles de luciérnagas de 65 especies distintas que iluminan esa parte del mundo y dan un verdadero espectáculo. Frecuentemente, un gran grupo de admiradores de la naturaleza emprende una travesía por la montaña, en plena oscuridad, para presenciar la magia de estos bichitos de luz desde las alturas. Esperan ver el parpadeo colectivo de las luciérnagas que ocurre durante poco tiempo y en una época especial del año, ya que está relacionado con su ritual de cortejo donde se pueden ver luces de un vibrante verde. Este fenómeno es realmente conmovedor e increíble de ver, y se convirtió en una gran tradición tanto para los turistas como para los habitantes del país.
“Es como cuando la gente ve estrellas fugaces: te emocionas mucho. Sucede solo una vez al año y el tiempo es muy corto”, comenta uno de los que experimentó el hermoso suceso. El secreto está en alcanzar un punto de total oscuridad para que las luciérnagas activen su luz. Sin embargo, el cambio climático también está trayendo graves consecuencias para esta especie, al igual que los pesticidas.

La Fundación Amigos del Parque Forestal Daan de Taipéi trabaja desde 2014 arduamente para restaurar el ecosistema de las luciérnagas. Gracias a ese esfuerzo, lograron traerlas de vuelta después de casi un siglo. Ahora muchos jóvenes pueden experimentar el fenómeno que ellos presenciaron tantas veces siendo chicos. Pero esto no termina acá: las pequeñas luces volvieron a brillar, pero siguen siendo amenazadas. Es trabajo de todos devolverles un verdadero hogar.






