Etiqueta: economía circular

  • Un auto que limpia el planeta

    Un auto que limpia el planeta

    ¿Te imaginás cómo sería un auto que ande con basura? Sí, casi como el famoso DeLorean de Volver al futuro. Aunque suena al guión de una película, esto hoy es una realidad.

    Edmundo Ramos, ingeniero mecánico argentino, dedicó más de medio siglo a convertir residuos en energía. El resultado fue un Ford Ranchero propulsado por gas generado a partir de desechos orgánicos, capaz de viajar por todo el país sin contaminar y aportando oxígeno al ambiente.

    Inspirado por la escasez de recursos fósiles y la urgente necesidad de alternativas sostenibles, desarrolló un sistema que transforma la basura en combustible. “Cada intento, incluso los fracasos, fue un paso más hacia el éxito”, repite el ingeniero con una sonrisa.

    La “gasura” –nombre con el que Ramos bautizó al gas limpio resultante– se obtiene a partir de cáscaras de nuez, carozos de frutas y restos carbonizados, tratados con filtros que capturan las impurezas antes de generar energía. El proceso no solo evita emisiones tóxicas, sino que también aprovecha residuos que normalmente terminarían en vertederos.

    Junto a su esposa, Fabiola, recorrieron Argentina en este singular vehículo, inspirando a comunidades, escuelas y universidades. El viaje no fue solo una travesía técnica, sino también un mensaje de esperanza, donde se prueba que la innovación puede ser aliada de la naturaleza.

    Hoy, con nuevas regulaciones ambientales y crecientes incentivos a la economía circular, el proyecto de Ramos gana relevancia. Su siguiente desafío es incluir plásticos reciclados como parte del proceso energético, ampliando la eliminación de desechos contaminantes. Lejos de detenerse, continúa perfeccionando su sistema y compartiendo su conocimiento con jóvenes ingenieros.

    En un mundo donde la sostenibilidad ya no es opción sino necesidad, historias como la de Edmundo muestran que la creatividad humana puede convertir la basura en energía y los sueños en motores de cambio.

    Seguí leyendo en nuestra plataforma y descubrí más historias sobre innovación, sustentabilidad y personas que están haciendo un cambio real.

  • Packaging comestible y zero waste: cuando el envase también es comida

    Packaging comestible y zero waste: cuando el envase también es comida

    NakedPak, proyecto de la diseñadora israelí Naama Nicotra del Holon Institute of Technology, propone una alternativa radical a los plásticos de un solo uso: envases comestibles a base de algas que se disuelven en agua hirviendo y no dejan residuos.

    Nicotra combinó gastronomía y diseño para desarrollar un material derivado de algas que es comestible, neutro en sabor y apto para integrarse a la cocción. El resultado es un biopack transparente que contiene la comida, se enjuaga y luego se disuelve para convertirse en parte del plato. Así, el envase desaparece sin generar basura y transforma la experiencia de consumo en un acto realmente circular.

    La propuesta fusiona comida y envase en un solo producto: el packaging, hecho a base de algas, es comestible y se cocina junto con la comida. Puede ser neutro o traer sabor incorporado –a tomate, curry o frambuesa, por ejemplo–, de modo que además de contener la preparación, hace al sabor final del plato.

    Esta línea de diseño reduce el uso de plásticos en porciones individuales, acercando soluciones concretas e inspirando a productores y diseñadores a repensar las cadenas de valor con criterios de salud y bajo impacto.

    Repensar el envase como parte de la experiencia gastronómica abre un camino concreto hacia un consumo más responsable, porque cuando nada se tira, todo puede sumar.

    ¿Te animarías a probar este producto? Contanos en qué plato lo usarías primero y qué sabor te tienta.

  • La industria textil convierte desechos de comida en telas

    La industria textil convierte desechos de comida en telas

    Durante años, los restos de comida terminaron en la basura, donde liberan gases que calientan el planeta. Hoy, una parte empieza a tomar otro camino. Con los materiales tradicionales bajo la lupa, la moda mira lo que antes descartaba y lo vuelve insumo. La idea es simple y cercana: si la naturaleza no tiene basura, la moda tampoco tendría por qué tenerla.

    Ya hay ejemplos concretos. TENCEL es la marca de una fibra llamada lyocell: se obtiene a partir de celulosa de madera en un proceso de bajo impacto. En una edición especial, Lenzing (la empresa detrás de TENCEL) se asoció con Orange Fiber para mezclar esa celulosa con pulpa de cítricos y así crear telas suaves, resistentes y con menor huella. También aparecen telas a partir de café, plásticos biodegradables de origen vegetal y stocks dormidos de la propia industria.

    El cambio de fondo es pensar el ciclo completo: diseñar para durar, elegir insumos renovables y reinsertar lo que sobra en nuevas vueltas de uso. Cuando el residuo se trata como recurso, la cadena se ordena y recupera sentido.

    Cada vez más marcas se interesan más por utilizar cápsulas de fibras recicladas y crear líneas con trazabilidad. Es una transición que, paso a paso, desplaza materiales de alto impacto y estira la vida útil de lo que usamos todos los días.

    Del lado de quien compra, alcanzan gestos simples. Preguntar por el origen del material y priorizar la calidad antes que la cantidad mueve la aguja. No se trata de no consumir, sino de tomar decisiones informadas y conscientes que ayuden a cuidar el mundo natural que habitamos.

    ¿Conocías telas hechas con cítricos, café u otros residuos? Contanos qué materiales probaste y qué te gustaría ver en tu ropero.

  • Pieter Pot: compras sostenibles sin residuos

    Pieter Pot: compras sostenibles sin residuos

    En un mundo donde la basura crece a diario, Pieter Pot propone algo simple y potente: comprar sin envases descartables. Nació en 2021 como supermercado digital y hoy, en 2025, sigue afinando su modelo circular para que el consumo cotidiano tenga menos huella y más sentido.

    La clave es el granel con envases retornables. Elegís entre cientos de productos — de alacena, legumbres, frutos secos o especias—, y te llegan a casa en frascos reutilizables mediante bicicletas o vehículos eléctricos y, en el próximo pedido, devolvés los envases para recuperar el depósito. Menos plástico, menos CO2, más comodidad.

    Su impacto ya se mide en millones de descartables evitados en Países Bajos y Bélgica. Hoy, la logística está madurando al lograr mejor trazabilidad de envases, ampliación de catálogos locales y alianzas con productores de cercanía. La idea es demostrar que se puede comprar bien, fácil y sin residuos.

    Si te interesa este modelo, conocelo mejor en su web https://www.pieter-pot.nl/. Puede disparar ideas simples para tu propio sistema que luego escale. Cada pequeño circuito que cerramos alivia la montaña de basura.

    ¿Qué idea simple se te ocurre para comprar con menos residuos?

  • Sea stone: la alternativa al hormigón que no contamina

    Sea stone: la alternativa al hormigón que no contamina

    Los desechos de la industria pesquera ensucian y contaminan nuestras playas. Cada año se descartan millones de caracoles y valvas marinas que podrían tener otro destino.

    Newtab-22, el proyecto de diseño fundado por Hyein Choi y Jihee Moo, busca aprovechar materiales naturales para unir sostenibilidad y estética contemporánea. Su principal recurso son las cáscaras de mariscos, con las que crean “sea stone”, un material eco‑friendly con propiedades similares al concreto. Esta mirada creativa, sostenible en lo ambiental y en lo económico, le devuelve valor a un residuo que suele terminar en la basura.

    Sea stone se elabora con un proceso manual y de baja energía para no dejar huella negativa en el planeta. Es ideal para jarrones, azulejos decorativos o tableros de mesa, con piezas únicas en color y textura que, a pequeña escala, ofrecen una alternativa sustentable al cemento. 

    En 2025, el equipo continúa activo con colaboraciones junto a estudios y productores locales para ampliar la recuperación de carcasas, mejorar la trazabilidad del material y sumar nuevos formatos sin perder el trabajo artesanal.

    Sigamos buscando maneras de producir en armonía con el ambiente. Las opciones siguen creciendo.

    Web de Newtab-22

  • Plátano convertido en textil de moda

    Plátano convertido en textil de moda

    En un mundo cada vez más consciente de su impacto ambiental, la industria textil se encuentra en plena revolución. La creatividad, siempre impulsora de innovación, se está convirtiendo en la fuerza motriz detrás de un cambio de paradigma en la moda que no solo busca la estética, sino también la sostenibilidad.

    El cultivo de banano y plátano es una fuente abundante de desperdicio orgánico. Sin embargo, en lugar de relegar estos sobrados a la basura, se están transformando en una fibra sostenible que tiene el potencial de reemplazar a los textiles convencionales como el algodón y la seda.

    Esta antigua técnica textil, aunque arraigada en países como Japón, Filipinas y Nepal, está experimentando un resurgimiento sorprendente en Uganda, y a gran escala. 

    La fibra de plátano no solo ofrece una alternativa respetuosa con el medio ambiente, sino que también presenta beneficios tangibles. Sorprendentemente, absorbe tintas de manera más eficiente que el algodón, reduciendo así el impacto ambiental de los procesos de teñido. Además, su cultivo requiere menos agua y menos tierra en comparación con otros textiles, marcando un paso significativo hacia la sostenibilidad en la producción de moda.

    Este es sólo un ejemplo de todo lo que consideramos  un desecho y podemos convertir en algo nuevo y de valor. Es cuestión de cambiar la perspectiva. 

    La creatividad puede no solo dar nueva vida a los materiales, sino también abordar los desafíos medioambientales de nuestra época.

    ¿Es hora de traer esta innovación a América Latina? La respuesta parece resonar con un sí rotundo. En una región donde la diversidad cultural se entrelaza con una rica biodiversidad, la incorporación de textiles biodegradables como la fibra de plátano no solo sería una declaración de moda, sino un compromiso con un futuro más sostenible.

    La creatividad está destinada a ser el catalizador del cambio en la industria textil. Desde transformar residuos en moda hasta desarrollar procesos de producción más eficientes y sostenibles, cada paso cuenta. La moda del mañana no solo será definida por su estilo, sino también por su compromiso con el planeta.

  • Un invento para reducir la contaminación plástica

    Un invento para reducir la contaminación plástica

    Cada año producimos cientos de millones de toneladas de plástico. Mucho es PET (botellas y envases). En 2022, científic@s de la Universidad de Texas presentaron FAST-PETasa, una enzima que desarma ese plástico en horas o días y permite re-utilizarlo, en lugar de quemarlo o enterrarlo.

    De la naturaleza al laboratorio
    La idea nace al estudiar microbios que degradan el PET en la naturaleza. Con ese aprendizaje, mejoraron la enzima para que funcione a baja temperatura y sea más rápida.

    Qué cambia si se escala
    Hoy se prueba en plantas de reciclaje. Si se adopta en mayor escala, el PET podría circular más veces con menor impacto, reduciendo no sólo residuos, sino demanda de materia prima virgen.

    Oportunidad para la región
    En Argentina y en países vecinos, esta tecnología puede complementar la recolección diferenciada, a las cooperativas cartoneras y plantas de clasificación. Cuanto más limpio y separado llegue el PET, mejor funciona la enzima y mayor es la calidad del material recuperado. 

    Con políticas de envases y compras públicas sostenibles, podemos cerrar el ciclo de botellas y textiles de poliéster, generar menos basura, recuperar más material y cultivar una economía que se regenera, tal como lo hace la naturaleza.

    Lo simple suma: separar limpio, apoyar a las cooperativas, elegir envases retornables. La innovación ayuda, pero es la comunidad la que lo hace posible.

    Para saber más

  • Qué es la economía circular

    Qué es la economía circular

    La economía circular propone dejar atrás el modelo lineal de extraer–producir–usar–tirar y diseñar sistemas donde los materiales circulen el mayor tiempo posible con el menor impacto. Implica repensar productos desde el origen, que sean durables, reparables, actualizables, hechos con materiales reciclables o biodegradables, y procesos que eliminen residuos desde el diseño.

    Panorama actual. Según la Circularity Gap Report 2024, sólo alrededor del 7% de la economía global es “circular”, y el uso de materiales sigue creciendo por encima de la capacidad del planeta. La meta no es reciclar más al final, sino prevenir residuos y emisiones en toda la cadena.

    La Unión Europea avanza con el Ecodesign for Sustainable Products Regulation, que exigirá reparabilidad, pasaportes digitales de producto y restricciones a destrucción de excedentes.

    Joan Melé, referente en banca con valores, recuerda que “el dinero es un acto moral” y que cada compra e inversión define el tipo de economía que creamos. La circularidad no es solo técnica, sino que requiere transparencia y trazabilidad que oriente capital hacia proyectos con impacto real. Decidir dónde ponemos nuestro dinero, desde una cuenta bancaria hasta un proveedor, es parte del cambio de paradigma.

    La economía circular no es un destino, sino una práctica diaria: diseñar sin residuos, usar más tiempo, devolver al ciclo y financiar lo que cuida la vida. Cada decisión cuenta.

  • Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Desde Nairobi, Nzambi Matee y su equipo transforman plástico descartado en materiales de construcción que cambian barrios y también miradas. Su empresa, Gjenge Makers, ya recicló más de 200.000 kilos de residuos y los convirtió en adoquines y baldosas de alto desempeño. Además, impulsó empleo para recolectores, organizaciones juveniles y mujeres.

    Los adoquines de Gjenge están fabricados con plásticos recuperados y tienen una resistencia a compresión superior a la de los pavers de hormigón tradicionales. Son durables, coloridos y pensados para veredas, patios, senderos y espacios comunitarios. 

    Cada pieza es un paso menos de plástico en vertederos y un paso más hacia barrios más limpios y lindos.

    El modelo es circular y local, donde los residuos que antes no tenían salida se convierten en insumo; ese insumo se vuelve infraestructura útil y, en el camino, se generan oportunidades de trabajo. Gjenge Makers lo resume bien al demostrar que se puede construir de otra manera, de forma accesible y sostenible para el mundo.

    Para contactarlos o conocer proyectos recientes, especificaciones técnicas y pedidos:

    • Sitio oficial: https://www.gjenge.co.ke/
    • Email: sales@gjenge.co.ke
    • Teléfono/WhatsApp: +254 768 188 934 / +254 102 188 934
    • Dirección: Butere Rd, Nairobi
  • ¿Qué son las empresas B?

    ¿Qué son las empresas B?

    ¿Ya conoces el sistema de empresas B? Se trata de una organización sin fines de lucro que apunta a una economía y organización más justa y equitativa, tanto entre seres humanos como para con el planeta.

    ¿Cómo sería el mundo si el sistema económico fuese regenerativo y sustentable para todxs? Esta organización propone que este mundo sea una realidad y para ello alienta a que cada vez más empresas se pasen al lado B, donde el mercado surge como solución a problemas ambientales y sociales.

    El Sistema B se encarga de certificar a aquellas empresas que cumplen con los requisitos alineados a este propósito. Es decir, a las empresas que tienen un compromiso de trabajar en conjunto con el planeta y buscan beneficiarlo, así como a todas las poblaciones.

    Las empresas B actúan teniendo en cuenta su impacto social y ambiental y aceptando la responsabilidad de sus acciones y sus consecuencias. Con una actitud transparente se comprometen a ser agentes de cambio dentro del sector industrial, y generar un impacto positivo en el planeta.

    El movimiento B es una nueva manera de pensar los modelos de negocio y su éxito, y propone, desde su lugar, ofrecer soluciones. Este grupo se expande cada vez más, siendo 6.271 las empresas B certificadas en el mundo; 1000 de ellas se encuentran en Latam. Si querés que tu empresa pase al Lado B podés averiguar en la página web www.sistemab.org todos los requisitos necesarios para certificar tu negocio. Para pertenecer es importante compartir este mismo propósito y comprometerse, tanto de manera institucional como legal, y reconocer la interdependencia con el resto de las empresas que forman parte.

    Somos nosotrxs quienes podemos redefinir el mercado; es hora de emplear el sistema B.