Hay obras de arte que nos disparan ideas en muchas direcciones, que nos movilizan y nos
atraviesan con sensaciones y reflexiones que complementan la intencionalidad de la misma
obra. El caso de After Yang, la nueva y hermosa película del director estadounidense –
nacido en Corea del Sur- Kogonada es una de ellas.
La película narra la historia de una familia y su relación con un robot que hace las veces de
asistente y niñera, elaborando una reflexión sentida sobre los lazos entre los seres humanos
y la inteligencia artificial, en el marco de un film de ciencia ficción intimista. Pero After
Yang es muchas cosas más.

También habla sobre el duelo, la transformación, las profundidades del inconsciente y las
herencias culturales. Con todo, también es un drama holístico, en el sentido de que
podemos entender a la película de Kogonada como una digna representante de Escorpio,
un signo de agua, memorioso, que habla de lo oculto, de los secretos, del inframundo, que
tiene el trabajo es transformarnos.
“¿Que viene después?”, es la pregunta que nos hacemos cuando este signo nos atraviesa. Y
la bellísima After Yang se hace exactamente la misma pregunta.
