Etiqueta: soberanía alimentaria

  • El guardián de semillas

    El guardián de semillas

    Adam Alexander es uno de los guardianes de semillas vegetales de la “Heritage Seed Library” del Reino Unido, una biblioteca de semillas. ¿Qué quiere decir esto? Su misión es preservar y salvar aquellos vegetales raros que están en peligro de extinción.  Así como existe la diversidad genética de animales, lo mismo sucede con las plantas: si estos ejemplares dejan de cultivarse, desaparecen.

    Durante un viaje por Ucrania a sus 30 años, Adam descubrió la importancia y el valor de las verduras locales. Recolectó de distintas partes del mundo semillas extravagantes y las llevó a su jardín. Cada semilla tiene una historia única y ancestral detrás. Adam se encarga de que esas historias y esos vegetales sigan siendo contemporáneos. 

    “En los últimos 100 años, hemos perdido al menos el 90 por ciento de la diversidad genética de nuestros cultivos alimentarios”, cuenta. Por eso, Adam Alexander y otros interesados en proteger la diversidad de las plantas alimenticias, tratan con sus granjas de contrarrestar esta situación. Es una inspiración y un ejemplo en esta cátedra; cultiva alrededor de 70 variedades por año y ya salvó más de 20 en peligro de extinción. 

    La conservación de estas especies inusuales, no solo tiene una relación con el pasado; también con el futuro, ya que podría ser el alimento de las próximas generaciones y una manera de colaborar con los ecosistemas del medio ambiente. 

  • No más maíz transgénico en México

    No más maíz transgénico en México

    México es conocido por ser la sede principal de 59 razas distintas de maíz y demás cultivos como el frijol, la calabaza, el algodón, el aguacate, el cacao, y muchos más. A partir de una decisión gubernamental del presidente Juan Manuel López Obrador, quien implementó una ley para prohibir el maíz transgénico y paulatinamente eliminar los agroquímicos, México le dijo chau al maíz transgénico y decidió reemplazar 16 millones de estos por maíz nativo. Hace muchos años se viene luchando sobre este tema por dos motivos principales: primero que nada, la salud, tanto desde el punto de vista del valor nutritivo de los alimentos como de los tóxicos que contaminan el aire que respiramos y nuestro cuerpo. En segundo lugar, las consecuencias que trae para el ecosistema, implicando una pérdida de la diversidad de los maíces nativos y efectos nocivos para los animales. Esto significa un gran paso para la preservación de la salud y el medioambiente. 

    El verdadero progreso se encuentra en las maneras de producir, las técnicas que protegen la biodiversidad y conservan el bienestar de nuestro ambiente. La campaña “Sin Maíz no hay País” fue la que llevó adelante este movimiento y logró concretar su misión: la prohibición de glifosato y maíz transgénico en el país, con el propósito de proteger la biodiversidad, las comunidades indígenas, campesinas y el patrimonio gastronómico. 

    Esta revolución nos recuerda que debemos mantener siempre las verdaderas prioridades en alto y cuidar antes que nada lo más importante.