Adam Alexander es uno de los guardianes de semillas vegetales de la “Heritage Seed Library” del Reino Unido, una biblioteca de semillas. ¿Qué quiere decir esto? Su misión es preservar y salvar aquellos vegetales raros que están en peligro de extinción. Así como existe la diversidad genética de animales, lo mismo sucede con las plantas: si estos ejemplares dejan de cultivarse, desaparecen.
Durante un viaje por Ucrania a sus 30 años, Adam descubrió la importancia y el valor de las verduras locales. Recolectó de distintas partes del mundo semillas extravagantes y las llevó a su jardín. Cada semilla tiene una historia única y ancestral detrás. Adam se encarga de que esas historias y esos vegetales sigan siendo contemporáneos.

“En los últimos 100 años, hemos perdido al menos el 90 por ciento de la diversidad genética de nuestros cultivos alimentarios”, cuenta. Por eso, Adam Alexander y otros interesados en proteger la diversidad de las plantas alimenticias, tratan con sus granjas de contrarrestar esta situación. Es una inspiración y un ejemplo en esta cátedra; cultiva alrededor de 70 variedades por año y ya salvó más de 20 en peligro de extinción.
La conservación de estas especies inusuales, no solo tiene una relación con el pasado; también con el futuro, ya que podría ser el alimento de las próximas generaciones y una manera de colaborar con los ecosistemas del medio ambiente.


