Una batería ecológica hecha de papel origami

En la Universidad de Binghamton (Nueva York) diseñaron una biobatería desechable capaz de alimentar pequeños dispositivos durante unos veinte minutos. Lo más llamativo es que funciona con agua sucia —sí, con sus bacterias— y está hecha de papel plegado en origami.

Esta es la versión 2.0 del diseño liderado por Seokheun Choi, ingeniero de Binghamton, que transformó una simple hoja en una “estrella ninja” con función de batería. Mide alrededor de 6 cm y supera en potencia y voltaje al prototipo anterior, manteniendo un costo bajísimo y un armado minimalista.

Su promesa es concreta, sirve para diagnósticos de un solo uso, dispositivos médicos de campo y hasta iluminación LED básica en contextos con poca infraestructura. Es liviana y de bajo impacto, pensada para un fin de vida responsable gracias a su base en papel.

La energía ya está en la naturaleza, las bacterias realizan procesos que liberan electrones. Este desarrollo aprovecha ese fenómeno para convertirlo en electricidad utilizable con materiales accesibles como papel y agua contaminada. Así, lo que vemos no es “crear” energía, sino canalizarla de manera sencilla y aplicable donde más falta hace.

Te invitamos a compartir experimentos y sus resultados. Seleccionaremos los más sólidos para difundirlos citando autoría y protocolos, y así nutrir una base abierta de conocimiento.

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