
Es sabido que la materia está esencialmente vacía de materia y llena de vacío que, paradójicamente, está lleno. Sobre este vacío puede decirse: Es omnipotente: la densidad de este medio de energía potencial es vastísima; es el producto del anidamiento fractal de estructuras geométricas de referencia, llenándolo todo y acumulando energía coherentemente.
Es omnipresente: es el medio desde donde la materia emerge y hacia donde la materia regresa. Por lo tanto, está presente en la más pequeña subdivisión de materia, porque es la matriz de referencia de la existencia toda.
Todo lo sabe: toda la información ya está contenida en forma de caracteres geométricos matemáticos. La capacidad de inclusión informacional de este medio es inimaginable. Fácilmente puede llegarse a la conclusión que el vacío cuántico tiene los mismos atributos que aquellos que las religiones asignan a la divinidad.
El punto es que somos formados a partir de este vacío, esa es nuestra Fuente Creadora. Y estamos conectados con ella permanentemente.