Etiqueta: agroecología

  • El pueblo masái se construye su propio paraíso

    El pueblo masái se construye su propio paraíso

    Masái es un pueblo ubicado entre Kenia y Tanzania que solía ocuparse del ganado. Debido a las grandes sequías, se vio obligado a trabajar en el mercado con otro tipo de alimentos más procesados. Tristemente, la agricultura química destruye los pastizales condenandolos a la pobreza. Ante esta situación, Selina Nkoile y su esposo, quienes son parte de la comunidad masái, se dedicaron a construir un bosque rico en biodiversidad de árboles, plantas, y alimentos. Selina fue una de las primeras de su tribu en recibir educación y ansiosamente quiso compartirla con otros. 

    Bautizado como Bomanoma, un paraíso natural donde los inodoros de compost fertilizan el suelo, la energía solar provee electricidad y wifi y los riegos se realizan con el agua de lluvia recolectada, el maravilloso lugar que levantaron en la tribu cuenta con una granja autosuficiente, vacas, cabras y ovejas y colmenas. Además funciona como centro educativo y caritativo para fomentar el crecimiento de la comunidad, donde todos puedan ayudar y colaborar con el funcionamiento y las tareas. 

    De esta manera, Selina encontró la manera de aprovechar los recursos naturales y armonizar con la naturaleza para salvar a su pueblo. Parece una historia de cuentos, pero no lo es. Es la historia de una inspiradora mujer que vio tierra firme cuando todos se sentían ahogados, y supo qué hacer con ella para construir un lugar para todos.

  • No más maíz transgénico en México

    No más maíz transgénico en México

    México es conocido por ser la sede principal de 59 razas distintas de maíz y demás cultivos como el frijol, la calabaza, el algodón, el aguacate, el cacao, y muchos más. A partir de una decisión gubernamental del presidente Juan Manuel López Obrador, quien implementó una ley para prohibir el maíz transgénico y paulatinamente eliminar los agroquímicos, México le dijo chau al maíz transgénico y decidió reemplazar 16 millones de estos por maíz nativo. Hace muchos años se viene luchando sobre este tema por dos motivos principales: primero que nada, la salud, tanto desde el punto de vista del valor nutritivo de los alimentos como de los tóxicos que contaminan el aire que respiramos y nuestro cuerpo. En segundo lugar, las consecuencias que trae para el ecosistema, implicando una pérdida de la diversidad de los maíces nativos y efectos nocivos para los animales. Esto significa un gran paso para la preservación de la salud y el medioambiente. 

    El verdadero progreso se encuentra en las maneras de producir, las técnicas que protegen la biodiversidad y conservan el bienestar de nuestro ambiente. La campaña “Sin Maíz no hay País” fue la que llevó adelante este movimiento y logró concretar su misión: la prohibición de glifosato y maíz transgénico en el país, con el propósito de proteger la biodiversidad, las comunidades indígenas, campesinas y el patrimonio gastronómico. 

    Esta revolución nos recuerda que debemos mantener siempre las verdaderas prioridades en alto y cuidar antes que nada lo más importante. 

  • Huertas comunitarias en las veredas

    Huertas comunitarias en las veredas

    Las huerta vereda son una propuesta sustentable para toda la comunidad que pretenden convertir las calles en barrios comestibles, ayudando a generar alimentos orgánicos y nutritivos.

    En el barrio de San Isidro, ubicado en Buenos Aires, Argentina, hace unos años comenzó esta iniciativa para aprovechar el espacio público y generar alimentos. Por el momento hay cuatro huertas en funcionamiento, que son cuidadas por el equipo de voluntarios que se pone a disposición en este gran proyecto.

    Todas ellas cuentan con composturas comunitarias, en donde todos los vecinos colaboran con su basura orgánica para crear abono.

    Entre los voluntarios se reparten las tareas de siembra, riego, trasplante, cosecha, entre otras, logrando una huerta frondosa y saludable.

    Este emprendimiento comenzó con un grupo de vecinas durante el 2020, quienes con mucho trabajo y esfuerzo prepararon el terreno para lo que se convirtió en la primera huerta vereda. Rápidamente esto captó la atención de la comunidad vecinal y así es como se fueron sumando muchas personas a trabajar en conjunto por un proyecto para todxs.

    Aprendiendo sobre las relaciones de la naturaleza, también surgió un espíritu de unión entre sus seres.

    Intercambiando y compartiendo saberes, los vecinos trabajan juntos para mejorar su barrio.

    La idea de las huertas vecinales trae por un lado beneficios sociales, pero también beneficios ambientales, ya que el verde empieza a aparecer en las urbes. Además, se encargan de preparar fertilizantes que mejoren los suelos, siembran flores que atraigan insectos beneficiosos y que mitiguen las plagas, y cultivan de manera orgánica para favorecer al medio ambiente y su biodiversidad.

    La cosecha se reparte entre todxs los participantes y los alimentos obtenidos son de una calidad que mejora la alimentación de la comunidad.

    Además brindan talleres gratuitos para instruir sobre el arte de la huerta e intercambiar saberes y expandir el proyecto.

    Cuentan con el apoyo de la Municipalidad de San Isidro, que se encarga de llenar los tanques de agua de la huerta cada semana, promueve los talleres y les ofrece un espacio en la feria mensual para vender productos que ayuden a compensar los gastos. Muchas personas de la comunidad, inspiradas por este trabajo, comenzaron sus propias huertas en la vereda sumándose a esta huella verde para la sociedad.

    La labor de esas primeras mujeres generó una revolución sustentable y comunitaria en todo el barrio. Así se ve el impacto masivo de las pequeñas acciones que salen del corazón y logran conmover a otrxs.

    Si te interesa colaborar con las huertas vereda o sumarte a los talleres, podes seguirlos en instagram @huertavereda para enterarte de toda la info.

    Esperamos que esta gran idea se expanda a todos los barrios y países, para seguir creciendo juntos y mejorando el espacio que habitamos.