Etiqueta: biotecnología

  • El parche que regenera la piel

    El parche que regenera la piel

    ¿Te imaginás una «curita futurista» capaz de devolverle a tu cuerpo la capacidad de sanar como cuando eras chico? Este avance ya es una realidad gracias a Mikele Amondarain, una genetista de nuestro país que diseñó un parche biológico innovador para acelerar la curación de la piel.

    A medida que sumamos años, o ante ciertas condiciones de salud como la diabetes, nuestro cuerpo va perdiendo colágeno y le cuesta mucho más cerrar las lastimaduras. Para solucionarlo, este invento combina un gel transparente con algo fascinante: exosomas de células madre obtenidas de cordón umbilical. ¿Qué son los exosomas? Imaginalos como «pequeños paquetes de mensajería» cargados de instrucciones biológicas. Al colocar el parche sobre una herida, estos mensajes le dan la orden a las células de la zona para que se despierten, vuelvan a funcionar al 100% y reparen el tejido rápidamente.

    Lo mejor desde el punto de vista del bienestar es que el parche se reabsorbe solo. El organismo lo va asimilando mientras se cura, lo que evita esos cambios de apósitos tan dolorosos y molestos. Este desarrollo de su startup Vesicly ya fue probado con éxito en laboratorios y no solo servirá para la piel, sino que se está pensando como una súper plataforma médica que a futuro ayude a regenerar otros tejidos dañados, como el corazón o los ojos.

    Un motor nacido del amor familiar

    Detrás de este hito científico —que recientemente fue galardonado en México con la prestigiosa Beca Draper— se esconde una profunda historia de resiliencia y afecto. La inspiración de Mikele no nació entre las paredes frías de un laboratorio, sino en el living de su casa en Coronel Pringles y en los pasillos de los hospitales.

    Durante trece años, su padre, José María, batalló contra el cáncer. Siendo apenas una adolescente, Mikele y su familia acompañaron de cerca un proceso marcado por largas internaciones y cirugías, pero sobre todo, por las heridas complejas que a su padre le costaba muchísimo cicatrizar. Ver el sufrimiento de su papá, pero también su incansable voluntad de buscar terapias innovadoras y probar nuevas drogas para sanar, encendió en ella una vocación inquebrantable.

    José María siempre le transmitió a sus hijas el legado de hacer algo transformador con lo que les tocara vivir y perseguir aquello que les llenara el corazón. Hoy, aquel dolor familiar se transformó en pura conciencia y salud colectiva: una tecnología con sello argentino que busca regalarle bienestar y calidad de vida a miles de personas en todo el mundo.

    Descubrí más

    Si querés profundizar en la base científica de las investigaciones académicas previas en las que ha participado la especialista, te invitamos a leer su producción original registrada en el archivo de «https://bicyt.conicet.gov.ar/fichas/p/mikele-amondarain«:

    • Artículo (2020): Second generation BTK inhibitors impair the anti-fungal response of macrophages and neutrophils
    • Tesis de Grado (2020): Efectos del idelalisib, un inhibidor de PI3Kδ utilizado en el tratamiento de leucemia linfocítica crónica (LLC), en células del sistema inmune y su interacción con otros agentes terapéuticos
  • El hongo que convierte radiación en energía

    El hongo que convierte radiación en energía

    Chernóbil, ciudad de Ucrania, famosa por el accidente radiactivo, se volvió desde entonces una zona hostil e inhabitable, según los científicos. Sin embargo, un hongo nativo de la planta nuclear puede ser quien traiga innovadoras soluciones a la radiación. La catástrofe en su hábitat lo obligó a adaptarse y evolucionar. Según las investigaciones, este hongo se alimenta de la radiación, que le permite crecer y generar energía renovable. Aparentemente, el componente clave es la melanina, la cual permite hacer esta conversión de energía.

    Al utilizar la melanina para obtener energía a partir de la radiación, este hongo puede ser una inspiración para la biotecnología. De esta manera estaríamos hablando de un hongo como fuente de energía renovable. Todavía se está investigando, pero esta tecnología puede tener diversas aplicaciones, tales como proteger a los pacientes de cáncer que deben hacer radioterapia, o a los astronautas de la radiación solar, entre otras.
    Una vez más, la naturaleza nos sorprende y nos enseña con su capacidad de evolución.

  • Reemplazando la batería por algas

    Reemplazando la batería por algas

    Las algas no solo alimentan, también pueden encender cosas.
    Un equipo de la Universidad de Cambridge mostró que, con cianobacterias, luz y un poco de agua, es posible mantener en marcha un microprocesador durante meses.

    La idea es directa y elegante. Las algas verdeazuladas hacen fotosíntesis y liberan electrones. Con un par de electrodos no tóxicos, ese flujo se recoge y se convierte en corriente útil. Relojes, sensores y pequeños aparatos son los primeros candidatos para este sistema, que no busca reemplazar todas las baterías, sino evitar pilas desechables donde no hacen falta.

    Hoy, grupos de investigación y startups de bioenergía exploran módulos más durables, carcasas biodegradables y formatos fáciles de escalar. El camino probable empieza por objetos conectados e internet de las cosas y, más adelante, suma combinaciones con otras renovables para ganar potencia.

    Energía que se regenera mientras hay luz, sin litio ni cobalto, con mantenimiento mínimo y una huella mucho menor. Otra forma de encender lo cotidiano sin apagar a la Tierra. ¿Te imaginás tu casa con sensores alimentados por algas y sin pilas de un solo uso.