¿Escuchaste hablar de las siete leyes del Kybalion? Son principios atemporales que describen cómo funciona el Universo. Este texto reúne los principios universales vinculados a la sabiduría ancestral de Hermes Trismegisto. Estos son:
Ley del Mentalismo El universo es una manifestación mental creativa de la que formamos parte. Lo que pensamos moldea nuestro paisaje interno y externo.
Ley de Correspondencia Los planos están conectados: lo mental impacta en lo físico y espiritual, y viceversa. Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera.
Ley de Vibración Nada está quieto. Todo se mueve y vibra, desde lo más sutil hasta lo más denso.
Ley de Polaridad Todo tiene su par complementario. Día y noche, vida y muerte: extremos que se equilibran.
Ley de Ritmo Todo fluye. Lo que sube baja, lo que avanza también descansa. El balance es la constante.
Ley de Causa y Efecto Cada efecto tiene su causa, y cada causa, su efecto. No hay azar puro, hay tramas de sentido.
Ley de Género En todo existe un principio masculino (yang) y uno femenino (yin) en sentido energético. Más allá del cuerpo, es la fuerza de crear, concebir y dar forma.
Al aprender a percibir el campo donde se dan pensamientos, emociones y acciones, se abre la posibilidad de ver conexiones que antes pasaban inadvertidas, cambian los vínculos, las decisiones y las consecuencias que aparecen en la vida real. Estas siete leyes ofrecen una mirada integral para lo cotidiano. Si “como es adentro es afuera”, tal vez lo externo está señalando algo interno.
Explorar cómo estos principios se reflejan día a día puede abrir caminos de co‑creación con el Universo que habitamos.
La negatividad es un tóxico que nos consume mentalmente y tiñe nuestra manera de ver el mundo. Hoy en Bindi te traemos las claves para cambiar de lentes y cultivar una mentalidad positiva.
Diversos estudios científicos demuestran que nuestra mente tiende a estancarse en la negatividad, incluso si después se le comunican noticias positivas. Saber esto es clave, porque nos indica que la visión positiva requiere de un esfuerzo y de entrenamiento, lo que también significa que todos podemos lograrlo.
Día a día estamos expuestos a información -muchas veces negativa- que nos lleva a la frustración y a la desesperanza. Si bien las circunstancias pueden ser difíciles, nuestra perspectiva tiene un gran impacto sobre cómo podemos atravesarlas.
Todas las situaciones tienen su costado positivo, aunque a primera vista no lo parezca. En primer lugar, porque cada cosa que nos pasa puede enseñarnos algo sobre nosotrxs mismos. Toda circunstancia puede convertirse en una oportunidad si le damos ese valor. Los desafíos son oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Aprender a ver las dificultades como parte del camino hacia la evolución de la conciencia es un primer paso por el que arrancar.
Algunos tips para entrenar la mentalidad optimista son:
– Tomar conciencia de nuestros pensamientos y creencias negativas. Reconocerlos es fundamental para identificar que se trata de ilusiones limitantes y poder cambiarlas.
– Hacer el ejercicio de registrar el tipo de pensamiento que tenemos, y preguntarnos si son realistas, útiles o llevan hacia el crecimiento.
– La gratitud es un poderoso antídoto contra la negatividad. Desde Bindi proponemos tomar un momento cada día para reflexionar sobre las cosas por las que estás agradecido. Puede ser algo tan simple como el sol, la palabra de un amig@ o tu plato de comida. Al enfocarte en lo positivo, entrenás tu mente para ver y apreciar las cosas buenas de la vida.
– Cambiar la perspectiva es la herramienta que necesitamos utilizar en cada ocasión. La forma en que interpretamos los eventos y situaciones determina nuestra respuesta emocional. Hacer este ejercicio para buscar el lado positivo en cada situación puede hacerte ver tu vida con una luz completamente diferente.
– Es super importante rodearse de personas positivas que inspiran e impulsan a ver el mundo con otros ojos. Además, el sentido del humor y la buena compañía son vitales para atravesar cualquier situación.
– Cuidar de uno mismo, física, mental y emocionalmente es esencial para mantener una mentalidad positiva. Dedicar tiempo a actividades que te brinden alegría y bienestar, fortalece la capacidad para enfrentar los desafíos con una actitud más positiva.
– Enfocarse en soluciones es lo que nos permite avanzar y encontrar nuevas oportunidades, Cuando surgen obstáculos o problemas, en lugar de enfocar en los aspectos negativos, dirigí tu energía hacia la búsqueda de soluciones. La creatividad es una gran aliada en este proceso.
Salir de la negatividad y adoptar una mentalidad positiva no ocurre de la noche a la mañana, pero con práctica y perseverancia, es posible transformar nuestra forma de pensar y experimentar la vida. Al ser conscientes de nuestros pensamientos, practicar la gratitud, cambiar nuestra perspectiva, rodearnos de personas positivas, cuidar de nosotros mismos y enfocarnos en soluciones, podemos liberarnos de la negatividad, transformar nuestra forma de ver el mundo y encontrar la felicidad en cada día.
Recordá que nuestra mentalidad puede tener un impacto sorprendente en nuestra felicidad y bienestar. Elijamos conscientemente qué poder le damos. No solo se trata de nosotros como individuos. También podemos marcar la diferencia en nuestras comunidades. En lugar de dejar que lo negativo se propague, ¿qué tal si elegimos perdonar cuando alguien nos trata mal? ¿Y si extendemos un acto de bondad a alguien que está pasando por un mal momento? Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto y generar un ambiente más positivo para todos.
¡Te invitamos a unirte a esta revolución de positividad!
¿Notaste que, frente al mismo comentario o gesto, un día respondés con calma y otro día reaccionás con enojo? Esto sucede porque no vemos el mundo como es, sino como somos. Nuestra percepción filtra la realidad. La neurociencia lo respalda: los sesgos atencionales y los estados emocionales modulan lo que registramos y cómo reaccionamos.
Esta perspectiva habilita mayor profundidad. Si alguien expresa algo desagradable, suele hablar más de su estado interno que de nosotr@s. Tomarlo menos personal reduce la reactividad y abre espacio a la empatía. Louise Hay planteaba que los pensamientos crean estados internos que se reflejan en el cuerpo y en los vínculos; cultivar un diálogo interno más amable mejora la calidad de nuestras acciones.
Mirar la raíz implica revisar creencias y hábitos. Los Cuatro Acuerdos ofrecen anclajes simples y poderosos:
Ser impecable con las palabras.
No tomar nada de forma personal.
No hacer suposiciones.
Hacer siempre lo mejor posible, según los recursos de hoy.
Aplicados con constancia, reeducan la atención y bajan el ruido mental.
La práctica es concreta. Una pausa breve para respirar, escribir lo que sentimos o preguntarnos “¿qué necesito ahora?” reajusta el sistema nervioso y amplía la ventana de tolerancia. Desde ahí, las respuestas son más claras y menos reactivas.
Seguramente alguna vez te habrás preguntado qué es el destino. La humanidad lleva haciéndose esa pregunta desde el principio de los tiempos, y con ella aparecieron diversas respuestas con todo tipo de connotaciones. ¿Qué te despierta a vos? ¿Creés que tenés poder sobre tu destino? Hoy en Bindi te contamos sobre una perspectiva del destino que quizás no conocías.
La palabra destino nos remite a un punto final, a un punto de llegada, pero en realidad no se trata de nuestro futuro, sino de nuestro presente. El destino que tenemos es donde estamos hoy parados. ¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que venimos construyendo en nuestra vida, o incluso en otras vidas, nos llevó a este destino, el presente. Y por lo tanto, todo lo que sembremos ahora será el destino de nuestro futuro. Entonces, sí podemos decir que “el destino está en nuestras manos”, siempre y cuando tengamos en cuenta que muchas veces generamos cosas sin darnos cuenta.
Existe un proverbio de buda que dice “si quieres conocer el pasado, entonces mira el presente, que es el resultado; si quieres conocer tu futuro, mira tu presente que es la causa”. Esta frase nos invita a tomar una mayor conciencia sobre nosotrxs mismxs, con nuestros actos y pensamientos. Al fin y al cabo, a partir de un pensamiento es que podemos determinar un destino. Un pensamiento dispara una acción; una acción construye a un hábito; los hábitos generan un carácter y el carácter forja nuestro destino.
¿Qué tipo de pensamientos estamos generando? ¿A qué hábitos nos están llevando? ¿Qué destino queremos construir? El destino no es inalterable. Con esfuerzo, puede modificarse. Es importante tener un registro interno y una dirección clara como guía, ya que son muchos años de repetir tendencias que nos llevan hacia un mismo lugar. Cambiarlo es una gran práctica interna; entonces, ¿por qué no empezamos hoy mismo?.
Esto lo podemos aplicar a distintos ámbitos de nuestra vida. Un ejercicio práctico es tomar un lápiz y papel y reflexionar… ¿Qué quiero cambiar? ¿Qué me llevo a donde estoy? ¿Qué pensamientos o creencias fueron la base de mis acciones? ¿Estas creencias son mías? ¿O heredadas?
Cuando las acciones se convierten en hábitos, entran en un estado de transparencia donde los repetimos sin reflexionar. Este ejercicio nos puede ampliar la mirada. Desde Bindi lo recomendamos como un buen punto de inicio, para conocerse y empoderarse, y así tomar el destino de sus vidas en nuestras manos.
¿Cuántas cosas hacemos para recibir la aprobación de los otrxs?
Uno de los fotógrafos más importantes de National Geographic, Dewitt Jones, nos cuenta el valioso consejo que recibió al inicio de su gran carrera: no hay que demostrar nada, simplemente mejorar.
Esforzate cada día por ser mejor, no por probar a lxs demás tu valor. Y compartí todo lo que aprendas con quienes te rodean, para seguir creciendo y avanzando todxs juntxs.
Cuando ponemos nuestro foco en el reconocimiento ajeno, nos olvidamos de que el verdadero valor está en la existencia de unx mismx, y las posibilidades de mejorar, y no de demostrar. Este sabio consejo se puede aplicar a todos los aspectos de nuestra vida. Primero es importante reconocer qué estoy haciendo para probarme ante lxs otrxs, y cómo podemos aprovechar todas esas horas en mejorar por nosotrxs mismxs. El progreso no está en vencer al resto, sino en la autosuperación y el crecimiento personal. Si cambiamos nuestro punto de vista y dedicamos nuestros esfuerzos a ser mejores que el día anterior, no habrá necesidad de probar nada.
Dewitt Jones nos invita a enfocar nuestra mente de otra manera. Nos alienta a cooperar, y no competir, ya que avanzamos mucho más cuando es compartiendo con otrxs. El mundo en el que vivimos actualmente es una gran marea que nos lleva a querer demostrar todo el tiempo, a partir de las redes sociales y los medios. Todo pasa por lo que parece y quien tiene más de esto o es mejor en aquello otro. Si toda esa energía que ponemos en la comparación y en la búsqueda de validación ajena la enfocamos en mejorar, no habrá necesidad de demostrar nada a nadie.
Nuestra forma de percibir el mundo determina el mundo que creamos. ¿Cómo funciona esto? El universo funciona a partir de ciertas leyes que nos permiten comprender un poquito mejor su mística. En primer lugar, se rige por una lógica holográfica, en donde todo se repite infinitamente, una cosa dentro de otra.
En segundo lugar, todo lo que nos rodea es un reflejo de nosotros mismos. Es fácil notarlo con nuestro ánimo. Cuando estamos tristes, de repente todo el mundo se ve más apagado, mientras que al estar alegres parece que la vida nos sonríe. Si encontramos algo nuestro que no nos gusta empezamos a verlo en todos lados, o por ejemplo, si estamos enamorados, aparece el amor en todas partes. Los ejemplos son interminables.
Entonces, ¿de qué nos sirve saber esto? Si tomamos conciencia de que todo está conectado e integrado, y de que las situaciones que “nos encontramos” son un reflejo de los propios pensamientos, sentimientos y comportamientos, quiere decir que, si cambiamos nosotros, también cambia lo que nos rodea.
Podés transformar el mundo, transformándote vos primero. Esta sabiduría nos permite tomar una perspectiva diferente de las cosas; aprovechar cada oportunidad para conocernos; entender que las cosas no “me las hacen a mi”; usar las leyes en nuestro favor. Si tenemos un propósito claro, el mundo va alinearse con eso y darnos las respuestas.
Vos mismo determinas tu realidad. ¿Ya sabes que querés crear?
Ikigai es un concepto de la filosofía japonesa que nos invita a explorar el propósito de la vida con suavidad y constancia.
Todos tenemos un ikigai. Hay cuatro ejes que orientan esta búsqueda; lo que amamos o nos gusta, lo que sabemos hacer, aquello por lo que podemos recibir una retribución y lo que el mundo necesita de nosotros. Al poner foco en estos puntos, se abre una mirada más amplia sobre nuestras posibilidades y nos ayuda a entender el rol que tenemos en la red.
La filosofía ikigai invita a prácticas simples que sirven de anclaje. Volver al presente con pequeñas pausas conscientes. Sostener contacto con la naturaleza en lo cotidiano. Registrar qué nos hace bien y qué nos drena para elegir mejor. Dar pasos pequeños, sostenidos, en dirección a nuestros propósitos. Empezar el día con uno de estos gestos cambia el tono de lo que sigue.
Autores como Héctor García y Francesc Miralles acercaron esta filosofía con claridad en “Ikigai: el secreto japonés para una vida larga y feliz”, y su espíritu se apoya en dos claves: menos presión por encontrar la gran respuesta y más presencia en el proceso.
El camino del Ikigai es una puerta para conocernos más y recordar nuestro valor. Cuando cada persona descubre, aunque sea de a poco, el por qué y el para qué de estar acá, la vida gana color y sentido. No siempre es simple verlo claro, y está bien que cambie con el tiempo. Aun así, estamos encarnados por algo.