Seguramente alguna vez te habrás preguntado qué es el destino. La humanidad lleva haciéndose esa pregunta desde el principio de los tiempos, y con ella aparecieron diversas respuestas con todo tipo de connotaciones. ¿Qué te despierta a vos? ¿Creés que tenés poder sobre tu destino? Hoy en Bindi te contamos sobre una perspectiva del destino que quizás no conocías.
La palabra destino nos remite a un punto final, a un punto de llegada, pero en realidad no se trata de nuestro futuro, sino de nuestro presente. El destino que tenemos es donde estamos hoy parados. ¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que venimos construyendo en nuestra vida, o incluso en otras vidas, nos llevó a este destino, el presente. Y por lo tanto, todo lo que sembremos ahora será el destino de nuestro futuro. Entonces, sí podemos decir que “el destino está en nuestras manos”, siempre y cuando tengamos en cuenta que muchas veces generamos cosas sin darnos cuenta.
Existe un proverbio de buda que dice “si quieres conocer el pasado, entonces mira el presente, que es el resultado; si quieres conocer tu futuro, mira tu presente que es la causa”. Esta frase nos invita a tomar una mayor conciencia sobre nosotrxs mismxs, con nuestros actos y pensamientos. Al fin y al cabo, a partir de un pensamiento es que podemos determinar un destino. Un pensamiento dispara una acción; una acción construye a un hábito; los hábitos generan un carácter y el carácter forja nuestro destino.

¿Qué tipo de pensamientos estamos generando? ¿A qué hábitos nos están llevando? ¿Qué destino queremos construir? El destino no es inalterable. Con esfuerzo, puede modificarse. Es importante tener un registro interno y una dirección clara como guía, ya que son muchos años de repetir tendencias que nos llevan hacia un mismo lugar. Cambiarlo es una gran práctica interna; entonces, ¿por qué no empezamos hoy mismo?.
Esto lo podemos aplicar a distintos ámbitos de nuestra vida. Un ejercicio práctico es tomar un lápiz y papel y reflexionar… ¿Qué quiero cambiar? ¿Qué me llevo a donde estoy? ¿Qué pensamientos o creencias fueron la base de mis acciones? ¿Estas creencias son mías? ¿O heredadas?
Cuando las acciones se convierten en hábitos, entran en un estado de transparencia donde los repetimos sin reflexionar. Este ejercicio nos puede ampliar la mirada. Desde Bindi lo recomendamos como un buen punto de inicio, para conocerse y empoderarse, y así tomar el destino de sus vidas en nuestras manos.










