Etiqueta: innovación

  • PermaFungi: del café al micelio, soluciones circulares desde Bruselas

    PermaFungi: del café al micelio, soluciones circulares desde Bruselas

    PermaFungi toma algo tan común como el café usado y lo convierte en valor. Con los mismos restos cultivan setas comestibles y, al terminar, ese sustrato vuelve a la tierra como abono para huertas urbanas. Además, con el tejido de los hongos crean envases livianos y compostables que reemplazan plásticos, usando mucha menos energía y generando menos contaminación.

    En 2025 la empresa avanza con una nueva planta para escalar la producción de materiales de micelio y mejorar la logística de recolección de café en la ciudad. Abren sus puertas con visitas guiadas y ofrecen talleres para aprender a cultivar y emprender en clave circular, sumando módulos sobre diseño de materiales y evaluación de impacto. Entre sus colaboraciones recientes destaca un estuche de micelio para dos jabones de Savonneries Bruxelloises, disponible desde mayo de 2025 en su tienda y online, y pilotos con comercios locales para reemplazar rellenos y bandejas de embalaje de un solo uso.

    Más allá del producto, el mensaje es claro: lo que llamamos basura puede ser el inicio de otra cosa. Al aprovechar recursos locales, cerrar ciclos y compartir su método, acercan la idea de una ciudad donde comer mejor y generar menos residuos van de la mano.

    Si te interesa conocerlos, su web reúne información práctica sobre productos, visitas y cursos, y su Instagram muestra el día a día del taller y las novedades. Es una puerta de entrada simple para entender cómo los hongos pueden ayudar a rediseñar nuestra forma de producir y consumir.

    Dejanos tu comentario si esta idea te inspiró.

  • Reemplazando la batería por algas

    Reemplazando la batería por algas

    Las algas no solo alimentan, también pueden encender cosas.
    Un equipo de la Universidad de Cambridge mostró que, con cianobacterias, luz y un poco de agua, es posible mantener en marcha un microprocesador durante meses.

    La idea es directa y elegante. Las algas verdeazuladas hacen fotosíntesis y liberan electrones. Con un par de electrodos no tóxicos, ese flujo se recoge y se convierte en corriente útil. Relojes, sensores y pequeños aparatos son los primeros candidatos para este sistema, que no busca reemplazar todas las baterías, sino evitar pilas desechables donde no hacen falta.

    Hoy, grupos de investigación y startups de bioenergía exploran módulos más durables, carcasas biodegradables y formatos fáciles de escalar. El camino probable empieza por objetos conectados e internet de las cosas y, más adelante, suma combinaciones con otras renovables para ganar potencia.

    Energía que se regenera mientras hay luz, sin litio ni cobalto, con mantenimiento mínimo y una huella mucho menor. Otra forma de encender lo cotidiano sin apagar a la Tierra. ¿Te imaginás tu casa con sensores alimentados por algas y sin pilas de un solo uso.

  • El bambú en la arquitectura

    El bambú en la arquitectura

     El bambú en la arquitectura dejó de ser una curiosidad para pasar a ser una opción concreta. Crece rápido, se adapta a múltiples diseños y suma una presencia cálida que convive en armonía con el entorno. Hoy es una alternativa sostenible, accesible y con potencia estética para proyectos de todas las escalas.

    En la isla vietnamita de Phu Quoc, VTN Architects empleó 42.000 piezas de bambú para levantar un centro de bienvenida. Vietnam abunda en esta planta, y el proyecto aprovechó el recurso local de principio a fin al crear estructuras, uniones, cuerdas y hasta alfileres con bambú. 

    El bambú se afirma como material renovable para equipamientos y viviendas de bajo impacto, integrando naturaleza, cultura y diseño en una misma conversación. 

    ¿Qué opinás de las construcciones en bambú?

  • Plátano convertido en textil de moda

    Plátano convertido en textil de moda

    En un mundo cada vez más consciente de su impacto ambiental, la industria textil se encuentra en plena revolución. La creatividad, siempre impulsora de innovación, se está convirtiendo en la fuerza motriz detrás de un cambio de paradigma en la moda que no solo busca la estética, sino también la sostenibilidad.

    El cultivo de banano y plátano es una fuente abundante de desperdicio orgánico. Sin embargo, en lugar de relegar estos sobrados a la basura, se están transformando en una fibra sostenible que tiene el potencial de reemplazar a los textiles convencionales como el algodón y la seda.

    Esta antigua técnica textil, aunque arraigada en países como Japón, Filipinas y Nepal, está experimentando un resurgimiento sorprendente en Uganda, y a gran escala. 

    La fibra de plátano no solo ofrece una alternativa respetuosa con el medio ambiente, sino que también presenta beneficios tangibles. Sorprendentemente, absorbe tintas de manera más eficiente que el algodón, reduciendo así el impacto ambiental de los procesos de teñido. Además, su cultivo requiere menos agua y menos tierra en comparación con otros textiles, marcando un paso significativo hacia la sostenibilidad en la producción de moda.

    Este es sólo un ejemplo de todo lo que consideramos  un desecho y podemos convertir en algo nuevo y de valor. Es cuestión de cambiar la perspectiva. 

    La creatividad puede no solo dar nueva vida a los materiales, sino también abordar los desafíos medioambientales de nuestra época.

    ¿Es hora de traer esta innovación a América Latina? La respuesta parece resonar con un sí rotundo. En una región donde la diversidad cultural se entrelaza con una rica biodiversidad, la incorporación de textiles biodegradables como la fibra de plátano no solo sería una declaración de moda, sino un compromiso con un futuro más sostenible.

    La creatividad está destinada a ser el catalizador del cambio en la industria textil. Desde transformar residuos en moda hasta desarrollar procesos de producción más eficientes y sostenibles, cada paso cuenta. La moda del mañana no solo será definida por su estilo, sino también por su compromiso con el planeta.

  • Una nueva ola artística: arte sostenible

    Una nueva ola artística: arte sostenible

    El arte siempre ha sido un espejo de lo humano y de cómo habitamos el mundo. Hoy, iniciativas concretas le dan cuerpo a esa idea. El colectivo Washed Ashore arma esculturas monumentales con plásticos recogidos de playas para mostrar, a escala real, el costo de los desechos marinos. En Londres, Forest for Change de Es Devlin convirtió una plaza en un bosque temporal para hablar de biodiversidad y Agenda 2030. En América Latina, el Festival Concreto en Brasil y el Museo del Reciclaje de Barranquilla impulsan piezas con chatarra y residuos electrónicos, mientras Studio Swine trabaja con plásticos del océano en objetos y performances que viajan por bienales. Incluso marcas y museos empiezan a cambiar materiales: el V&A y el MoMA han exhibido bioplásticos y piezas de micelio, señalando el paso del “objeto eterno” a la obra que nace, vive y vuelve a la tierra.

    Estas prácticas no buscan solo sorprender, sino abrir conversación sobre qué materiales elegimos, cuánto duran y qué costo dejan. Al mirar más allá de la estética, el arte sostenible nos invita a revisar hábitos cotidianos y a imaginar una cultura donde creación y cuidado vayan juntos. 

    La obra se vuelve proceso y responsabilidad compartida, desde talleres comunitarios de arte con residuos hasta residencias que trabajan con materiales locales y biodegradables.

    También crece la red que las hace posibles: residencias que financian biomateriales, laboratorios ciudadanos que enseñan a crear pigmentos y papel con desechos orgánicos, y convocatorias que premian proyectos con impacto ambiental medible. Este ecosistema une artistas, comunidad y ciencia para llevar el cambio del taller a la calle.

  • Un invento para reducir la contaminación plástica

    Un invento para reducir la contaminación plástica

    Cada año producimos cientos de millones de toneladas de plástico. Mucho es PET (botellas y envases). En 2022, científic@s de la Universidad de Texas presentaron FAST-PETasa, una enzima que desarma ese plástico en horas o días y permite re-utilizarlo, en lugar de quemarlo o enterrarlo.

    De la naturaleza al laboratorio
    La idea nace al estudiar microbios que degradan el PET en la naturaleza. Con ese aprendizaje, mejoraron la enzima para que funcione a baja temperatura y sea más rápida.

    Qué cambia si se escala
    Hoy se prueba en plantas de reciclaje. Si se adopta en mayor escala, el PET podría circular más veces con menor impacto, reduciendo no sólo residuos, sino demanda de materia prima virgen.

    Oportunidad para la región
    En Argentina y en países vecinos, esta tecnología puede complementar la recolección diferenciada, a las cooperativas cartoneras y plantas de clasificación. Cuanto más limpio y separado llegue el PET, mejor funciona la enzima y mayor es la calidad del material recuperado. 

    Con políticas de envases y compras públicas sostenibles, podemos cerrar el ciclo de botellas y textiles de poliéster, generar menos basura, recuperar más material y cultivar una economía que se regenera, tal como lo hace la naturaleza.

    Lo simple suma: separar limpio, apoyar a las cooperativas, elegir envases retornables. La innovación ayuda, pero es la comunidad la que lo hace posible.

    Para saber más

  • Qué es la economía circular

    Qué es la economía circular

    La economía circular propone dejar atrás el modelo lineal de extraer–producir–usar–tirar y diseñar sistemas donde los materiales circulen el mayor tiempo posible con el menor impacto. Implica repensar productos desde el origen, que sean durables, reparables, actualizables, hechos con materiales reciclables o biodegradables, y procesos que eliminen residuos desde el diseño.

    Panorama actual. Según la Circularity Gap Report 2024, sólo alrededor del 7% de la economía global es “circular”, y el uso de materiales sigue creciendo por encima de la capacidad del planeta. La meta no es reciclar más al final, sino prevenir residuos y emisiones en toda la cadena.

    La Unión Europea avanza con el Ecodesign for Sustainable Products Regulation, que exigirá reparabilidad, pasaportes digitales de producto y restricciones a destrucción de excedentes.

    Joan Melé, referente en banca con valores, recuerda que “el dinero es un acto moral” y que cada compra e inversión define el tipo de economía que creamos. La circularidad no es solo técnica, sino que requiere transparencia y trazabilidad que oriente capital hacia proyectos con impacto real. Decidir dónde ponemos nuestro dinero, desde una cuenta bancaria hasta un proveedor, es parte del cambio de paradigma.

    La economía circular no es un destino, sino una práctica diaria: diseñar sin residuos, usar más tiempo, devolver al ciclo y financiar lo que cuida la vida. Cada decisión cuenta.

  • Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Desde Nairobi, Nzambi Matee y su equipo transforman plástico descartado en materiales de construcción que cambian barrios y también miradas. Su empresa, Gjenge Makers, ya recicló más de 200.000 kilos de residuos y los convirtió en adoquines y baldosas de alto desempeño. Además, impulsó empleo para recolectores, organizaciones juveniles y mujeres.

    Los adoquines de Gjenge están fabricados con plásticos recuperados y tienen una resistencia a compresión superior a la de los pavers de hormigón tradicionales. Son durables, coloridos y pensados para veredas, patios, senderos y espacios comunitarios. 

    Cada pieza es un paso menos de plástico en vertederos y un paso más hacia barrios más limpios y lindos.

    El modelo es circular y local, donde los residuos que antes no tenían salida se convierten en insumo; ese insumo se vuelve infraestructura útil y, en el camino, se generan oportunidades de trabajo. Gjenge Makers lo resume bien al demostrar que se puede construir de otra manera, de forma accesible y sostenible para el mundo.

    Para contactarlos o conocer proyectos recientes, especificaciones técnicas y pedidos:

    • Sitio oficial: https://www.gjenge.co.ke/
    • Email: sales@gjenge.co.ke
    • Teléfono/WhatsApp: +254 768 188 934 / +254 102 188 934
    • Dirección: Butere Rd, Nairobi
  • MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    Es urgente encontrar formas más inteligentes de capturar, separar y purificar moléculas. Aire, agua, alimentos y energía comparten el mismo obstáculo: necesitamos materiales que funcionen sin gastar de más. 

    El Premio Nobel de Química 2025 reconoció a Richard Robson, Susumu Kitagawa y Omar M. Yaghi por abrir el camino creando los MOF: marcos metal‑orgánicos, cristales con cavidades internas diseñadas a medida. El vacío, adentro, tiene un propósito.

    Un MOF es como un panal a escala microscópica. Se arma con dos piezas: nodos metálicos y puentes orgánicos. Juntos forman una red rígida llena de huecos invisibles a simple vista, pero con una superficie interna enorme. Ahí está la clave: cuanta más “pared interna” hay, mejor puede pegarse la molécula que queremos capturar. Cambiando el metal, el puente o un detalle químico de la pared, se elige qué moléculas prefiere el material. No hace falta saber química para entenderlo, es como ajustar el tamaño y el imán de un colador.

    En la práctica, los MOF se integran en filtros, cartuchos o recubrimientos. El aire o el agua pasan a través, las moléculas objetivo se adhieren a las paredes internas y, cuando el material se llena, se regenera: se cambia la temperatura o la presión, o se usa un gas de barrido para liberarlas. Ese ciclo se repite muchas veces.

    El aporte de los premiados fue complementario. Robson imaginó la arquitectura. Kitagawa mostró que estas redes pueden “respirar” y seguir funcionando. Yaghi les dio estabilidad y un método para diseñarlas a medida. Juntos, convirtieron el espacio interno en una herramienta.

    Ayudemos a que estas alternativas lleguen a donde más impacto puedan tener. Compartí esta nota e investigá más sobre estas soluciones porosas para tu empresa, universidad o municipio. El cambio empieza por elegir tecnologías que hagan más con menos.

    Si querés saber más:

  • ¿Qué son las empresas B?

    ¿Qué son las empresas B?

    ¿Ya conoces el sistema de empresas B? Se trata de una organización sin fines de lucro que apunta a una economía y organización más justa y equitativa, tanto entre seres humanos como para con el planeta.

    ¿Cómo sería el mundo si el sistema económico fuese regenerativo y sustentable para todxs? Esta organización propone que este mundo sea una realidad y para ello alienta a que cada vez más empresas se pasen al lado B, donde el mercado surge como solución a problemas ambientales y sociales.

    El Sistema B se encarga de certificar a aquellas empresas que cumplen con los requisitos alineados a este propósito. Es decir, a las empresas que tienen un compromiso de trabajar en conjunto con el planeta y buscan beneficiarlo, así como a todas las poblaciones.

    Las empresas B actúan teniendo en cuenta su impacto social y ambiental y aceptando la responsabilidad de sus acciones y sus consecuencias. Con una actitud transparente se comprometen a ser agentes de cambio dentro del sector industrial, y generar un impacto positivo en el planeta.

    El movimiento B es una nueva manera de pensar los modelos de negocio y su éxito, y propone, desde su lugar, ofrecer soluciones. Este grupo se expande cada vez más, siendo 6.271 las empresas B certificadas en el mundo; 1000 de ellas se encuentran en Latam. Si querés que tu empresa pase al Lado B podés averiguar en la página web www.sistemab.org todos los requisitos necesarios para certificar tu negocio. Para pertenecer es importante compartir este mismo propósito y comprometerse, tanto de manera institucional como legal, y reconocer la interdependencia con el resto de las empresas que forman parte.

    Somos nosotrxs quienes podemos redefinir el mercado; es hora de emplear el sistema B.