Etiqueta: leyes universales

  • Las leyes cósmicas para la vida cotidiana

    Las leyes cósmicas para la vida cotidiana

    Nuestra forma de percibir el mundo determina el mundo que creamos. ¿Cómo funciona esto? El universo funciona a partir de ciertas leyes que nos permiten comprender un poquito mejor su mística. En primer lugar, se rige por una lógica holográfica, en donde todo se repite infinitamente, una cosa dentro de otra. 

    En segundo lugar, todo lo que nos rodea es un reflejo de nosotros mismos. Es fácil notarlo con nuestro ánimo. Cuando estamos tristes, de repente todo el mundo se ve más apagado, mientras que al estar alegres parece que la vida nos sonríe. Si encontramos algo nuestro que no nos gusta empezamos a verlo en todos lados, o por ejemplo, si estamos enamorados, aparece el amor en todas partes. Los ejemplos son interminables. 

    Entonces, ¿de qué nos sirve saber esto? Si tomamos conciencia de que todo está conectado e integrado, y de que las situaciones que “nos encontramos” son un reflejo de los propios pensamientos, sentimientos y comportamientos, quiere decir que, si cambiamos nosotros, también cambia lo que nos rodea. 

    Podés transformar el mundo, transformándote vos primero. Esta sabiduría nos permite tomar una perspectiva diferente de las cosas; aprovechar cada oportunidad para conocernos; entender que las cosas no “me las hacen a mi”; usar las leyes en nuestro favor. Si tenemos un propósito claro, el mundo va alinearse con eso y darnos las respuestas. 

    Vos mismo determinas tu realidad. ¿Ya sabes que querés crear?

  • Los siete principios del universo

    Los siete principios del universo

    ¿Escuchaste hablar de las siete leyes del Kybalion? Son principios atemporales que describen cómo funciona el Universo. Este texto reúne los principios universales vinculados a la sabiduría ancestral de Hermes Trismegisto. Estos son:

    • Ley del Mentalismo
      El universo es una manifestación mental creativa de la que formamos parte. Lo que pensamos moldea nuestro paisaje interno y externo.
    • Ley de Correspondencia
      Los planos están conectados: lo mental impacta en lo físico y espiritual, y viceversa. Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera.
    • Ley de Vibración
      Nada está quieto. Todo se mueve y vibra, desde lo más sutil hasta lo más denso.
    • Ley de Polaridad
      Todo tiene su par complementario. Día y noche, vida y muerte: extremos que se equilibran.
    • Ley de Ritmo
      Todo fluye. Lo que sube baja, lo que avanza también descansa. El balance es la constante.
    • Ley de Causa y Efecto
      Cada efecto tiene su causa, y cada causa, su efecto. No hay azar puro, hay tramas de sentido.
    • Ley de Género
      En todo existe un principio masculino (yang) y uno femenino (yin) en sentido energético. Más allá del cuerpo, es la fuerza de crear, concebir y dar forma.

    Al aprender a percibir el campo donde se dan pensamientos, emociones y acciones, se abre la posibilidad de ver conexiones que antes pasaban inadvertidas, cambian los vínculos, las decisiones y las consecuencias que aparecen en la vida real. Estas siete leyes ofrecen una mirada integral para lo cotidiano. Si “como es adentro es afuera”, tal vez lo externo está señalando algo interno. 

    Explorar cómo estos principios se reflejan día a día puede abrir caminos de co‑creación con el Universo que habitamos.

  • La diferencia entre ley universal y derecho natural

    La diferencia entre ley universal y derecho natural

    ¿Hasta dónde llega nuestra libertad?

    ¿Qué es el derecho natural? ¿En qué se diferencia de las leyes universales? ¿hasta donde debería ser la libertad del ser humano?

    En esencia, el derecho natural se presenta como una verdad sencilla y eterna, que no necesita de interpretaciones complicadas ni está sujeta a cambios arbitrarios.

    Este derecho natural establece que las libertades del ser humano son todo aquello que no causa daño a otro. Es decir, tu libertad termina donde comienza la libertad de los demás. Esto nos lleva a considerar muchas cuestiones desde otra perspectiva.

    Imaginar una sociedad basada en el derecho natural significa que cada individuo gozaría de sus derechos inherentes desde su nacimiento, independientemente de su posición social o personal. Nadie tendría la autoridad para otorgar o quitar estos derechos, ya que son intrínsecos al ser humano.

    En este contexto, la propiedad individual se extendería desde el cuerpo hasta las ideas y el trabajo de una persona y las sociedades se construirían de manera diferente. Los privilegios y leyes impuestas por algunas autoridades se verían como mandatos, no como derechos naturales. Esto nos invita a cuestionar quién tiene el poder para otorgar derechos a otros y cómo esto podría ser contrario a la igualdad fundamental entre todos los seres humanos.

    Si volvemos a nuestra raíz, y recordamos que en verdad todos somos uno, entonces respetar al otro, es, a la vez, respetarme a mi. El derecho natural es una verdad universal e inmutable que se deriva de la razón y la rectitud. Al comprenderlo y defenderlo, podemos aspirar a una sociedad en la que se respeten los derechos fundamentales de cada individuo y se evite la imposición de privilegios mediante la fuerza o la violencia, para crear un mundo con verdadera justicia social.