Etiqueta: sostenibilidad

  • Huertas comunitarias en las veredas

    Huertas comunitarias en las veredas

    Las huerta vereda son una propuesta sustentable para toda la comunidad que pretenden convertir las calles en barrios comestibles, ayudando a generar alimentos orgánicos y nutritivos.

    En el barrio de San Isidro, ubicado en Buenos Aires, Argentina, hace unos años comenzó esta iniciativa para aprovechar el espacio público y generar alimentos. Por el momento hay cuatro huertas en funcionamiento, que son cuidadas por el equipo de voluntarios que se pone a disposición en este gran proyecto.

    Todas ellas cuentan con composturas comunitarias, en donde todos los vecinos colaboran con su basura orgánica para crear abono.

    Entre los voluntarios se reparten las tareas de siembra, riego, trasplante, cosecha, entre otras, logrando una huerta frondosa y saludable.

    Este emprendimiento comenzó con un grupo de vecinas durante el 2020, quienes con mucho trabajo y esfuerzo prepararon el terreno para lo que se convirtió en la primera huerta vereda. Rápidamente esto captó la atención de la comunidad vecinal y así es como se fueron sumando muchas personas a trabajar en conjunto por un proyecto para todxs.

    Aprendiendo sobre las relaciones de la naturaleza, también surgió un espíritu de unión entre sus seres.

    Intercambiando y compartiendo saberes, los vecinos trabajan juntos para mejorar su barrio.

    La idea de las huertas vecinales trae por un lado beneficios sociales, pero también beneficios ambientales, ya que el verde empieza a aparecer en las urbes. Además, se encargan de preparar fertilizantes que mejoren los suelos, siembran flores que atraigan insectos beneficiosos y que mitiguen las plagas, y cultivan de manera orgánica para favorecer al medio ambiente y su biodiversidad.

    La cosecha se reparte entre todxs los participantes y los alimentos obtenidos son de una calidad que mejora la alimentación de la comunidad.

    Además brindan talleres gratuitos para instruir sobre el arte de la huerta e intercambiar saberes y expandir el proyecto.

    Cuentan con el apoyo de la Municipalidad de San Isidro, que se encarga de llenar los tanques de agua de la huerta cada semana, promueve los talleres y les ofrece un espacio en la feria mensual para vender productos que ayuden a compensar los gastos. Muchas personas de la comunidad, inspiradas por este trabajo, comenzaron sus propias huertas en la vereda sumándose a esta huella verde para la sociedad.

    La labor de esas primeras mujeres generó una revolución sustentable y comunitaria en todo el barrio. Así se ve el impacto masivo de las pequeñas acciones que salen del corazón y logran conmover a otrxs.

    Si te interesa colaborar con las huertas vereda o sumarte a los talleres, podes seguirlos en instagram @huertavereda para enterarte de toda la info.

    Esperamos que esta gran idea se expanda a todos los barrios y países, para seguir creciendo juntos y mejorando el espacio que habitamos.

  • ¿Qué es un bosque de alimentos?

    ¿Qué es un bosque de alimentos?

    Explorando la armonía verde.

    En el mundo de la agricultura consciente, surge el «bosque de alimentos», una expresión holística de permacultura que fusiona la tierra cultivada con la naturaleza circundante. Este contrapunto al huerto tradicional no solo representa un enfoque innovador, sino también una respuesta creativa a los desafíos del cambio climático.

    El bosque de alimentos tiene un diseño equilibrado; es una sinfonía planificada donde cada componente, vegetal o animal, se integra para imitar la complejidad y el equilibrio de un bosque natural. Este diseño no solo es estético, sino funcional, creando un ecosistema armonioso que prospera sin la intervención constante del agricultor.

    En lugar de sucumbir al monocultivo, el bosque de alimentos abraza la diversidad. Este ecosistema se desarrolla naturalmente, produciendo frutos sin la necesidad de riego o fertilizantes externos. Es un lugar donde conviven no solo plantas fructíferas, sino también especies como la retama, que actúa como fijadora de nitrógeno, contribuyendo a la fertilidad del suelo.

    Los árboles se convierten en arquitectos del ambiente, capturando dióxido de carbono, liberando minerales y estabilizando el clima. Como guardianes de la biodiversidad, contribuyen a la sostenibilidad del entorno. Este bosque no solo acumula agua y da sombra, sino que también se erige como defensor contra la erosión del viento, tejiendo una red de beneficios que va más allá de sus límites visibles.

    La grandeza no requiere extensiones masivas de tierra. Árboles, arbustos, aromáticas, y hasta animales como cerdos y gallinas, coexisten en una danza natural que resalta la interconexión vital entre cada elemento.

    En consonancia con la conciencia ambiental, la arquitectura de paisajes se enfoca en jardines urbanos para mitigar la polución. La expansión de bosques de alimentos en áreas metropolitanas ofrece una solución a la creciente población. Una oportunidad para transformar desiertos salados en bosques de alimentos, desafiando la percepción de tierras «inutilizables» y planteando preguntas sobre la seguridad alimentaria sin depender de importaciones.

    Proyectos en ciudades como Seattle y Calgary demuestran que los bosques de alimentos pueden establecerse en terrenos públicos, llevando la agricultura urbana a nuevos niveles. Estos bosques auto-sostenibles podrían ser precursores de un estilo de vida tipo agropolis.

    Convertir áreas de pasto destaca la necesidad de reconsiderar el uso de la tierra. Esta transformación podría ser clave para alimentar poblaciones locales y reducir la dependencia de importaciones.

    El bosque de alimentos es más que una técnica agrícola; es un recordatorio de que la tierra cultivada y la naturaleza pueden bailar juntas en una sinfonía sostenible. En un mundo sediento de soluciones ecológicas, este enfoque innovador nos invita a repensar nuestra relación con la tierra y a cultivar no solo alimentos, sino también un futuro más verde y equilibrado.

  • ¿Cuál es la economía positiva para la naturaleza?

    ¿Cuál es la economía positiva para la naturaleza?

    Una mirada para promover la equidad social y cuidar el planeta

    En un mundo cada vez más preocupado por los desafíos medioambientales y las disparidades sociales, el Foro Económico Mundial ha puesto sobre la mesa una propuesta visionaria: una economía mundial positiva para la naturaleza. Esta iniciativa podría ser el catalizador para abordar tanto la inestabilidad ambiental como la desigualdad económica.

    La esencia de esta propuesta radica en un cambio fundamental en la forma en que concebimos y gestionamos nuestras actividades económicas. En lugar de ver a la naturaleza como un recurso a explotar sin límites, la economía positiva para la naturaleza reconoce su valor intrínseco y vital para la supervivencia humana. Esto implica adoptar un enfoque holístico que integre la salud del medio ambiente en todas las decisiones económicas y políticas.

    Uno de los aspectos más destacados del enfoque propuesto es la inversión en soluciones basadas en la naturaleza. Desde la restauración de ecosistemas degradados hasta la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, estas medidas no solo protegen el medio ambiente, sino que también generan empleo y promueven el desarrollo comunitario. Al priorizar la conservación de la naturaleza, se pueden crear oportunidades económicas para aquellos que han sido marginados por un sistema que valora el crecimiento a expensas de la equidad.

    Además, la economía positiva para la naturaleza reconoce la interconexión entre la salud ambiental y la estabilidad económica. Los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad ya están ejerciendo presión sobre los sistemas económicos globales, exacerbando la inseguridad alimentaria, la migración forzada y los conflictos. Al tomar medidas proactivas para proteger y restaurar la naturaleza, podemos mitigar estos riesgos y construir una base más sólida para la prosperidad a largo plazo.

    Sin embargo, para que esta visión se convierta en realidad, se requiere un compromiso global y acciones concertadas en todos los niveles de la sociedad. Esto implica no solo cambios en las políticas gubernamentales y empresariales, sino también un cambio cultural hacia un estilo de vida más sostenible y en armonía con la naturaleza.

    La economía mundial positiva para la naturaleza no se trata solo de proteger el medio ambiente, sino de construir un futuro más justo y equitativo para todas las personas y para el planeta en su conjunto. Es hora de que nos unamos en este esfuerzo colectivo para transformar nuestra relación con la naturaleza y construir un mundo donde la prosperidad esté en equilibrio con la preservación del medio ambiente.

  • ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    Estrategias frente a la crisis energética

    En 2011 Japón enfrentó una crisis energética en la que tuvieron tomar ciertas medidas que hoy nos sirven de ejemplo para saber cómo podemos actuar frente al escenario similar que estamos viviendo en muchas partes del mundo.

    En el caso de Japón, una planta nuclear colapsó a causa de un terremoto y un tsunami, lo que generó una pérdida del 40% de energía en una noche. Frente a este desalentador panorama, se pensaron distintas soluciones con el fin de ahorrar la energía disponible. Entre ellas, apagones programados en la industria, se dejaron de utilizar las escaleras mecánicas de los centros comerciales y se apagaron las impresoras en desuso; destituyeron las máquinas expendedoras, invitando a los trabajadores a traer sus propias bebidas y a usar ropa ligera para minimizar el uso de aire acondicionado.

    Por otro lado, los partidos deportivos se trasladaron a un horario más temprano para reducir la iluminación; ciertas empresas invirtieron en bombillas LED y paneles solares, y las fábricas reajustaron sus turnos para una red eléctrica más ligera. Muchas de estas decisiones no son cómodas, pero son necesarias para reducir el consumo y preservar los recursos que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Reorganizar nuestras prioridades y ajustar nuestras necesidades con las del medio ambiente son conceptos clave para cambiar el futuro de la crisis climática.

    La crisis energética es una realidad, pero está en nuestras manos decidir encender la luz propia y apagar los interruptores innecesarios. ¿Cómo podés cuidar la energía de tu ciudad?

  • Energía eólica portátil

    Energía eólica portátil

    Una fuente renovable para llevar a todos lados.

    La energía eólica es una de las fuentes renovables más utilizadas, y ahora la compañía canadiense Aurea ha logrado que puedas llevarla con vos en la mochila. Este invento, que lleva el nombre de Shine, consiste en un aerogenerador del tamaño de una botella de agua, pero con forma de zeppelin. Este pequeño dispositivo puede generar energía capaz de cargar hasta cuatro celulares, o cualquier aparato USB. También es perfectamente útil frente a apagones, y sobre todo para aquellxs que viajan por el mundo o hacen turismo y actividades recreativas y no encuentran un toma corriente en el medio de la naturaleza.

    Lo mejor de la mini turbina eólica es su facilidad de uso y su portabilidad y peso. Esto hace que sea una gran opción para aprovechar el viento en cualquier lado.

    Las fundadoras de Aurea Technologys son Cat Adelay y Rachel Carr, y su principal objetivo era hacer un producto que aproveche la energía verde de manera útil y práctica. Para usar el dispositivo simplemente hay que clavar el trípode en el suelo y sujetarlo con los cables en tensión, para luego desplegar las aspas, y ni siquiera importa la dirección del viento para que funcione, ya que lo hace con brisas suaves y con vientos fuertes, y por ahora tiene una duración de mil ciclos de batería.

    Las nuevas tecnologías llevaron los grandes molinos de viento a la palma de tu mano. Ahora nada te impide encontrar la luz en el medio de la nada.

  • ¿Cómo podemos limpiar nuestras playas?

    ¿Cómo podemos limpiar nuestras playas?

    Hoola One: una aspiradora sostenible

    Una aspiradora de playa se convierte en una solución ambiental para el gran desafío que enfrentamos en la preservación de nuestros paisajes.

    Bautizada como Hoola One y desarrollado por un grupo visionario de estudiantes en Canadá, este asombroso aspirador de playas no solo cumple con la tarea de limpiar, sino que redefine la esperanza en la lucha contra la contaminación plástica a nivel mundial.

    Imaginen una máquina capaz de succionar no solo los desechos plásticos, sino también la arena de la playa, y luego, con una elegancia mecánica, separarlos eficientemente.

    El Hoola One opera depositando los residuos en un tanque de agua, donde la arena, como por arte de magia, se posa en el fondo para ser devuelta a la playa. Mientras tanto, los microplásticos emergen en la superficie, listos para su separación.

    Las playas de Kamilo en Hawái fueron el escenario de este asombroso logro, donde el Hoola One superó todas las expectativas después de dos semanas de pruebas exhaustivas. Pero más allá de sus éxitos, el compromiso de este equipo va más allá: ha donado el prototipo funcional al Fondo de Vida Silvestre de Hawái y trabaja incansablemente en versiones aún más avanzadas, incluyendo modelos compactos.

    Estas soluciones no son solo máquinas; son arquitectos de cambio. Al contribuir a la limpieza de las playas, el Hoola One no solo protege nuestros ecosistemas marinos, sino que también revitaliza el turismo y estimula la economía costera al ofrecer playas atractivas y saludables. La restauración de hábitats y la creación de entornos seguros tanto para la vida marina como para los seres humanos son parte integral de su impacto positivo.

    El Hoola One despliega un arsenal de innovaciones, desde el Hoola Micro, capaz de recuperar partículas plásticas de 0.001 a 7.5 cm, hasta el Hoola Wrack, una tecnología de cribado que selecciona plásticos según las necesidades, devolviendo lo demás a la costa. La versatilidad de estas tecnologías no solo aborda la presencia de macro y microplásticos, sino que también responde a las especificidades de cada entorno.

    No se trata simplemente de una máquina; es un salto en la lucha contra la contaminación plástica. Con cada succión, no solo limpia playas, sino que escribe una historia de innovación, compromiso y un futuro más limpio y sostenible para nuestras costas.

    Seamos parte de la revolución silenciosa, cuidando nuestra partecita del mundo.