Etiqueta: bienestar emocional

  • Dónde está la paz

    Dónde está la paz

    Muchas cosas están pasando en el mundo: guerras, violencia, luchas por poder, pobreza y dificultades en todos los niveles. Sin embargo, también hay un lado armonioso, gente que está impulsando nuevas miradas y brindando una mayor justicia y amor al planeta. Y nos preguntamos, ¿desde dónde podemos contribuir con la paz? 

    El mundo necesita de ella, pero no podemos cambiar lo que está pasando afuera, sin antes revisar y transformar adentro. Es momento de hacer consciente todo aquello inconsciente que guardamos, chequear qué está pasando dentro nuestro, porque todo lo que se ve manifestado en el mundo externo tiene que ver con esto.

    Entonces sí podemos ayudar, podemos contribuir con la paz y podemos transformar el mundo. La clave está en encontrar primero la paz en uno mismo, conocernos, con nuestra luz y sombra, reconciliarnos con nuestra historia y linaje, hallar la armonía interna que luego se materializa en armonía externa. Al fin y al cabo, el mundo está conformado por cada uno de nosotros, si logramos alcanzar esta paz y llevarla a cada rinconcito que habitemos, entonces ya estamos contribuyendo con la paz mundial. 

    Aprender a lidiar con los propios conflictos desde una mayor conciencia para no llevarlos hacia afuera es el primer paso para hallar la armonía. El mundo nos está dando una oportunidad de cambio, aprovechémosla. 

  • Qué significa “vibrar alto”

    Qué significa “vibrar alto”

    Últimamente, es muy común escuchar la frase “vibrá alto” pero, ¿te preguntaste alguna vez qué quiere decir esto?

    Desde la perspectiva científica, todo en el universo está en constante movimiento y emite energía en forma de ondas y frecuencias. Los seres humanos no son la excepción. Nuestros cuerpos, emociones y pensamientos generan una energía que tiene su propia frecuencia o vibración.

    Podemos vibrar tanto en frecuencias altas como bajas, y cada aspecto de nuestra vida está influenciado por esto. Por ejemplo, cuando no enfermamos nuestro tono está cerca de los 5.5 Hz. 

    También el miedo, la ira, ciertos lugares o noticias negativas pueden llevarnos a frecuencias bajas, provocandonos irritación, temor y agotamiento.
    La buena noticia es que tenemos el poder de elevar nuestras vibraciones para sentirnos mejor.

    La gratitud, la simpatía y el amor universal son algunas de las emociones que pueden alcanzar incluso los 150 Hz o más. 

    Cada emoción y estado mental tienen su propia vibración, lo que influye en nuestra percepción del mundo y cómo interactuamos con él.

    Como si estuviesemos viendo el paisaje desde un edificio de muchos pisos, cuanto más alto estás, la visión es más amplia y mejor.

    Si elevamos nuestra vibración no solo vamos a sentirnos mejor, más sanos y equilibrados, sino que además, allí está la clave para alcanzar un mayor estado de conciencia y conexión con el universo.
    Entonces, ¿cómo podemos elevar nuestra vibración? La respuesta puede variar para cada individuo,  El secreto está en disfrutar de la vida, cultivando emociones positivas, intenciones y pensamientos luminosos. Algunas herramientas útiles son la meditación, practicar la gratitud, estar en la naturaleza, cuidar de nuestro cuerpo, y rodearnos de personas y entornos que nos inspiran y nos hacen sentir bien.
    Recordemos que somos seres complejos y multidimensionales, y que nuestra vibración puede cambiar según nuestras experiencias y elecciones. Al ser conscientes de nuestra energía interior y trabajar en elevar nuestra vibración, podemos abrirnos a nuevas perspectivas, oportunidades y una mayor conexión con nosotros mismos y el mundo que nos rodea. ¡Así que, adelante, descubre la magia de tu propia vibración y cómo puedes transformar tu vida a través de ella!

  • Seamos conscientes de nuestra unidad

    Seamos conscientes de nuestra unidad

    ¿Qué es el sentimiento de unidad? El sentir que todo es uno. Todos los seres de la tierra son una misma unidad dentro del planeta. Es por esto que lo que ocurre en un lugar repercute en otro; lo qué pasa en el ambiente nos influye y viceversa. Por ejemplo, ¿alguna vez sentiste cómo se contagia la energía de un lugar? Existen miles de comprobaciones para saber que todos estamos conectados dentro del ecosistema. 

    A pesar de que esto es una realidad, es normal sentirse solo o aislado de esta unidad planetaria. En esos casos, suelen invadirnos los sentimientos negativos y el de soledad, que también afectan a otros. Por eso es importante recordar que pertenecemos a un lugar, pero no solo a nuestras familias o grupos de amigos, sino a todo el conjunto del ecosistema del que somos parte. Esto nos ayuda enormemente, tanto en nuestro bienestar emocional como en nuestra manera de relacionarnos con el entorno y los demás seres. 

    Sabiendo que si lastimo al otro también me lastimo a mi, o que lo que hago genera un efecto en algo más grande, nuestra vida puede cambiar completamente. 

    Además, sentirse parte de este universo nos recuerda que no estamos solos, que compartimos una misma misión y un mismo corazón, y nos ayuda a ser más empáticos con la naturaleza y con quienes forman parte de ella. Sabiendo que somos todos una misma unidad, podemos ser más comprensivos y ayudarnos.

    Poder mirar dentro nuestro ese viejo paradigma que nos lleva a la ilusión de separación, nos hará cambiar la perspectiva completamente y a facilitarnos la relación con nuestro entorno y con nosotros mismos.

  • La hormona del amor

    La hormona del amor

    La oxitocina, también llamada la hormona del amor, interviene principalmente en las mujeres. Este poderoso compuesto químico actúa en nuestro cerebro y es el responsable de la conexión emocional que podemos sentir con aquellos que nos rodean. Su efecto nos da la sensación de bienestar, calma y predisposición, y cumple un importante papel en la empatía, la generosidad y los vínculos con otros. 

    Está principalmente asociada a la experiencia de parto, la lactancia, y la relación de la madre con el bebé, ya que este componente biológico que estimula el apego en el momento de pura necesidad es parte de la sabiduría de la naturaleza que llevamos en nuestro cuerpo. Además, nos ayuda a regular las emociones, la ansiedad y el dolor. 

    ¿Sabías que también se libera en las reuniones entre mujeres? Este neurotransmisor estimula la afectividad, confianza y el cariño, generando que los grupos entre mujeres puedan convertirse en un nido de amor y nutrición espiritual. El linaje femenino trae consigo una poderosa fuerza creadora que puede activarse en conjunto con otras mujeres.

    Los juicios, las etiquetas, la competencia y la comparación pertenecen al halo de la ilusión.  

    La hormona que inhibe a la oxitocina es la adrenalina, la cual se libera ante la sensación de peligro. Por lo tanto, es indispensable crear entornos seguros para la liberación del neurotransmisor del amor y la conexión. Dentro de espacios que convoquen al respeto y la cooperación podemos despertar y ser lo que en realidad somos: energía de amor y creación.

  • La mirada de la educación integrativa

    La mirada de la educación integrativa

    La educación holística es mucho más que una forma de enseñar: es desde dónde percibimos a los seres, el observador que somos, mirándolos de manera integral, cuerpo, mente, emoción y lo que el ser que habita ese cuerpo vino a manifestar. Y esto es lo que marca su gran diferencia.

    El ser funciona de una manera interrelacionada con la naturaleza, y para vernos en nuestra completud tenemos que considerar cada una de nuestras dimensiones energéticas. Aquí aparecen el cuerpo físico, el emocional, mental, espiritual y el etérico. 

    Los cuerpos son la energía y vibración que nos rodea, solo una parte es visible a los ojos físicos. 

    El Cuerpo Físico: es al que solemos prestarle más atención, está ligado a las necesidades básicas y corporales, relacionadas con lo biológico. 

    Cuerpo Etérico: es la capa de energía que está pegada al cuerpo físico y funciona como protección. 

    El Cuerpo Mental: Es donde se desarrollan los pensamientos y se graban los “sistemas de creencias” que imprimen sobre nuestra emocionalidad.

    Cuerpo Emocional: es el encargado de generar emociones y disparar acciones que, repetidas en el tiempo (ya que surgen de nuestro pensamiento), generan una tendencia. Esa tendencia es una personalidad, y esa personalidad un destino.

    Cuerpo Espiritual: tiene que ver con nuestra esencia, quiénes somos, pero suele estar tapado por la “personalidad” y el ego.

    Todos estos cuerpos, en realidad están interrelacionados y son uno solo.

    Los modelos educativos tradicionales tienen en cuenta sólo algunas de las inteligencias, y no consiste únicamente en la lógica-matemática y la emocional o cuerpos que tenemos. La inteligencia es multidimensional.

    Al mirar solo una parte nuestra, nos desintegra, como si cada uno de estos cuerpos estuviese en partes separadas. Y así aprendemos no sólo los temas a estudiar, sino también a disociarnos, en un aprendizaje que trae mucho dolor y falta de autoestima en la vida de estos futuros adultos, que llevarán este aprendizaje a su vida cotidiana y a su forma de ver el mundo. Y esta mirada, bajo el paradigma de separación, es la que construye el mundo en el que vivimos y los resultados que tenemos .

    Dejemos de perpetuar una educación que va a generar seres que construyan más de lo mismo que ya sabemos que no funciona. Necesitamos vaciarnos del viejo paradigma de separación, y vernos a nosotros mismos integrados. Así podremos ver cómo todos estamos interrelacionados, y desde allí, seremos conscientes que somos uno, entender que lo que le pasa a alguien del otro lado del planeta me pasa a mí también, que estamos todos juntos en este barco llamado planeta Tierra, que no existen las líneas llamadas países, que son una ilusión creada por la mente del hombre que aprendió a separar y disociarse.

    Cuando estamos integrados y podemos observar nuestro pensamiento, podremos soltarlo, y así hacer lugar para lo nuevo. Una nueva mirada, genera una nueva realidad. Desde esa mirada, buscaremos la justicia social, pensaremos en el otro, porque lo que le pasa al otro, nos duele…

    Podremos ver el planeta como un ser vivo con todos sus cuerpos y nos daremos cuenta que no sólo contaminamos el cuerpo físico de la tierra; que con nuestros pensamientos (de separación) contaminamos el cuerpo mental del planeta, que disparara emociones de dolor e ira, con las que contaminamos el emocional de la tierra, y ello nos lleva a contaminar el cuerpo físico de la tierra.

    Desde el paradigma de separación, no pensamos en las generaciones venideras ni en el planeta como un ser vivo del que somos parte. Por eso es tan importante la educación holística e integrativa, conectada con la naturaleza, que es nuestra madre tierra y nuestros propios cuerpos .

    Vernos en nuestra globalidad, interconectados, es lo que nos permite expresarnos desde el verdadero ser, en paz, tranquilidad y honestidad con nosotros mismos.