Desde Nairobi, Nzambi Matee y su equipo transforman plástico descartado en materiales de construcción que cambian barrios y también miradas. Su empresa, Gjenge Makers, ya recicló más de 200.000 kilos de residuos y los convirtió en adoquines y baldosas de alto desempeño. Además, impulsó empleo para recolectores, organizaciones juveniles y mujeres.
Los adoquines de Gjenge están fabricados con plásticos recuperados y tienen una resistencia a compresión superior a la de los pavers de hormigón tradicionales. Son durables, coloridos y pensados para veredas, patios, senderos y espacios comunitarios.
Cada pieza es un paso menos de plástico en vertederos y un paso más hacia barrios más limpios y lindos.
El modelo es circular y local, donde los residuos que antes no tenían salida se convierten en insumo; ese insumo se vuelve infraestructura útil y, en el camino, se generan oportunidades de trabajo. Gjenge Makers lo resume bien al demostrar que se puede construir de otra manera, de forma accesible y sostenible para el mundo.
Para contactarlos o conocer proyectos recientes, especificaciones técnicas y pedidos:
Los seres humanos en ciudades, y muchos quienes vivimos en el campo, hemos perdido el vínculo sagrado con la naturaleza. Esa delicadeza, respeto y sensibilidad que conservaron por milenios nuestras comunidades ancestrales u originarias para relacionarse con la Pachamama, o gran Madre-Espacio-Tiempo, y con sus ritmos micro y macro cósmicos.
Al irnos trasladando a los centros urbanos y hacernos cada vez más sedentarios fue, poco a poco, instalándose una conciencia antropocéntrica, separada de nuestra naturaleza esencial original, o sentido de unidad y unión con el todo. Junto con ello, fuimos olvidando los pagamentos, las ofrendas y las celebraciones de agradecimiento para honrar los ciclos y la continuidad a la vida, y como consecuencia perdimos nuestra identidad espiritual.
En lugar de ser los amantes y guardianes de los ritmos, ceremonias, cantos y alabanzas a la Madre Tierra-Padre Cosmos –rol fundamental del ser humano que los pueblos indígenas todavía conservan–, nos convertimos en los estrategas, productores y consumidores de sus regalos. Olvidamos nuestra labor fundamental en el concierto de la vida, y en lugar de tomar sólo lo necesario y hacer lo que nos corresponde, nos posicionamos al centro, como los creadores, y nos tomamos todo el espacio. Instauramos las filosofías y las ciencias para validar nuestra separación –fuente profunda del sufrimiento humano– y nos exiliamos de nuestros hermanos y familia terrestre.
De un día para otro, ya no podíamos escucharlos. Ya no podíamos sentir el susurro amoroso de nuestra Madre, acunándonos, tampoco las instrucciones del padre, abriendo el camino, clarificándolo. Nuestro corazón empezó a cerrarse, y ya no recibía la abundante energía con sus bendiciones sanándonos. De esta triste separación surge la intención de Pachamama Alliance de cómo ayudarnos mutuamente a recordar cómo era escuchar a la Tierra. Cómo se siente el estar íntimamente comunicados, nutridos y amados por ella.
Lo primero que intuyo podemos hacer para volver a sentir nuestro vínculo con ella es retirar tanta atención y poder entregado a las diversas tecnologías y aparatos electrónicos. Volver a verlos como lo que son, máquinas e instrumentos, y retornar al cuerpo. Pues es por nuestras venas por donde corren, literalmente, los ríos de la Tierra. Y es en nuestro corazón donde podemos sentir el espíritu de todos los seres. Sentir nuevamente la unión.
Lo segundo podría ser volver a mirarla, acariciarla. Contemplar su belleza, reconocer sus besos en el rocío, en la brisa, en el atardecer que para nosotros jamás olvida. Entrar en contacto físico y sensorial con ella. Allí están sus mensajes y cariños en las flores, en las nubes, en el canto de las aves, de los grillos, en el zumbido de las abejas o de un colibrí. Siempre nos habla, todo está sincronizado y en todas partes hay instrucciones, como nos enseña el líder ceremonial andino, Arkan Lushwala, nuestro guía en el arte de la escucha profunda a la Tierra.
Y lo tercero es silenciarnos, atesorar la quietud, la comunión con el vacío que somos, lo que nos permite descansar en el ser. Pues no hay escucha posible en una mente demasiado activa y antropocéntrica, que prioriza el intelecto, las emociones y las relaciones exclusivamente humanas.
Todo fluirá mejor si nos reubicamos en la posición y conciencia que nos corresponde: la de un integrante más en el gran árbol de la vida.
Entonces, quizá, si humildemente nos silenciamos, si acallamos la gran corriente de ideas y pensamientos, si abrimos el corazón y nuestros sentidos físicos y espirituales, a una escucha más amplia, más vulnerable, más sutil, quizá, sólo quizá, podamos percibir el más grande de todos los regalos: la ternura amorosa, dulce y sabia de nuestra Madre.
Es urgente encontrar formas más inteligentes de capturar, separar y purificar moléculas. Aire, agua, alimentos y energía comparten el mismo obstáculo: necesitamos materiales que funcionen sin gastar de más.
El Premio Nobel de Química 2025 reconoció a Richard Robson, Susumu Kitagawa y Omar M. Yaghi por abrir el camino creando los MOF: marcos metal‑orgánicos, cristales con cavidades internas diseñadas a medida. El vacío, adentro, tiene un propósito.
Un MOF es como un panal a escala microscópica. Se arma con dos piezas: nodos metálicos y puentes orgánicos. Juntos forman una red rígida llena de huecos invisibles a simple vista, pero con una superficie interna enorme. Ahí está la clave: cuanta más “pared interna” hay, mejor puede pegarse la molécula que queremos capturar. Cambiando el metal, el puente o un detalle químico de la pared, se elige qué moléculas prefiere el material. No hace falta saber química para entenderlo, es como ajustar el tamaño y el imán de un colador.
En la práctica, los MOF se integran en filtros, cartuchos o recubrimientos. El aire o el agua pasan a través, las moléculas objetivo se adhieren a las paredes internas y, cuando el material se llena, se regenera: se cambia la temperatura o la presión, o se usa un gas de barrido para liberarlas. Ese ciclo se repite muchas veces.
El aporte de los premiados fue complementario. Robson imaginó la arquitectura. Kitagawa mostró que estas redes pueden “respirar” y seguir funcionando. Yaghi les dio estabilidad y un método para diseñarlas a medida. Juntos, convirtieron el espacio interno en una herramienta.
Ayudemos a que estas alternativas lleguen a donde más impacto puedan tener. Compartí esta nota e investigá más sobre estas soluciones porosas para tu empresa, universidad o municipio. El cambio empieza por elegir tecnologías que hagan más con menos.
Si querés saber más:
Li H., Eddaoudi M., O’Keeffe M., Yaghi O. M. (1999). Design and synthesis of an exceptionally stable and highly porous metal–organic framework.Nature, 402, 276–279. DOI: 10.1038/46248
Cuando se frenan los fondos, se frenan cuidados, becas, medicinas y proyectos en la Amazonía.
Cuando una cuenta se congela, no es solo un número en una pantalla, sino que se detienen traslados médicos, se suspenden talleres educativos, se aplazan compras de insumos y se corta el sostén a familias que dependen de ese flujo. Así viven hoy organizaciones que acompañan a comunidades indígenas en Ecuador.
En un correo a donantes, Bill Twist, co-fundador de Pachamama Alliance, resumió el impacto: “En respuesta a la huelga, el gobierno congeló las cuentas bancarias personales de más de 60 líderes y simpatizantes indígenas, así como las de varias organizaciones ambientales. Entre los afectados están Belén Páez, presidenta de Fundación Pachamama, y Domingo Peas, presidente de la Amazon Sacred Headwaters Alliance (ASHA). La cuenta de Fundación Pachamama en Ecuador también ha sido congelada, afectando directamente a miles de familias amazónicas cuya salud, educación y proyectos de conservación dependen de su apoyo financiero. Pachamama Alliance, junto con otras organizaciones ambientales y de derechos humanos, está tomando medidas para asegurar que los fondos sigan llegando a las familias y a los esfuerzos en territorio, y también apoya acciones legales para resolver la situación.”
Esta es una oportunidad de unirnos más que nunca para coordinar redes, abrir puentes y sostener los proyectos hasta que los fondos vuelvan a fluir.
El origen de esto es el corazón de distinción, en ese lugar interno donde alguien se siente superior a otro y se construye una narrativa de separación y dualidad. No hay un “otro”, somos una sola comunidad habitando el mismo planeta, en el mismo barco. Más que “ayudar”, se trata de cambiar el sueño y despertar al soñador, pasar del paradigma de la separación al de la unidad.
Cada quien puede mirar hacia adentro y preguntarse: ¿en qué gestos me separo de los demás? Desde ahí, elegimos tejer puentes, no jerarquías; comunidad..
Además de sostener la atención y la energía, podemos amplificarla. Si tu comunidad, escuela o red quiere movilizar apoyo, crear una petición pública es una buena puerta de entrada. La plataforma Avaaz permite iniciar campañas ciudadanas: secure.avaaz.org/community_petitions/en/start_a_petition/
Fuentes para conocer más acerca de lo que pasa en Ecuador hoy:
La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, impulsada por Salud sin Daño, reúne a sistemas y centros de salud que investigan y aplican prácticas concretas para consumir menos energía y materiales. Menos carbono, menos tóxicos, menos desperdicio y espacios más seguros para pacientes y equipos.
En Argentina, el Hospital Universitario Austral viene sumando pasos concretos. Fortaleció la segregación de residuos, eliminó gradualmente insumos con mercurio, optimizó el uso de anestésicos con alto potencial de calentamiento y mejoró la eficiencia de climatización e iluminación. También impulsa capacitaciones internas y protocolos de compras que favorecen productos reutilizables y de menor huella. Estas decisiones reducen costos operativos, ordenan procesos y elevan estándares de seguridad para el personal.
Fuera del país, los ejemplos muestran resultados rápidos. Hospitales en Europa y Norteamérica reemplazaron gases anestésicos de alto impacto por alternativas con huella mucho menor y lograron recortes de emisiones sin afectar la calidad de la atención.
Para los equipos de salud, el valor está en lo práctico. Un plan anual con metas alcanzables, indicadores sencillos y responsables definidos ordena el camino.
La salud del paciente y la del planeta se encuentran en decisiones cotidianas que ya están al alcance de cualquier institución que quiera empezar. Es una mejora continua con beneficios clínicos, económicos y ambientales que se sienten en el día a día.
Para saber más y participar de esta red bajate nuestro PDF descargable con toda la información.
Las ramas de árboles son un recurso que está en cualquier parte del mundo, no contaminan al medio ambiente, son gratuitas y muy fáciles de utilizar.
La universidad del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) nos trae una propuesta que parece de cuento: crear filtros de agua con ramas de árboles, una solución increíble para conseguir acceso a agua potable de manera económica y eficiente.
¿De qué se trata este proyecto? Muchos árboles que no producen flores tienen unos conductos especiales para transportar el agua y demás nutrientes llamados xilema. Este tejido vegetal cuenta con una porosidad natural necesaria para filtrar ciertos componentes.Los investigadores del MIT descubrieron esta tecnología natural y no dudaron en implementarla para purificar el agua.
En India se probó este proyecto y demostró funcionar con éxito. Una idea que puede transformar la realidad de muchas personas, permitiéndoles acceder a agua potable.
Todavía tenemos mucho que aprender de la sabia naturaleza.
En el mundo de la agricultura consciente, surge el «bosque de alimentos», una expresión holística de permacultura que fusiona la tierra cultivada con la naturaleza circundante. Este contrapunto al huerto tradicional no solo representa un enfoque innovador, sino también una respuesta creativa a los desafíos del cambio climático.
El bosque de alimentos tiene un diseño equilibrado; es una sinfonía planificada donde cada componente, vegetal o animal, se integra para imitar la complejidad y el equilibrio de un bosque natural. Este diseño no solo es estético, sino funcional, creando un ecosistema armonioso que prospera sin la intervención constante del agricultor.
En lugar de sucumbir al monocultivo, el bosque de alimentos abraza la diversidad. Este ecosistema se desarrolla naturalmente, produciendo frutos sin la necesidad de riego o fertilizantes externos. Es un lugar donde conviven no solo plantas fructíferas, sino también especies como la retama, que actúa como fijadora de nitrógeno, contribuyendo a la fertilidad del suelo.
Los árboles se convierten en arquitectos del ambiente, capturando dióxido de carbono, liberando minerales y estabilizando el clima. Como guardianes de la biodiversidad, contribuyen a la sostenibilidad del entorno. Este bosque no solo acumula agua y da sombra, sino que también se erige como defensor contra la erosión del viento, tejiendo una red de beneficios que va más allá de sus límites visibles.
La grandeza no requiere extensiones masivas de tierra. Árboles, arbustos, aromáticas, y hasta animales como cerdos y gallinas, coexisten en una danza natural que resalta la interconexión vital entre cada elemento.
En consonancia con la conciencia ambiental, la arquitectura de paisajes se enfoca en jardines urbanos para mitigar la polución. La expansión de bosques de alimentos en áreas metropolitanas ofrece una solución a la creciente población. Una oportunidad para transformar desiertos salados en bosques de alimentos, desafiando la percepción de tierras «inutilizables» y planteando preguntas sobre la seguridad alimentaria sin depender de importaciones.
Proyectos en ciudades como Seattle y Calgary demuestran que los bosques de alimentos pueden establecerse en terrenos públicos, llevando la agricultura urbana a nuevos niveles. Estos bosques auto-sostenibles podrían ser precursores de un estilo de vida tipo agropolis.
Convertir áreas de pasto destaca la necesidad de reconsiderar el uso de la tierra. Esta transformación podría ser clave para alimentar poblaciones locales y reducir la dependencia de importaciones.
El bosque de alimentos es más que una técnica agrícola; es un recordatorio de que la tierra cultivada y la naturaleza pueden bailar juntas en una sinfonía sostenible. En un mundo sediento de soluciones ecológicas, este enfoque innovador nos invita a repensar nuestra relación con la tierra y a cultivar no solo alimentos, sino también un futuro más verde y equilibrado.
En 2011 Japón enfrentó una crisis energética en la que tuvieron tomar ciertas medidas que hoy nos sirven de ejemplo para saber cómo podemos actuar frente al escenario similar que estamos viviendo en muchas partes del mundo.
En el caso de Japón, una planta nuclear colapsó a causa de un terremoto y un tsunami, lo que generó una pérdida del 40% de energía en una noche. Frente a este desalentador panorama, se pensaron distintas soluciones con el fin de ahorrar la energía disponible. Entre ellas, apagones programados en la industria, se dejaron de utilizar las escaleras mecánicas de los centros comerciales y se apagaron las impresoras en desuso; destituyeron las máquinas expendedoras, invitando a los trabajadores a traer sus propias bebidas y a usar ropa ligera para minimizar el uso de aire acondicionado.
Por otro lado, los partidos deportivos se trasladaron a un horario más temprano para reducir la iluminación; ciertas empresas invirtieron en bombillas LED y paneles solares, y las fábricas reajustaron sus turnos para una red eléctrica más ligera. Muchas de estas decisiones no son cómodas, pero son necesarias para reducir el consumo y preservar los recursos que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Reorganizar nuestras prioridades y ajustar nuestras necesidades con las del medio ambiente son conceptos clave para cambiar el futuro de la crisis climática.
La crisis energética es una realidad, pero está en nuestras manos decidir encender la luz propia y apagar los interruptores innecesarios. ¿Cómo podés cuidar la energía de tu ciudad?
En medio de la vasta y fascinante tierra africana, una innovadora solución ha surgido para combatir la aridez y promover la biodiversidad: ¡los Bunds! Estas estructuras ingeniosas, excavadas en los suelos áridos, han demostrado ser cruciales para la captura y retención del preciado recurso del agua de lluvia.
La función de los Bunds va mucho más allá de simplemente retener el agua. Al permitir que las semillas latentes cobren vida, estos héroes ecológicos han desencadenado un resurgimiento impresionante de la vegetación y la biodiversidad en la región. No solo las áreas circundantes a los Bunds están floreciendo de nuevo, sino que el impacto se extiende a medida que el agua infiltrada nutre y revitaliza la flora cercana.
La urgencia es evidente, con el aumento de la temperatura global y la pérdida anual de 3.9 millones de hectáreas de bosques en África, donde el 65% de la tierra se ve afectada por la degradación. Estas condiciones generan escasez de agua y alimentos, pobreza y pérdida de biodiversidad. Sin embargo, la iniciativa de los Bunds representa una solución práctica y eficaz que se alinea con la visión de la Década de Restauración de Ecosistemas de las Naciones Unidas.
En este contexto, el enfoque basado en la naturaleza para restaurar la vegetación no solo es oportuno, sino que también es fundamental para contrarrestar el aumento de las temperaturas globales. Las plantas y los árboles actúan como el aire acondicionado natural de nuestro planeta, eliminando carbono del aire y enfriando el entorno. La restauración de tierras degradadas no solo impacta positivamente la seguridad del agua y los alimentos, sino que también beneficia a la biodiversidad y mejora la calidad de vida de millones de personas y animales.
Lo que hace que sus proyectos sean realmente impactantes es su naturaleza comunitaria. Realizados en su totalidad por socios y comunidades locales, estas iniciativas son un testimonio del poder de la propiedad comunitaria. Esto no solo impulsa su compromiso, sino que también garantiza la longevidad y sostenibilidad de cada proyecto. A través de estos esfuerzos colectivos, están presenciando cómo la tierra cobra vida con renovada vitalidad y esperanza.
¿Qué opinas de esta asombrosa iniciativa que está transformando la cara de la ecología en África? ¡Comparte y difunde para apoyar este proyecto que resuena con el corazón de la naturaleza!
California cumplió con un verdadero logro para el medio ambiente: cubrir al 100% la demanda eléctrica con energías renovables. Esto fue un récord en la historia de California, que cuenta aproximadamente con 40 millones de habitantes, y pudo abastecerse con energía solar y eólica.
El valle de Coachella, al sur de California, es el principal responsable de la energía verde, gracias a sus numerosos paneles y molinos. Este hito sucedió en los primeros días de mayo de 2022, donde los informes demostraron que las fuentes renovables alcanzaron el 99,87% de la demanda inmediata del estado norteamericano.
La lucha para dejar atrás el gas natural sigue vigente, ya que aún controla gran parte de los países e industrias. California cada vez se compromete más con la crisis medioambiental, mientras que en 2015 la energía verde cubría solo una cuarta parte, hoy nos demuestra que es posible alcanzar la totalidad de la demanda con fuentes renovables.
Reemplazar los combustibles fósiles es posible y es necesario. Bindi te alienta a seguir apostando por la energía renovable y a solidarizarse con las necesidades de nuestro planeta. Sigamos el ejemplo de California para que este hito se vuelva un logro a nivel mundial.