La sal del Himalaya es también es conocida como Sal Rosa, debido a su característico color natural, y tiene amplios beneficios. A diferencia de la sal de mesa, cuenta con todos los elementos naturales necesarios para el organismo. Además de estas prioridades, está libre de contaminantes o toxinas; puede ayudar a regular en el cuerpo tanto la presión sanguínea como el agua, el sueño y el azúcar, y equilibra el Ph celular. A su vez, trae efectos positivos en la salud respiratoria, vascular y en la absorción de alimentos, y muchos beneficios más como, por ejemplo, reducir las marcas de envejecimiento y los calambres, entre otros. Su uso no se limita a la cocina, también puede aprovecharse en baños, para exfoliar la piel, y en otro tipo de herramientas como las lámparas de sal.
La sal de mesa que solemos consumir está procesada con químicos y tóxicos que dañan nuestro cuerpo y lo obligan a gastar valiosos recursos en su eliminación. Debido al exceso de sal refinada que consumimos, la homeostasis del cuerpo nos lleva a perder agua intracelular que necesitamos.
Entonces, la sal rosa y la sal blanca refinada no son lo mismo. Bindi te anima a probar la sal del himalaya y descubrí qué es lo mejor para tu cuerpo.
El cáñamo resultó ser un increíble material para fabricar baterías. La era tecnológica hace que cada vez usemos más y más baterías, pero también, gracias a muchos avances, se descubrió cómo contrarrestar este impacto.
Estas baterías especiales son más eficientes que las que normalmente empleamos, ya que se recargan a una velocidad increíble y son casi inagotables. Sí, se pueden recargar más de cien mil veces. Además, pueden abastecernos de una energía más limpia que las baterías convencionales. Este fue un descubrimiento de los científicos de la Universidad de Canadá, quienes encontraron el valor en las propiedades de la planta y lograron aprovecharla.
Esta parte del cáñamo suele ser desechada, pero es un material que cumple una función similar a la del grafeno, y cuenta con las ventajas ya nombradas. Básicamente esta nueva tecnología es una opción para almacenar energía de manera más económica, ecológica y con una mayor capacidad.
Está claro que la naturaleza nos provee de todos los recursos que necesitamos; nuestro trabajo simplemente es aprender a utilizarlos.
Un retiro para desconectar del ruido, bajar revoluciones y volver a disfrutar de lo simple.
Durante 4 días nos alojaremos en plena selva misionera, rodeadas de naturaleza, silencio y tiempo.
Tiempo para respirar. Para descansar. Para caminar sin apuro. Para escucharte.
Un encuentro pensado para quienes sienten la necesidad de hacer una pausa, bajar el ritmo y reconectar con la naturaleza.
✨ Breathwork ✨ Arteterapia ✨ Caminatas en la naturaleza ✨ Meditación ✨ Ritual de cacao ✨ Baños de río ✨ Ritual de fuego ✨ Espacios de silencio y conexión
Un oasis de calma, presencia y naturaleza.
No necesitás experiencia previa. Solo ganas de regalarte este tiempo para vos.
En enero de 2024, los Países Bajos implementaron una política nacional con una regla sencilla: los teléfonos móviles dejaron de utilizarse durante las clases, salvo cuando fueran necesarios por razones educativas o médicas.
Un año después, el Ministerio de Educación publicó la evaluación realizada por el Kohnstamm Instituut y Oberon, basada en la experiencia de cientos de escuelas, docentes, directivos, estudiantes y familias.
Los resultados fueron llamativos.
En las escuelas secundarias:
El 75% de las escuelas informó que los estudiantes lograban concentrarse mejor en clase.
El 59% observó una mejora en el clima social y en la convivencia entre los alumnos.
El 28% señaló mejoras en el rendimiento académico.
Además, muchas escuelas informaron que los estudiantes comenzaron a conversar más entre ellos durante los recreos y que algunos incluso dejaron de llevar el teléfono a la escuela.
En la educación primaria los efectos fueron más moderados, principalmente porque los niños más pequeños ya utilizaban menos el teléfono antes de la medida. Aun así, las escuelas describieron aulas más tranquilas y una implementación sencilla de la política.
El informe también señala algunos desafíos. Algunos docentes mencionaron un mayor esfuerzo al comienzo para hacer cumplir la norma y la necesidad de desarrollar nuevas formas de comunicación con las familias. Sin embargo, la valoración general fue positiva y la mayoría de las escuelas decidió mantener la política.
Quizás el dato más interesante no sea únicamente que disminuyeron las distracciones.
Es que, cuando desapareció la presencia constante de las pantallas, volvió a aparecer algo que siempre estuvo disponible: la atención, la conversación y el encuentro entre las personas.
En un mundo cada vez más conectado digitalmente, este estudio invita a una pregunta sencilla: ¿Cuánto espacio necesita nuestra atención para volver a encontrarse consigo misma?
Cuando la atención aparece, también cambia la calidad de nuestros vínculos. Escuchamos mejor. Observamos más. Respondemos con mayor claridad. Y comenzamos a descubrir algo curioso: la presencia es contagiosa.
Durante mucho tiempo miramos el ciclo del agua como un recorrido entre el océano, las nubes y la lluvia. Hoy comprendemos que la historia es mucho más amplia. Los bosques, los humedales, los suelos vivos y toda la biodiversidad participan activamente de ese ciclo. El paisaje recibe, sostiene y guía el movimiento del agua. Cuando un paisaje recupera su vitalidad, el agua permanece. Infiltra la tierra, alimenta los acuíferos, nutre la vida y ayuda a regular el clima. El paisaje cambia. Y el agua encuentra un nuevo modo de fluir. Quizás la Tierra esté revelándonos algo más que el funcionamiento del agua. Quizás esté recordándonos cómo se expresa la vida. Porque nosotros también somos naturaleza. Los mismos principios que organizan un paisaje vivo organizan, silenciosamente, nuestra existencia. Las emociones se parecen al agua. Se transforman, se expanden, se aquietan y vuelven a moverse. Los pensamientos se parecen a los cauces por donde esa agua circula. Con el tiempo, esos cauces fueron tomando forma a través de nuestras experiencias, nuestra cultura y nuestra manera de interpretar el mundo.
Cuando recorremos siempre los mismos caminos, las emociones encuentran los mismos cauces. Entonces la invitación deja de ser cambiar el agua. La invitación es descubrir el paisaje desde el cual el agua fluye. Hace más de mil trescientos años, Huineng, el Sexto Patriarca del Zen, escribió: «Desde el origen no existe una sola cosa. ¿Dónde podría posarse el polvo?» Con esas palabras señalaba una dimensión de nuestra experiencia que permanece abierta y luminosa, mientras pensamientos y emociones continúan su movimiento. La tradición taoísta llamó a ese espacio Xin. Solemos traducirlo como «corazón-mente», aunque su significado es mucho más amplio. Es el centro de la conciencia, el lugar donde el Cielo y la Tierra se encuentran en el ser humano. Comprender el Xin consiste en reconocer una experiencia que quizás ya conocemos. Frente al mar. Escuchando la lluvia. Caminando por un bosque. Observando el vuelo de un ave. Abrazando a alguien que amamos. En esos instantes aparece una presencia silenciosa. Los pensamientos siguen su curso. Las emociones continúan fluyendo. Y, al mismo tiempo, se revela un espacio más amplio que los contiene. Zhuangzi decía que el sabio cultiva un corazón semejante a un espejo: refleja la realidad con claridad y permanece disponible para cada instante. Quizás esa sea también la sabiduría del agua. El agua responde al paisaje que la recibe. Y cada paisaje ofrece nuevas posibilidades para su recorrido. Con nosotros sucede algo semejante. Cada vez que descansamos en esa conciencia amplia y serena, el paisaje de nuestra vida recupera, poco a poco, su capacidad de reorganizarse. Los pensamientos encuentran nuevos cauces. Las relaciones adquieren otra profundidad. Los hábitos comienzan a transformarse. Las emociones descubren formas diferentes de fluir. Como ocurre en un ecosistema que vuelve a estar vivo, la vida despliega espontáneamente la inteligencia que siempre estuvo presente. Quizás esa sea una de las enseñanzas más profundas que la naturaleza comparte con nosotros. La vida florece cuando participamos conscientemente del orden que ya la sostiene. Observar la naturaleza es una forma de recordar. La naturaleza nos recuerda la inteligencia de la vida de la que siempre formamos parte. Cada paisaje que se regenera despierta en nosotros el recuerdo de esa misma capacidad de regeneración. Y cuando esa conciencia, se vuelve nuestra forma de habitar la vida , el agua encuentra el camino.
Las zonas azules son aquellos lugares en donde casi no hay enfermedades y la esperanza de vida es la más larga. Se hallan en cinco lugares del mundo y tienen el secreto de la plena salud y la longevidad.
Actualmente son la isla de Okinawa en Japón, Loma Linda en California, Estados Unidos; la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Icaria en Grecia y la región de Barbagia en Cerdeña, Italia. En estos lugares sus habitantes se caracterizan por envejecer saludablemente y vivir muchos años en gozoso bienestar.
Si bien puede llamar la atención el hecho de que están distribuidas por distintos continentes, aún así estas zonas comparten ciertos hábitos y costumbres que son la clave para alcanzar los cien años de edad y llevar una vida más plena y feliz.
Se trata de algo que todos podemos imitar, y poco tiene que ver con los medicamentos, sino con un estilo de vida. Los habitantes de estos lugares se alimentan a base de las plantas que les brinda la tierra que habitan y cosechan ellos mismos; se nutren con el sol y reciben las vitaminas naturales del entorno. Realizan ejercicio diario, juegan, conectan con la creatividad y pasan tiempo al aire libre en contacto con la naturaleza. En todas las zonas azules, los ancianos permanecen activos, realizando largas caminatas y ejercitando.
Además, existe un sentido de comunidad, en el que la gente está interconectada y se siente parte de algo más grande. Los habitantes se involucran, colaboran entre todos y generan un sostén emocional para la sociedad. Se cree que la relación y compañía con otros ayuda a aliviar el estrés y envejecer saludablemente, al igual que la fe y la espiritualidad.
Estas islas no se caracterizan por contar con abundantes recursos, ni lujos de ningún tipo, sino por llevar una vida más simple y más feliz. Hay menos exigencia y expectativas; la gente encuentra dicha en lo que hace y es feliz con lo que tiene. Son microsociedades en donde están muy presentes los valores de la paz, tolerancia y respeto. Es por esto que logran vivir comunitariamente, ayudándose unos a otros.
Los mayores aportan mucho a las zonas azules, manteniendo vivas las tradiciones y transmitiendo su sabiduría y valores, por lo que son infinitamente respetados. Todo parece de cuento, y hasta utópico, pero esta es la realidad con la que se encontraron los investigadores buscando la causa de la gran esperanza de vida, salud -tanto física como mental- y bienestar en estos lugares del mundo.
Al parecer es más sencillo de lo que pensábamos, y podemos aprender mucho de estas comunidades, para que todo el mundo se convierta en una zona azul.
¿Sabías que podés cuidar tus dientes de manera natural? Ya está comprobado que hay millones de bacterias en nuestra boca, pero también hay muchos tips que se pueden aplicar para una mejor higiene bucal.
Además del cepillado diario, y recomendado después de cada comida, existen otros hábitos claves. Por ejemplo: comer frutas con pulpa consistente ayuda a masajear las encías y a limpiar internamente. Por otro lado, hay una amplia variedad de plantas con excelentes propiedades naturales para nuestra salud bucal. Enjuagarse con anís, eucalipto o clavo (diluido en aceite de oliva), reduce la inflamación de encías y el mal aliento. La infusión de violeta es perfecta para las llagas, mientras que la de cola de caballo ayuda a las infecciones.
Por otro lado, el regaliz inhibe la placa bacteriana y la salvia es perfecta para las úlceras bucales. También una compresa de consuelda puede aliviar el dolor muscular, o las fracturas dentales, y la bardana relaja la tensión de la mandíbula y los dolores de cabeza asociados.
A la hora de realizarse un tratamiento dental, la infusión de hierba de gato prepara la boca y la relaja, y la menta funciona como pseudo anestesia. Por último, la milenrama ayuda a combatir los síntomas post tratamiento.
Toda esta data es un gran complemento para el cuidado de tus dientes, con infusiones que podés encontrar en tu cocina. ¡Aprovechala!
Ahondaremos en marcos conceptuales que nos permitan entender procesos subjetivos como el duelo, la culpa y la exigencia, elaborando posibles estrategias para trabajar astrológicamente estos temas transversalmente humanos. Observaremos también algunos recursos para acompañar las crisis que se suceden en la vida de toda persona. También abordaremos conceptos profundos para comprender la forma en la que las personas reaccionan al trauma y los distintos tipos de trauma. Desde ahí, trabajaremos la escucha de discursos quironianos y saturninos, y la distinción entre discursos defensivos y discursos creativos.
Aprendiendo de la mano de estas mujeres, abiertas a recibir sus mensajes y sabiduría para hacer de esta transición, una etap valiosa y transformadora en nuestras vidas.