Etiqueta: innovación social

  • Prótesis hechas con plástico reciclado en 3D

    Prótesis hechas con plástico reciclado en 3D

    Bernie Craven, un emprendedor de Australia, descubrió la manera de combinar la tecnología y la sustentabilidad para desarrollar un invento humanitario. A partir de botellas de shampoo y acondicionador, gracias a la impresión 3D, fabricó prótesis para niños. Este proyecto llamado “Waste Free Systems” logró una economía circular basada en el reciclaje, para ayudar a quienes lo necesitan y al planeta, con una manera mucho menos costosa y menos contaminante que los medios de producción convencionales.

    El promedió de plástico desechado en Australia ronda los 130 kg. Bernie, como ex-peluquero, vio un futuro distinto para las botellas de shampoo y acondicionador que acaban contaminando el mar. A partir de esto, encontró una alternativa para convertir un problema en solución. Por otro lado, la iniciativa es darles una opción más accesible a aquellos niños que necesitan una prótesis y no tienen los recursos para pagarla. 

    Después de dos años de mucho esfuerzo, Bernie Craven pudo cambiarle la vida a niños de once y doce años que nacieron sin el brazo izquierdo. Una inspiración para verle un nuevo lado a las cosas y crear con los recursos que tenemos.

  • Conocé la mochila con energía solar

    Conocé la mochila con energía solar

    Con 26 años, Mike Bellot, oriundo de Haití, desarrolló un emprendimiento solidario para cambiar la realidad de muchos niños. En su país la electricidad no es accesible para todos, sino que solo para el 40% de los habitantes. Por esta razón, muchos deben estudiar y realizar sus tareas a la luz de las velas. Mike tiene una historia familiar trágica: su primo falleció por quedarse dormido con el fuego encendido. Esta situación despertó en el joven la necesidad de generar un cambio e inició el proyecto “Solo Bag”. ¿De qué se trata? Nada más y nada menos que de una mochila con energía solar que abastece de electricidad a quien la use. 

    Es simple de usar, ecológica, autosuficiente y accesible para todos. Funciona gracias a un panel que absorbe la luz del sol durante el día y se almacena para brindar luz a la noche por más de seis horas. Además, cuenta con un USB para cargar el teléfono celular.
    Su iniciativa llegó tan lejos que una de las escuelas locales de Haití invirtió para proporcionarle estas mochilas a todos sus estudiantes y personal. Este verdadero invento sustentable utiliza residuos plásticos de las calles de Haití para fabricar la mochila.
    Mike Bellot tomó su experiencia como un empuje para cambiar la realidad en la que vivimos por una más justa y solidaria. Tomemos su iniciativa como inspiración para todos y así crear nuevas alternativas para mejorar el mundo.

  • La primera escuela pública sustentable de Argentina

    La primera escuela pública sustentable de Argentina

    La escuela primaria N.º 12 de Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires, se construyó entre febrero y abril de 2018 como la primera escuela pública sustentable del país y la segunda de Latinoamérica. El proyecto se basó en el método Earthship del arquitecto estadounidense Michael Reynolds, pionero de esta tipología, e integró a más de 200 voluntarios y estudiantes de Argentina y del mundo.

    El edificio de más de 300 m² se levantó en 45 días con unas 25 toneladas de materiales reciclados –latas, botellas, cubiertas y cartón— combinados con materiales tradicionales. Funciona con paneles solares, captando y reutilizando agua de lluvia y manteniendo temperaturas estables por su diseño bioclimático, sin necesidad de estufas ni aires acondicionados.

    La iniciativa fue impulsada por TAGMA, organización uruguaya que en 2016 lideró la primera escuela sustentable de la región en Jaureguiberry. El modelo integra aula, huertas interior y exterior y un sistema de gestión de aguas que recircula el recurso dentro del edificio, a la vez que promueve el uso racional de la energía y la producción de alimentos.

    Desde su primer año, la comunidad educativa participó en talleres para aprender el funcionamiento del edificio y más de 10.000 personas visitaron la escuela. La experiencia se consolidó como un ejemplo de articulación entre diseño, educación y participación comunitaria, con foco en el cuidado del ambiente y la sustentabilidad de las relaciones humanas.

    Contanos en comentarios qué parte del modelo Earthship te gustaría ver en más escuelas del país y qué preguntas querés que investiguemos en próximas notas. Si conocés la experiencia de Mar Chiquita de cerca, sumá tu testimonio, ¡Queremos escucharte!

    Sitio del programa Una Escuela Sustentable