Hay obras de arte que nos disparan ideas en muchas direcciones, que nos movilizan y nos atraviesan con sensaciones y reflexiones que complementan la intencionalidad de la misma obra. El caso de After Yang, la nueva y hermosa película del director estadounidense – nacido en Corea del Sur- Kogonada es una de ellas. La película narra la historia de una familia y su relación con un robot que hace las veces de asistente y niñera, elaborando una reflexión sentida sobre los lazos entre los seres humanos y la inteligencia artificial, en el marco de un film de ciencia ficción intimista. Pero After Yang es muchas cosas más.
También habla sobre el duelo, la transformación, las profundidades del inconsciente y las herencias culturales. Con todo, también es un drama holístico, en el sentido de que podemos entender a la película de Kogonada como una digna representante de Escorpio, un signo de agua, memorioso, que habla de lo oculto, de los secretos, del inframundo, que tiene el trabajo es transformarnos. “¿Que viene después?”, es la pregunta que nos hacemos cuando este signo nos atraviesa. Y la bellísima After Yang se hace exactamente la misma pregunta.
Últimamente, es muy común escuchar la frase “vibrá alto” pero, ¿te preguntaste alguna vez qué quiere decir esto?
Desde la perspectiva científica, todo en el universo está en constante movimiento y emite energía en forma de ondas y frecuencias. Los seres humanos no son la excepción. Nuestros cuerpos, emociones y pensamientos generan una energía que tiene su propia frecuencia o vibración.
Podemos vibrar tanto en frecuencias altas como bajas, y cada aspecto de nuestra vida está influenciado por esto. Por ejemplo, cuando no enfermamos nuestro tono está cerca de los 5.5 Hz.
También el miedo, la ira, ciertos lugares o noticias negativas pueden llevarnos a frecuencias bajas, provocandonos irritación, temor y agotamiento. La buena noticia es que tenemos el poder de elevar nuestras vibraciones para sentirnos mejor.
La gratitud, la simpatía y el amor universal son algunas de las emociones que pueden alcanzar incluso los 150 Hz o más.
Cada emoción y estado mental tienen su propia vibración, lo que influye en nuestra percepción del mundo y cómo interactuamos con él.
Como si estuviesemos viendo el paisaje desde un edificio de muchos pisos, cuanto más alto estás, la visión es más amplia y mejor.
Si elevamos nuestra vibración no solo vamos a sentirnos mejor, más sanos y equilibrados, sino que además, allí está la clave para alcanzar un mayor estado de conciencia y conexión con el universo. Entonces, ¿cómo podemos elevar nuestra vibración? La respuesta puede variar para cada individuo, El secreto está en disfrutar de la vida, cultivando emociones positivas, intenciones y pensamientos luminosos. Algunas herramientas útiles son la meditación, practicar la gratitud, estar en la naturaleza, cuidar de nuestro cuerpo, y rodearnos de personas y entornos que nos inspiran y nos hacen sentir bien. Recordemos que somos seres complejos y multidimensionales, y que nuestra vibración puede cambiar según nuestras experiencias y elecciones. Al ser conscientes de nuestra energía interior y trabajar en elevar nuestra vibración, podemos abrirnos a nuevas perspectivas, oportunidades y una mayor conexión con nosotros mismos y el mundo que nos rodea. ¡Así que, adelante, descubre la magia de tu propia vibración y cómo puedes transformar tu vida a través de ella!
La Organización Mundial de la Salud nos propone el concepto de “Una sola salud” para empezar a pensar de forma más integrada. ¿A qué se refieren con esto? A que el estado de la naturaleza, los animales y los humanos está más interconectado de lo que parece.
Nosotros tendemos a separar todo, pero ya son varios los expertos que mencionan que no podemos pensar una salud que excluya a las otras. Ya el padre de la medicina, Hipócrates, planteaba como nuestra salud y enfermedad dependían de la naturaleza…
El Coronavirus nos recordó la importancia de los animales y el ambiente en torno a nuestro bienestar, y cómo estos podrían causar consecuencias en nuestro sistema. El término “zoonosis” se refiere a todas aquellas enfermedades producidas por distintos tipos de bacterias que son transmitidas de los humanos a los animales, así como también inciden el medio ambiente circundante.
¿Y de qué nos sirve saber todo esto? Gracias a este enfoque. podemos repensar nuestro sistema médico y científico; ver el todo de manera integral y recordar la importancia del cuidado de nuestro ambiente y animales, porque, al fin y al cabo, todos somos parte de lo mismo. Un planeta contaminado nos contamina a nosotros, y los testimonios están por todas partes. Ya no es solo una cuestión de ser solidarios con la naturaleza, sino también con nosotros mismos.
Existe en algún lugar de India una ciudad muy particular llamada Auroville. Fue fundada hace ya medio siglo y sigue aún en pie, con dos mil habitantes de 45 países diferentes, ya que se caracteriza por ser una ciudad internacional, reconocida por la ONU.
Este lugar implementó un modelo distinto al del resto de las ciudades: en vez de estar bajo un dominio, está conformada como una verdadera comunidad.
Mirra Alfassa es la “madre” de Auroville, y propuso una serie de principios que diferencian a esta pequeña sociedad de todas las demás. En primer lugar, Auroville no pertenece a nadie, está al servicio de su comunidad. Es un ambiente de constante educación y progreso, donde sus habitantes respetan la conciencia divina. Auroville toma el pasado y el futuro para construir un mejor presente, y propone una investigación material y espiritual que lleve a manifestar una unidad humana. Otra importante distinción es que allí no existe el dinero, sino que se da todo por intercambio de servicios o voluntariado.
El objetivo de este proyecto -aunque suene utópico- es crear un lugar armónico, libre y justo, donde se respeten las necesidades humanas, sociales y espirituales, así como también las necesidades medioambientales. Este fascinante lugar nos demuestra que un mundo distinto y otras realidades también son posibles.
¿Qué es el sentimiento de unidad? El sentir que todo es uno. Todos los seres de la tierra son una misma unidad dentro del planeta. Es por esto que lo que ocurre en un lugar repercute en otro; lo qué pasa en el ambiente nos influye y viceversa. Por ejemplo, ¿alguna vez sentiste cómo se contagia la energía de un lugar? Existen miles de comprobaciones para saber que todos estamos conectados dentro del ecosistema.
A pesar de que esto es una realidad, es normal sentirse solo o aislado de esta unidad planetaria. En esos casos, suelen invadirnos los sentimientos negativos y el de soledad, que también afectan a otros. Por eso es importante recordar que pertenecemos a un lugar, pero no solo a nuestras familias o grupos de amigos, sino a todo el conjunto del ecosistema del que somos parte. Esto nos ayuda enormemente, tanto en nuestro bienestar emocional como en nuestra manera de relacionarnos con el entorno y los demás seres.
Sabiendo que si lastimo al otro también me lastimo a mi, o que lo que hago genera un efecto en algo más grande, nuestra vida puede cambiar completamente.
Además, sentirse parte de este universo nos recuerda que no estamos solos, que compartimos una misma misión y un mismo corazón, y nos ayuda a ser más empáticos con la naturaleza y con quienes forman parte de ella. Sabiendo que somos todos una misma unidad, podemos ser más comprensivos y ayudarnos.
Poder mirar dentro nuestro ese viejo paradigma que nos lleva a la ilusión de separación, nos hará cambiar la perspectiva completamente y a facilitarnos la relación con nuestro entorno y con nosotros mismos.
Los sistemas entran en crisis; la inestabilidad es constante y el mundo está en una permanente turbulencia. ¿Por qué sucede todo esto? Actualmente, estamos experimentando el pasaje del viejo paradigma hacia uno nuevo. Pero lo viejo se aferra por quedarse, mientras que lo nuevo aún no tiene la fuerza suficiente para imponerse.
Si miramos simplemente a los hechos, pareciera que todo se está destruyendo, pero en realidad, si ampliamos nuestra visión, podemos observar que lo nuevo ya está naciendo.
Tenemos que cambiar nuestra frecuencia vibratoria y convertirnos en una masa crítica para darle fuerza al paradigma emergente, que se relaciona con la cooperación, la empatía, el amor, la generosidad y la unión. Para que este paradigma se vea reflejado, primero tiene que transformarse dentro nuestro.
¿Qué es lo que nos aferra al viejo paradigma? El miedo. La especie humana le teme a lo desconocido y a los cambios. El miedo contamina nuestra mente, limita nuestra visión y disminuye nuestra percepción. Es por eso que no podemos ver más allá de lo que sucede y nos quedamos pegados con la aparente realidad que nos muestra el televisor.
Los medios que buscan mantener el viejo paradigma ponen su foco allí, nos alarman y señalan una forma de vida basada en el miedo, que se trata de la supervivencia, en donde las únicas posibilidades son huir o luchar. Por eso en Bindi buscamos mostrar todo lo bueno que también está sucediendo para invitarte a conectar con otra cosa y a habitar el cambio de paradigma.
¿Cómo podemos manejar un poco mejor este miedo? Adquiriendo una mayor perspectiva. Si nos concentramos demasiado en el árbol, nos perdemos del bosque, y probablemente terminemos chocando con ese árbol, porque no podemos ver más allá de eso. Ejercitar la perspectiva tiene que ver con una mirada más completa y profunda de lo qué pasa a nuestro alrededor. Ser conscientes de que somos parte de un gran universo y que estamos conectados a una infinita fuente de energía, también es una herramienta para fluir y dejar el miedo atrás. Conectar con esto significa traer lo atemporal al tiempo; es decir, todas esas cosas que están por fuera de nuestra visión mundana, y hacerles un espacio en nuestro dia a dia. Integrar la creatividad, la sabiduría y la innovación, la energía, el arte y el amor.
La perspectiva universal nos da todas las soluciones que el miedo nos bloquea.
Expandir la conciencia es un viaje hacia adentro nuestro, en donde no rige el tiempo sino lo atemporal. El cambio ya está sucediendo y somos nosotros quienes podemos decidir hacia donde apuntar este cambio. Entonces, ¿qué puedo hacer ahora mismo para impulsar el nuevo paradigma?
¿Sabías que muchos síntomas vienen de vidas pasadas? Según la concepción de la reencarnación, el alma pasa por distintas vidas en las cuales se encarna en diversos cuerpos con experiencias particulares, las enfermedades y las situaciones traumáticas también son parte de lo que vinimos a aprender.
Existen ciertas situaciones fuertes que pueden provocar que nuestra alma quede fragmentada y “atrapada” en un momento específico, lo que deriva en síntomas físicos o psicológicos. Podemos notar este mecanismo dentro de la propia vida, cuando algún suceso del pasado nos movilizó a tal nivel que nuestra manera de lidiar con eso en la actualidad se manifiesta en un síntoma. Pero no solemos darnos cuenta de que muchas veces estos síntomas tienen su origen en vidas anteriores.
Tanto los síntomas de la vida presente como los de vidas anteriores tienen solución. Es importante ver qué función está cumpliendo ese síntoma ahí y reelaborar la situación dolorosa con otros recursos y herramientas para “liberar” nuestra alma de quedar atrapada allí. Por ejemplo, si tuvimos una experiencia pasada donde vivimos en mucha carencia, puede ser que ahora tengamos mucho apego a distintos tipos de situaciones, como es el caso de una relación complicada con la comida, porque ese mecanismo de escasez, por sentir que no alcanzaba lo que había para todos, quedó activado en nuestro inconsciente.
Esta es una mirada más amplia sobre la salud y enfermedad, que nos ayuda a comprender el sentido y origen detrás de un síntoma, ya sea físico o psicológico, y es la primera clave para sanar.
Hay distintas terapias alternativas como, por ejemplo, la memoria celular, la biodescodificación, inclusive el chamanismo tiene técnicas, que podrían ayudar a desbloquear esa información que traemos para trabajar en esta vida,
Importante: tener en cuenta todo esto sin dejar de lado la consulta con los profesionales de la salud que pueden ayudarte.
Todas las partes que componen nuestro organismo están cubiertas por un tejido conectivo que las une, formando un todo. Esta red de protección y forma, interconecta y comunica a todos los sistemas entre sí.
Todo está conectado con todo. Para mantenernos saludables, esta red de fascia debe mantenerse en un punto de equilibrio en donde la tensión sea la justa, ni de más ni de menos. ¿Te has preguntado alguna vez por qué ciertas emociones o tensiones se manifiestan en diferentes partes de tu cuerpo? La fascia tiene la respuesta. Es gracias a ella que todas las partes forman un todo mayor, por lo que nuestro cuerpo está integrado y no es un conjunto de fragmentos. Investigaciones recientes han revelado que la fascia no solo es una red de tejido, sino que también es un sorprendente cristal líquido que impulsa la comunicación cuántica dentro de nosotros.
Así como dentro nuestro hay una red de conexión inteligente, que permite reconocer a otras células y sistemas y comunicarse con ellas, lo mismo nos sucede con el afuera. Existe una red de naturaleza cuántica entre nosotrxs y el ecosistema al que pertenecemos. Desde la generación de corriente eléctrica hasta la transmisión de información de frecuencia, nuestra fascia de cristal líquido actúa como una red de comunicación instantánea en todo el cuerpo. Además, se ha descubierto que el ADN está rodeado por una capa de agua estructurada, lo que lo hace sensible a la información de frecuencia vibratoria y energía infrarroja.
De esta manera se explica la capacidad de atrapar, almacenar y utilizar información de frecuencia y energía infrarroja desde nuestro interior y desde el mundo que nos rodea.
Nuestra biología es también cuántica y tiene su canal sutil por donde intercambia información con el medio. Cuidar y entender nuestra fascia cuántica es esencial para nuestra salud y bienestar, asi como también nuestra relación con todos los seres, siendo parte de algo mucho mayor.
Llega el fin de año, y con ello vienen muchas inquietudes, cambios y movilizaciones. ¿Qué podemos hacer para transitar esta nueva etapa?. Un nuevo año trae 365 oportunidades nuevas. En Bindi te proponemos aprovechar este momento para frenar el piloto automático que nos condujo gran parte de este año y reconectarnos con nosotros mismos.
Cuestionarnos, observar qué es lo que ya no nos sirve y soltarlo para darle espacio a lo nuevo. Definir nuestros propósitos para alinearnos con ellos y ver hacia dónde estamos yendo, y dónde queremos poner nuestra energía: ¿qué me gustaría sembrar este año?
Tomamos de la sabiduría maya el Día Fuera de Tiempo. Según el calendario maya, el 25 de julio no es un día más.
Luego del último día del año, el Día Fuera del Tiempo está destinado a la introspección y reflexión profunda sobre la propia existencia y la vida que llevamos. Este es un momento especial para reconectar con la naturaleza.
Este día no forma parte de ningún mes, ni semana, y de allí proviene su nombre. Funciona como un puente que une el ciclo que termina con el que está por comenzar, y por ese motivo es importante renovarse uno mismo para iniciar el nuevo año. Una pausa necesaria que nos permite alinearnos con la energía que está entrando, y esto ocurre especialmente a través del arte.
El pueblo maya concibe esta fecha especial como una oportunidad para activar la fuente creadora que todos llevamos, y utilizar esta energía para emprender nuestros futuros proyectos y revitalizarnos con el cambio de año.
¿Qué podemos hacer en este día? Lo aconsejado es estar en la naturaleza, ya sea en tu jardín o una plaza, y realizar actividades artísticas que nos conecten con la plenitud. Juntate con tus seres queridos y utilizá cualquier tipo de arte como canal para transformar lo viejo en algo nuevo. Por ejemplo, hacer un ritual con una fogata y escribir en un papel todo lo que queremos soltar para luego quemarlo allí. Al llevarlo a la acción, usamos no solo la cabeza, sino también la inteligencia del corazón. (agregar vínculo) Es un momento propicio para vaciarse y soltar todo el año anterior y visualizar lo que queremos construir.
Análogamente podemos utilizar el 1 de enero para realizar este ejercicio y predisponernos a la llegada de 2023. En vez de que sea simplemente un día para comprar regalos, elegimos darnos este día como un regalo para nosotros mismos, en donde podemos volver a conectar con la alegría de estar vivos y vibrar en plenitud para elegir con nuestra sabiduría interna lo que mejor nos hace, e ir en esa dirección con el comienzo del nuevo año.
Usemos nuestro propio día fuera del tiempo para renovar la mirada sobre nuestro mundo y hallar nuevas maneras para mejorarlo.
Seguramente alguna vez te habrás preguntado qué es el destino. La humanidad lleva haciéndose esa pregunta desde el principio de los tiempos, y con ella aparecieron diversas respuestas con todo tipo de connotaciones. ¿Qué te despierta a vos? ¿Creés que tenés poder sobre tu destino? Hoy en Bindi te contamos sobre una perspectiva del destino que quizás no conocías.
La palabra destino nos remite a un punto final, a un punto de llegada, pero en realidad no se trata de nuestro futuro, sino de nuestro presente. El destino que tenemos es donde estamos hoy parados. ¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que venimos construyendo en nuestra vida, o incluso en otras vidas, nos llevó a este destino, el presente. Y por lo tanto, todo lo que sembremos ahora será el destino de nuestro futuro. Entonces, sí podemos decir que “el destino está en nuestras manos”, siempre y cuando tengamos en cuenta que muchas veces generamos cosas sin darnos cuenta.
Existe un proverbio de buda que dice “si quieres conocer el pasado, entonces mira el presente, que es el resultado; si quieres conocer tu futuro, mira tu presente que es la causa”. Esta frase nos invita a tomar una mayor conciencia sobre nosotrxs mismxs, con nuestros actos y pensamientos. Al fin y al cabo, a partir de un pensamiento es que podemos determinar un destino. Un pensamiento dispara una acción; una acción construye a un hábito; los hábitos generan un carácter y el carácter forja nuestro destino.
¿Qué tipo de pensamientos estamos generando? ¿A qué hábitos nos están llevando? ¿Qué destino queremos construir? El destino no es inalterable. Con esfuerzo, puede modificarse. Es importante tener un registro interno y una dirección clara como guía, ya que son muchos años de repetir tendencias que nos llevan hacia un mismo lugar. Cambiarlo es una gran práctica interna; entonces, ¿por qué no empezamos hoy mismo?.
Esto lo podemos aplicar a distintos ámbitos de nuestra vida. Un ejercicio práctico es tomar un lápiz y papel y reflexionar… ¿Qué quiero cambiar? ¿Qué me llevo a donde estoy? ¿Qué pensamientos o creencias fueron la base de mis acciones? ¿Estas creencias son mías? ¿O heredadas?
Cuando las acciones se convierten en hábitos, entran en un estado de transparencia donde los repetimos sin reflexionar. Este ejercicio nos puede ampliar la mirada. Desde Bindi lo recomendamos como un buen punto de inicio, para conocerse y empoderarse, y así tomar el destino de sus vidas en nuestras manos.