Etiqueta: sostenibilidad

  • Qué es la economía circular

    Qué es la economía circular

    La economía circular propone dejar atrás el modelo lineal de extraer–producir–usar–tirar y diseñar sistemas donde los materiales circulen el mayor tiempo posible con el menor impacto. Implica repensar productos desde el origen, que sean durables, reparables, actualizables, hechos con materiales reciclables o biodegradables, y procesos que eliminen residuos desde el diseño.

    Panorama actual. Según la Circularity Gap Report 2024, sólo alrededor del 7% de la economía global es “circular”, y el uso de materiales sigue creciendo por encima de la capacidad del planeta. La meta no es reciclar más al final, sino prevenir residuos y emisiones en toda la cadena.

    La Unión Europea avanza con el Ecodesign for Sustainable Products Regulation, que exigirá reparabilidad, pasaportes digitales de producto y restricciones a destrucción de excedentes.

    Joan Melé, referente en banca con valores, recuerda que “el dinero es un acto moral” y que cada compra e inversión define el tipo de economía que creamos. La circularidad no es solo técnica, sino que requiere transparencia y trazabilidad que oriente capital hacia proyectos con impacto real. Decidir dónde ponemos nuestro dinero, desde una cuenta bancaria hasta un proveedor, es parte del cambio de paradigma.

    La economía circular no es un destino, sino una práctica diaria: diseñar sin residuos, usar más tiempo, devolver al ciclo y financiar lo que cuida la vida. Cada decisión cuenta.

  • MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    Es urgente encontrar formas más inteligentes de capturar, separar y purificar moléculas. Aire, agua, alimentos y energía comparten el mismo obstáculo: necesitamos materiales que funcionen sin gastar de más. 

    El Premio Nobel de Química 2025 reconoció a Richard Robson, Susumu Kitagawa y Omar M. Yaghi por abrir el camino creando los MOF: marcos metal‑orgánicos, cristales con cavidades internas diseñadas a medida. El vacío, adentro, tiene un propósito.

    Un MOF es como un panal a escala microscópica. Se arma con dos piezas: nodos metálicos y puentes orgánicos. Juntos forman una red rígida llena de huecos invisibles a simple vista, pero con una superficie interna enorme. Ahí está la clave: cuanta más “pared interna” hay, mejor puede pegarse la molécula que queremos capturar. Cambiando el metal, el puente o un detalle químico de la pared, se elige qué moléculas prefiere el material. No hace falta saber química para entenderlo, es como ajustar el tamaño y el imán de un colador.

    En la práctica, los MOF se integran en filtros, cartuchos o recubrimientos. El aire o el agua pasan a través, las moléculas objetivo se adhieren a las paredes internas y, cuando el material se llena, se regenera: se cambia la temperatura o la presión, o se usa un gas de barrido para liberarlas. Ese ciclo se repite muchas veces.

    El aporte de los premiados fue complementario. Robson imaginó la arquitectura. Kitagawa mostró que estas redes pueden “respirar” y seguir funcionando. Yaghi les dio estabilidad y un método para diseñarlas a medida. Juntos, convirtieron el espacio interno en una herramienta.

    Ayudemos a que estas alternativas lleguen a donde más impacto puedan tener. Compartí esta nota e investigá más sobre estas soluciones porosas para tu empresa, universidad o municipio. El cambio empieza por elegir tecnologías que hagan más con menos.

    Si querés saber más:

  • ¿Qué son las empresas B?

    ¿Qué son las empresas B?

    ¿Ya conoces el sistema de empresas B? Se trata de una organización sin fines de lucro que apunta a una economía y organización más justa y equitativa, tanto entre seres humanos como para con el planeta.

    ¿Cómo sería el mundo si el sistema económico fuese regenerativo y sustentable para todxs? Esta organización propone que este mundo sea una realidad y para ello alienta a que cada vez más empresas se pasen al lado B, donde el mercado surge como solución a problemas ambientales y sociales.

    El Sistema B se encarga de certificar a aquellas empresas que cumplen con los requisitos alineados a este propósito. Es decir, a las empresas que tienen un compromiso de trabajar en conjunto con el planeta y buscan beneficiarlo, así como a todas las poblaciones.

    Las empresas B actúan teniendo en cuenta su impacto social y ambiental y aceptando la responsabilidad de sus acciones y sus consecuencias. Con una actitud transparente se comprometen a ser agentes de cambio dentro del sector industrial, y generar un impacto positivo en el planeta.

    El movimiento B es una nueva manera de pensar los modelos de negocio y su éxito, y propone, desde su lugar, ofrecer soluciones. Este grupo se expande cada vez más, siendo 6.271 las empresas B certificadas en el mundo; 1000 de ellas se encuentran en Latam. Si querés que tu empresa pase al Lado B podés averiguar en la página web www.sistemab.org todos los requisitos necesarios para certificar tu negocio. Para pertenecer es importante compartir este mismo propósito y comprometerse, tanto de manera institucional como legal, y reconocer la interdependencia con el resto de las empresas que forman parte.

    Somos nosotrxs quienes podemos redefinir el mercado; es hora de emplear el sistema B.

  • Una red de hospitales verdes para el planeta

    Una red de hospitales verdes para el planeta

    La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, impulsada por Salud sin Daño, reúne a sistemas y centros de salud que investigan y aplican prácticas concretas para consumir menos energía y materiales. Menos carbono, menos tóxicos, menos desperdicio y espacios más seguros para pacientes y equipos.

    En Argentina, el Hospital Universitario Austral viene sumando pasos concretos. Fortaleció la segregación de residuos, eliminó gradualmente insumos con mercurio, optimizó el uso de anestésicos con alto potencial de calentamiento y mejoró la eficiencia de climatización e iluminación. También impulsa capacitaciones internas y protocolos de compras que favorecen productos reutilizables y de menor huella. Estas decisiones reducen costos operativos, ordenan procesos y elevan estándares de seguridad para el personal.

    Fuera del país, los ejemplos muestran resultados rápidos. Hospitales en Europa y Norteamérica reemplazaron gases anestésicos de alto impacto por alternativas con huella mucho menor y lograron recortes de emisiones sin afectar la calidad de la atención.

    Para los equipos de salud, el valor está en lo práctico. Un plan anual con metas alcanzables, indicadores sencillos y responsables definidos ordena el camino.

    La salud del paciente y la del planeta se encuentran en decisiones cotidianas que ya están al alcance de cualquier institución que quiera empezar. Es una mejora continua con beneficios clínicos, económicos y ambientales que se sienten en el día a día.

    Para saber más y participar de esta red bajate nuestro PDF descargable con toda la información.

  • Una rama de árbol puede ser tu potabilizador de agua

    Una rama de árbol puede ser tu potabilizador de agua

    Las ramas de árboles son un recurso que está en cualquier parte del mundo, no contaminan al medio ambiente, son gratuitas y muy fáciles de utilizar.

    La universidad del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) nos trae una propuesta que parece de cuento: crear filtros de agua con ramas de árboles, una solución increíble para conseguir acceso a agua potable de manera económica y eficiente.

    ¿De qué se trata este proyecto? Muchos árboles que no producen flores tienen unos conductos especiales para transportar el agua y demás nutrientes llamados xilema. Este tejido vegetal cuenta con una porosidad natural necesaria para filtrar ciertos componentes.Los investigadores del MIT descubrieron esta tecnología natural y no dudaron en implementarla para purificar el agua.

    En India se probó este proyecto y demostró funcionar con éxito. Una idea que puede transformar la realidad de muchas personas, permitiéndoles acceder a agua potable.

    Todavía tenemos mucho que aprender de la sabia naturaleza.

  • Descubrí la belleza del turismo ecológico

    Descubrí la belleza del turismo ecológico

    En un mundo donde la protección del medio ambiente y la sostenibilidad son cada vez más importantes, el turismo ecológico se ha convertido en la manera ideal de viajar, explorando destinos espectaculares, de manera responsable y respetuosa con el entorno natural.

    ¿De qué se trata el turismo ecológico? El enfoque está en la conservación y protección del medio ambiente. Esta forma de turismo está comprometida con prácticas sostenibles, minimizando su impacto en los ecosistemas locales y contribuyendo a su preservación. Aquí tenés algunos consejos prácticos para practicar el ecoturismo de manera responsable y disfrutar al máximo de tus experiencias:

    Investigá y elegí destinos y operadores turísticos comprometidos con prácticas sostenibles. Optá por alojamientos ecológicos, como hoteles con certificaciones de sostenibilidad o eco-lodges que minimicen su impacto ambiental y promuevan prácticas responsables.

    Reducí tu huella de carbono eligiendo medios de transporte más sostenibles, como el transporte público, bicicletas o caminatas. Si necesitas utilizar un vehículo, considerá compartirlo con otros viajeros o alquilar uno de menor consumo de combustible.

    Respetá la vida silvestre y no interfieras con los animales en su entorno natural. Seguí las normas y regulaciones locales. Aprendé sobre las restricciones, permisos y reglas establecidas en el área que visitás y asegurate de seguirlas para proteger el medio ambiente y el patrimonio cultural.

    Minimizá tu impacto de residuos llevando una botella reutilizable, bolsas de tela y utensilios reutilizables.

    Sé respetuoso con la cultura local y aprendé sobre las tradiciones y costumbres antes de visitar una comunidad.

    Apoyá la economía local comprando productos y servicios de proveedores locales. Optá por alimentos frescos y locales, y buscá artesanías hechas por artesanos locales en lugar de productos importados.

    Participá en actividades de conservación y educación ambiental. Informate sobre las iniciativas locales y participá en proyectos de voluntariado o programas de educación ambiental que te permitan contribuir directamente a la protección y conservación del entorno.

    Siguiendo estos tips, podés estar segurx de que tu visita no dañará el entorno natural, sino que contribuirá a su conservación.

    Compartí tu experiencia y promové el ecoturismo responsable. Podés inspirar a otros viajeros a ser conscientes del impacto de sus acciones y a optar por prácticas de viaje sostenibles.

    A medida que más personas optan por el turismo ecológico, la oferta de destinos y actividades también se expande.

    Tenemos la posibilidad de contribuir con la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades locales. Depende de nosotrxs ser viajeros responsables.

  • Huertas comunitarias en las veredas

    Huertas comunitarias en las veredas

    Las huerta vereda son una propuesta sustentable para toda la comunidad que pretenden convertir las calles en barrios comestibles, ayudando a generar alimentos orgánicos y nutritivos.

    En el barrio de San Isidro, ubicado en Buenos Aires, Argentina, hace unos años comenzó esta iniciativa para aprovechar el espacio público y generar alimentos. Por el momento hay cuatro huertas en funcionamiento, que son cuidadas por el equipo de voluntarios que se pone a disposición en este gran proyecto.

    Todas ellas cuentan con composturas comunitarias, en donde todos los vecinos colaboran con su basura orgánica para crear abono.

    Entre los voluntarios se reparten las tareas de siembra, riego, trasplante, cosecha, entre otras, logrando una huerta frondosa y saludable.

    Este emprendimiento comenzó con un grupo de vecinas durante el 2020, quienes con mucho trabajo y esfuerzo prepararon el terreno para lo que se convirtió en la primera huerta vereda. Rápidamente esto captó la atención de la comunidad vecinal y así es como se fueron sumando muchas personas a trabajar en conjunto por un proyecto para todxs.

    Aprendiendo sobre las relaciones de la naturaleza, también surgió un espíritu de unión entre sus seres.

    Intercambiando y compartiendo saberes, los vecinos trabajan juntos para mejorar su barrio.

    La idea de las huertas vecinales trae por un lado beneficios sociales, pero también beneficios ambientales, ya que el verde empieza a aparecer en las urbes. Además, se encargan de preparar fertilizantes que mejoren los suelos, siembran flores que atraigan insectos beneficiosos y que mitiguen las plagas, y cultivan de manera orgánica para favorecer al medio ambiente y su biodiversidad.

    La cosecha se reparte entre todxs los participantes y los alimentos obtenidos son de una calidad que mejora la alimentación de la comunidad.

    Además brindan talleres gratuitos para instruir sobre el arte de la huerta e intercambiar saberes y expandir el proyecto.

    Cuentan con el apoyo de la Municipalidad de San Isidro, que se encarga de llenar los tanques de agua de la huerta cada semana, promueve los talleres y les ofrece un espacio en la feria mensual para vender productos que ayuden a compensar los gastos. Muchas personas de la comunidad, inspiradas por este trabajo, comenzaron sus propias huertas en la vereda sumándose a esta huella verde para la sociedad.

    La labor de esas primeras mujeres generó una revolución sustentable y comunitaria en todo el barrio. Así se ve el impacto masivo de las pequeñas acciones que salen del corazón y logran conmover a otrxs.

    Si te interesa colaborar con las huertas vereda o sumarte a los talleres, podes seguirlos en instagram @huertavereda para enterarte de toda la info.

    Esperamos que esta gran idea se expanda a todos los barrios y países, para seguir creciendo juntos y mejorando el espacio que habitamos.

  • ¿Qué es un bosque de alimentos?

    ¿Qué es un bosque de alimentos?

    Explorando la armonía verde.

    En el mundo de la agricultura consciente, surge el «bosque de alimentos», una expresión holística de permacultura que fusiona la tierra cultivada con la naturaleza circundante. Este contrapunto al huerto tradicional no solo representa un enfoque innovador, sino también una respuesta creativa a los desafíos del cambio climático.

    El bosque de alimentos tiene un diseño equilibrado; es una sinfonía planificada donde cada componente, vegetal o animal, se integra para imitar la complejidad y el equilibrio de un bosque natural. Este diseño no solo es estético, sino funcional, creando un ecosistema armonioso que prospera sin la intervención constante del agricultor.

    En lugar de sucumbir al monocultivo, el bosque de alimentos abraza la diversidad. Este ecosistema se desarrolla naturalmente, produciendo frutos sin la necesidad de riego o fertilizantes externos. Es un lugar donde conviven no solo plantas fructíferas, sino también especies como la retama, que actúa como fijadora de nitrógeno, contribuyendo a la fertilidad del suelo.

    Los árboles se convierten en arquitectos del ambiente, capturando dióxido de carbono, liberando minerales y estabilizando el clima. Como guardianes de la biodiversidad, contribuyen a la sostenibilidad del entorno. Este bosque no solo acumula agua y da sombra, sino que también se erige como defensor contra la erosión del viento, tejiendo una red de beneficios que va más allá de sus límites visibles.

    La grandeza no requiere extensiones masivas de tierra. Árboles, arbustos, aromáticas, y hasta animales como cerdos y gallinas, coexisten en una danza natural que resalta la interconexión vital entre cada elemento.

    En consonancia con la conciencia ambiental, la arquitectura de paisajes se enfoca en jardines urbanos para mitigar la polución. La expansión de bosques de alimentos en áreas metropolitanas ofrece una solución a la creciente población. Una oportunidad para transformar desiertos salados en bosques de alimentos, desafiando la percepción de tierras «inutilizables» y planteando preguntas sobre la seguridad alimentaria sin depender de importaciones.

    Proyectos en ciudades como Seattle y Calgary demuestran que los bosques de alimentos pueden establecerse en terrenos públicos, llevando la agricultura urbana a nuevos niveles. Estos bosques auto-sostenibles podrían ser precursores de un estilo de vida tipo agropolis.

    Convertir áreas de pasto destaca la necesidad de reconsiderar el uso de la tierra. Esta transformación podría ser clave para alimentar poblaciones locales y reducir la dependencia de importaciones.

    El bosque de alimentos es más que una técnica agrícola; es un recordatorio de que la tierra cultivada y la naturaleza pueden bailar juntas en una sinfonía sostenible. En un mundo sediento de soluciones ecológicas, este enfoque innovador nos invita a repensar nuestra relación con la tierra y a cultivar no solo alimentos, sino también un futuro más verde y equilibrado.

  • ¿Cuál es la economía positiva para la naturaleza?

    ¿Cuál es la economía positiva para la naturaleza?

    Una mirada para promover la equidad social y cuidar el planeta

    En un mundo cada vez más preocupado por los desafíos medioambientales y las disparidades sociales, el Foro Económico Mundial ha puesto sobre la mesa una propuesta visionaria: una economía mundial positiva para la naturaleza. Esta iniciativa podría ser el catalizador para abordar tanto la inestabilidad ambiental como la desigualdad económica.

    La esencia de esta propuesta radica en un cambio fundamental en la forma en que concebimos y gestionamos nuestras actividades económicas. En lugar de ver a la naturaleza como un recurso a explotar sin límites, la economía positiva para la naturaleza reconoce su valor intrínseco y vital para la supervivencia humana. Esto implica adoptar un enfoque holístico que integre la salud del medio ambiente en todas las decisiones económicas y políticas.

    Uno de los aspectos más destacados del enfoque propuesto es la inversión en soluciones basadas en la naturaleza. Desde la restauración de ecosistemas degradados hasta la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, estas medidas no solo protegen el medio ambiente, sino que también generan empleo y promueven el desarrollo comunitario. Al priorizar la conservación de la naturaleza, se pueden crear oportunidades económicas para aquellos que han sido marginados por un sistema que valora el crecimiento a expensas de la equidad.

    Además, la economía positiva para la naturaleza reconoce la interconexión entre la salud ambiental y la estabilidad económica. Los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad ya están ejerciendo presión sobre los sistemas económicos globales, exacerbando la inseguridad alimentaria, la migración forzada y los conflictos. Al tomar medidas proactivas para proteger y restaurar la naturaleza, podemos mitigar estos riesgos y construir una base más sólida para la prosperidad a largo plazo.

    Sin embargo, para que esta visión se convierta en realidad, se requiere un compromiso global y acciones concertadas en todos los niveles de la sociedad. Esto implica no solo cambios en las políticas gubernamentales y empresariales, sino también un cambio cultural hacia un estilo de vida más sostenible y en armonía con la naturaleza.

    La economía mundial positiva para la naturaleza no se trata solo de proteger el medio ambiente, sino de construir un futuro más justo y equitativo para todas las personas y para el planeta en su conjunto. Es hora de que nos unamos en este esfuerzo colectivo para transformar nuestra relación con la naturaleza y construir un mundo donde la prosperidad esté en equilibrio con la preservación del medio ambiente.

  • Energía eólica portátil

    Energía eólica portátil

    Una fuente renovable para llevar a todos lados.

    La energía eólica es una de las fuentes renovables más utilizadas, y ahora la compañía canadiense Aurea ha logrado que puedas llevarla con vos en la mochila. Este invento, que lleva el nombre de Shine, consiste en un aerogenerador del tamaño de una botella de agua, pero con forma de zeppelin. Este pequeño dispositivo puede generar energía capaz de cargar hasta cuatro celulares, o cualquier aparato USB. También es perfectamente útil frente a apagones, y sobre todo para aquellxs que viajan por el mundo o hacen turismo y actividades recreativas y no encuentran un toma corriente en el medio de la naturaleza.

    Lo mejor de la mini turbina eólica es su facilidad de uso y su portabilidad y peso. Esto hace que sea una gran opción para aprovechar el viento en cualquier lado.

    Las fundadoras de Aurea Technologys son Cat Adelay y Rachel Carr, y su principal objetivo era hacer un producto que aproveche la energía verde de manera útil y práctica. Para usar el dispositivo simplemente hay que clavar el trípode en el suelo y sujetarlo con los cables en tensión, para luego desplegar las aspas, y ni siquiera importa la dirección del viento para que funcione, ya que lo hace con brisas suaves y con vientos fuertes, y por ahora tiene una duración de mil ciclos de batería.

    Las nuevas tecnologías llevaron los grandes molinos de viento a la palma de tu mano. Ahora nada te impide encontrar la luz en el medio de la nada.