Etiqueta: sostenibilidad

  • Packaging comestible y zero waste: cuando el envase también es comida

    Packaging comestible y zero waste: cuando el envase también es comida

    NakedPak, proyecto de la diseñadora israelí Naama Nicotra del Holon Institute of Technology, propone una alternativa radical a los plásticos de un solo uso: envases comestibles a base de algas que se disuelven en agua hirviendo y no dejan residuos.

    Nicotra combinó gastronomía y diseño para desarrollar un material derivado de algas que es comestible, neutro en sabor y apto para integrarse a la cocción. El resultado es un biopack transparente que contiene la comida, se enjuaga y luego se disuelve para convertirse en parte del plato. Así, el envase desaparece sin generar basura y transforma la experiencia de consumo en un acto realmente circular.

    La propuesta fusiona comida y envase en un solo producto: el packaging, hecho a base de algas, es comestible y se cocina junto con la comida. Puede ser neutro o traer sabor incorporado –a tomate, curry o frambuesa, por ejemplo–, de modo que además de contener la preparación, hace al sabor final del plato.

    Esta línea de diseño reduce el uso de plásticos en porciones individuales, acercando soluciones concretas e inspirando a productores y diseñadores a repensar las cadenas de valor con criterios de salud y bajo impacto.

    Repensar el envase como parte de la experiencia gastronómica abre un camino concreto hacia un consumo más responsable, porque cuando nada se tira, todo puede sumar.

    ¿Te animarías a probar este producto? Contanos en qué plato lo usarías primero y qué sabor te tienta.

  • Una red de hospitales verdes para el planeta

    Una red de hospitales verdes para el planeta

    La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, impulsada por Salud sin Daño, reúne a sistemas y centros de salud que investigan y aplican prácticas concretas para consumir menos energía y materiales. Menos carbono, menos tóxicos, menos desperdicio y espacios más seguros para pacientes y equipos.

    En Argentina, el Hospital Universitario Austral viene sumando pasos concretos. Fortaleció la segregación de residuos, eliminó gradualmente insumos con mercurio, optimizó el uso de anestésicos con alto potencial de calentamiento y mejoró la eficiencia de climatización e iluminación. También impulsa capacitaciones internas y protocolos de compras que favorecen productos reutilizables y de menor huella. Estas decisiones reducen costos operativos, ordenan procesos y elevan estándares de seguridad para el personal.

    Fuera del país, los ejemplos muestran resultados rápidos. Hospitales en Europa y Norteamérica reemplazaron gases anestésicos de alto impacto por alternativas con huella mucho menor y lograron recortes de emisiones sin afectar la calidad de la atención.

    Para los equipos de salud, el valor está en lo práctico. Un plan anual con metas alcanzables, indicadores sencillos y responsables definidos ordena el camino.

    La salud del paciente y la del planeta se encuentran en decisiones cotidianas que ya están al alcance de cualquier institución que quiera empezar. Es una mejora continua con beneficios clínicos, económicos y ambientales que se sienten en el día a día.

    Para saber más y participar de esta red bajate nuestro PDF descargable con toda la información.

  • Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Ladrillos ecológicos para construir un mundo mejor

    Desde Nairobi, Nzambi Matee y su equipo transforman plástico descartado en materiales de construcción que cambian barrios y también miradas. Su empresa, Gjenge Makers, ya recicló más de 200.000 kilos de residuos y los convirtió en adoquines y baldosas de alto desempeño. Además, impulsó empleo para recolectores, organizaciones juveniles y mujeres.

    Los adoquines de Gjenge están fabricados con plásticos recuperados y tienen una resistencia a compresión superior a la de los pavers de hormigón tradicionales. Son durables, coloridos y pensados para veredas, patios, senderos y espacios comunitarios. 

    Cada pieza es un paso menos de plástico en vertederos y un paso más hacia barrios más limpios y lindos.

    El modelo es circular y local, donde los residuos que antes no tenían salida se convierten en insumo; ese insumo se vuelve infraestructura útil y, en el camino, se generan oportunidades de trabajo. Gjenge Makers lo resume bien al demostrar que se puede construir de otra manera, de forma accesible y sostenible para el mundo.

    Para contactarlos o conocer proyectos recientes, especificaciones técnicas y pedidos:

    • Sitio oficial: https://www.gjenge.co.ke/
    • Email: sales@gjenge.co.ke
    • Teléfono/WhatsApp: +254 768 188 934 / +254 102 188 934
    • Dirección: Butere Rd, Nairobi
  • Un scanner que identifica los distintos tipos de plástico

    Un scanner que identifica los distintos tipos de plástico

    Los desechos plásticos se siguen amontonando en toneladas que contaminan nuestro planeta. Aunque hay muchos emprendimientos e ideas para reciclar y disminuir la cantidad de residuos, no es tan fácil como parece. De hecho, solo el 14% del plástico del mundo se recicla por año. 

    Jerry de Vos, un joven ingeniero de diseño industrial, convirtió una placa “raspberry Pi” en un detector de plásticos. Este invento eficiente, económico y sencillo de realizar, lo convirtió en ganador del premio James Dyson Sustainability 2021. ¿Qué es lo que hace? Mediante la tecnología de scanner infrarrojo, identifica los distintos tipos de plásticos para facilitar su clasificación y reutilización o reciclaje. 

    Jerry trabajó en “Precious plastic”, un proyecto de reciclaje de plástico, y allí descubrió lo difícil que era clasificar este material. Su invento pretende hacer el reciclaje una práctica accesible para todos. Separar los distintos tipos de plástico de forma rápida y precisa puede generar grandes mejoras en los procesos de reciclaje. 

    El diseño del scanner todavía está en desarrollo pero, con el dinero del premio, De Vos pretende finalizarlo. Su idea es, en un futuro, realizar un scanner que pueda enlazarse con el celular, para que sea aún más accesible para todos y marque una verdadera diferencia. 

    Esta tecnología tiene el objetivo de generar un mundo más verde y que todos tengamos la posibilidad de colaborar para lograrlo.

  • Recuperá y reciclá tus dispositivos electrónicos

    Recuperá y reciclá tus dispositivos electrónicos

    Cómo el reciclaje de productos tecnológicos puede contribuir al cuidado del medio ambiente

    La constante innovación tecnológica trajo grandes beneficios, pero a su vez,  nuevas problemáticas. El modelo de consumo rápido: producir, consumir y tirar, afecta negativamente al planeta. 

    ¿por qué sucede esto?  La oferta constante de productos, nos obliga a “renovar” o “actualizar”  nuestros dispositivos. Compramos nuevos modelos y desechamos los viejos automáticamente Esto trae como consecuencia una explotación de recursos y un exceso de desechos. 

    Según los últimos informes, por año se crean 50 millones de toneladas de residuos de aparatos electrónicos, con un valor de más de 60.000 millones de dólares. La gran mayoría de estos desechos no son reciclados o reutilizados y solo contaminan el medio ambiente, no solo como residuos, también con las sustancias químicas que liberan, nocivas para el ecosistema  y para la salud. 

    ¿Y qué podemos hacer al respecto? Reutilizar. Los aparatos pueden ser revisados y reparados, cumpliendo con su ciclo de vida real. Esta alternativa es económica, eficiente y sustentable con el planeta. 

    Como segunda instancia, para los dispositivos que ya no tienen salvación, el reciclaje es la mejor opción. Una economía circular, en la que se aprovechen los recursos y materiales para la producción emergente. 

    ITAD, la disposición de activos tecnológicos e informáticos,  es el proceso por el cual las organizaciones pueden gestionar, de manera segura y responsable, sus desechos electrónicos. Recuperando la mayor parte y reciclando de manera eficiente.

    ¿Dónde podemos reciclar dispositivos electrónicos en Argentina?
    El Centro Basura Cero y la empresa Skillers son  organizaciones encargadas de clasificar los residuos electrónicos para reparar, reutilizar, reciclar y donar. Aprovecha a chusmearlas para darle otro destino a tus dispositivos electrónicos. 

  • Sea stone: la alternativa al hormigón que no contamina

    Sea stone: la alternativa al hormigón que no contamina

    Los desechos de la industria pesquera ensucian y contaminan nuestras playas. Cada año se descartan millones de caracoles y valvas marinas que podrían tener otro destino.

    Newtab-22, el proyecto de diseño fundado por Hyein Choi y Jihee Moo, busca aprovechar materiales naturales para unir sostenibilidad y estética contemporánea. Su principal recurso son las cáscaras de mariscos, con las que crean “sea stone”, un material eco‑friendly con propiedades similares al concreto. Esta mirada creativa, sostenible en lo ambiental y en lo económico, le devuelve valor a un residuo que suele terminar en la basura.

    Sea stone se elabora con un proceso manual y de baja energía para no dejar huella negativa en el planeta. Es ideal para jarrones, azulejos decorativos o tableros de mesa, con piezas únicas en color y textura que, a pequeña escala, ofrecen una alternativa sustentable al cemento. 

    En 2025, el equipo continúa activo con colaboraciones junto a estudios y productores locales para ampliar la recuperación de carcasas, mejorar la trazabilidad del material y sumar nuevos formatos sin perder el trabajo artesanal.

    Sigamos buscando maneras de producir en armonía con el ambiente. Las opciones siguen creciendo.

    Web de Newtab-22

  • Techos que almacenan agua de lluvia

    Techos que almacenan agua de lluvia

    Cada vez más ciudades activan soluciones simples para usar mejor el agua. En Ámsterdam, una red de techos inteligentes capta la lluvia, la guarda y la distribuye cuando hace falta. 

    El sistema funciona con sensores y válvulas que se ajustan solos; retienen agua para riego en periodos secos, alivian peso en días de tormenta y ayudan a mantener los edificios más frescos sin consumo extra de energía. El resultado es práctico y medible, logrando menos demanda de agua potable para usos no potables, más confort térmico, menos estrés sobre los desagües y un plus de biodiversidad gracias a terrazas verdes que atraen plantas, aves e insectos.

    La implementación puede ser gradual y alcanzable. En un edificio, se empieza por una capa de retención sobre la terraza, un tanque o bandejas modulares, y un control básico de flujo. Con eso ya se reutiliza agua para riego, limpieza de espacios comunes y lavado de veredas. El siguiente paso es sumar sensores de humedad y pronóstico para optimizar cuándo almacenar y cuándo liberar. Y cuando varios edificios se conectan, el barrio coordina descargas y comparte datos, escalando el impacto sin complejidad excesiva.

    La tecnología está disponible y hay proveedores locales que adaptan el sistema a distintas superficies, desde techos planos hasta patios interiores. Elegir materiales de bajo mantenimiento, plan de limpieza estacional y uno o más responsable simplifica la operación. Pequeñas decisiones ordenadas en un circuito realmente hacen la diferencia. 

    ¿Qué ajuste podría iniciar tu edificio este mes para aprovechar la próxima lluvia?

  • ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    Estrategias frente a la crisis energética

    En 2011 Japón enfrentó una crisis energética en la que tuvieron tomar ciertas medidas que hoy nos sirven de ejemplo para saber cómo podemos actuar frente al escenario similar que estamos viviendo en muchas partes del mundo.

    En el caso de Japón, una planta nuclear colapsó a causa de un terremoto y un tsunami, lo que generó una pérdida del 40% de energía en una noche. Frente a este desalentador panorama, se pensaron distintas soluciones con el fin de ahorrar la energía disponible. Entre ellas, apagones programados en la industria, se dejaron de utilizar las escaleras mecánicas de los centros comerciales y se apagaron las impresoras en desuso; destituyeron las máquinas expendedoras, invitando a los trabajadores a traer sus propias bebidas y a usar ropa ligera para minimizar el uso de aire acondicionado.

    Por otro lado, los partidos deportivos se trasladaron a un horario más temprano para reducir la iluminación; ciertas empresas invirtieron en bombillas LED y paneles solares, y las fábricas reajustaron sus turnos para una red eléctrica más ligera. Muchas de estas decisiones no son cómodas, pero son necesarias para reducir el consumo y preservar los recursos que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Reorganizar nuestras prioridades y ajustar nuestras necesidades con las del medio ambiente son conceptos clave para cambiar el futuro de la crisis climática.

    La crisis energética es una realidad, pero está en nuestras manos decidir encender la luz propia y apagar los interruptores innecesarios. ¿Cómo podés cuidar la energía de tu ciudad?

  • PermaFungi: del café al micelio, soluciones circulares desde Bruselas

    PermaFungi: del café al micelio, soluciones circulares desde Bruselas

    PermaFungi toma algo tan común como el café usado y lo convierte en valor. Con los mismos restos cultivan setas comestibles y, al terminar, ese sustrato vuelve a la tierra como abono para huertas urbanas. Además, con el tejido de los hongos crean envases livianos y compostables que reemplazan plásticos, usando mucha menos energía y generando menos contaminación.

    En 2025 la empresa avanza con una nueva planta para escalar la producción de materiales de micelio y mejorar la logística de recolección de café en la ciudad. Abren sus puertas con visitas guiadas y ofrecen talleres para aprender a cultivar y emprender en clave circular, sumando módulos sobre diseño de materiales y evaluación de impacto. Entre sus colaboraciones recientes destaca un estuche de micelio para dos jabones de Savonneries Bruxelloises, disponible desde mayo de 2025 en su tienda y online, y pilotos con comercios locales para reemplazar rellenos y bandejas de embalaje de un solo uso.

    Más allá del producto, el mensaje es claro: lo que llamamos basura puede ser el inicio de otra cosa. Al aprovechar recursos locales, cerrar ciclos y compartir su método, acercan la idea de una ciudad donde comer mejor y generar menos residuos van de la mano.

    Si te interesa conocerlos, su web reúne información práctica sobre productos, visitas y cursos, y su Instagram muestra el día a día del taller y las novedades. Es una puerta de entrada simple para entender cómo los hongos pueden ayudar a rediseñar nuestra forma de producir y consumir.

    Dejanos tu comentario si esta idea te inspiró.

  • Una nueva ola artística: arte sostenible

    Una nueva ola artística: arte sostenible

    El arte siempre ha sido un espejo de lo humano y de cómo habitamos el mundo. Hoy, iniciativas concretas le dan cuerpo a esa idea. El colectivo Washed Ashore arma esculturas monumentales con plásticos recogidos de playas para mostrar, a escala real, el costo de los desechos marinos. En Londres, Forest for Change de Es Devlin convirtió una plaza en un bosque temporal para hablar de biodiversidad y Agenda 2030. En América Latina, el Festival Concreto en Brasil y el Museo del Reciclaje de Barranquilla impulsan piezas con chatarra y residuos electrónicos, mientras Studio Swine trabaja con plásticos del océano en objetos y performances que viajan por bienales. Incluso marcas y museos empiezan a cambiar materiales: el V&A y el MoMA han exhibido bioplásticos y piezas de micelio, señalando el paso del “objeto eterno” a la obra que nace, vive y vuelve a la tierra.

    Estas prácticas no buscan solo sorprender, sino abrir conversación sobre qué materiales elegimos, cuánto duran y qué costo dejan. Al mirar más allá de la estética, el arte sostenible nos invita a revisar hábitos cotidianos y a imaginar una cultura donde creación y cuidado vayan juntos. 

    La obra se vuelve proceso y responsabilidad compartida, desde talleres comunitarios de arte con residuos hasta residencias que trabajan con materiales locales y biodegradables.

    También crece la red que las hace posibles: residencias que financian biomateriales, laboratorios ciudadanos que enseñan a crear pigmentos y papel con desechos orgánicos, y convocatorias que premian proyectos con impacto ambiental medible. Este ecosistema une artistas, comunidad y ciencia para llevar el cambio del taller a la calle.