Etiqueta: tecnología

  • Ropa inteligente que detecta enfermedades

    Ropa inteligente que detecta enfermedades

    La tecnología avanza y ya no existen sólo teléfonos inteligentes, sino también indumentaria inteligente. Si todavía no escuchaste sobre esto, quedate leyendo porque va a fascinarte. 

    La ropa del futuro no va a ser como la conocemos hoy en día, porque la industria de la moda también está cambiando. La ropa combinada con la tecnología, además de cumplir la función principal que es vestirnos, puede mejorar nuestra calidad de vida. Así aparecen los llamados wearables, dispositivos electrónicos inteligentes que podemos usar como parte de nuestra vestimenta cotidiana. Las nuevas generaciones traen todo esto ya incorporado y mucho más. 

    Julián Ríos Cantú es un niño mexicano, que a sus 13 años ya creó un wearable que puede salvar vidas. A partir de la dolorosa experiencia del cáncer de mama que tuvieron su madre y su abuela, Julián decidió inventar un dispositivo que pudiera proteger a todas las mujeres de esta enfermedad: EVA Bra. 

    EVA Bra es un corpiño con un dispositivo electrónico no invasivo que cuenta con sensores para detectar cambios indicadores de un posible cáncer de mama. Esta información se transmite vía bluetooth con un informe preciso y automático para la paciente y su médico. Gracias a este invento, se puede hacer un seguimiento sobre la evolución o posibilidad del cáncer y tomar medidas tempranas tanto para prevenir como para curar. No es necesario usar el EVA Bra todos los días;  alcanza con una hora y media a la semana para tener los datos actualizados. 

    Este dispositivo fue creado por Julián con la intención de salvar muchas vidas, y lo está logrando con una herramienta muy útil y accesible. Él pudo transformar una situación difícil en una posibilidad para ayudar a más personas que atraviesan lo mismo. 

    La creatividad, la tecnología y el corazón pueden lograr cosas increíbles. Pensamos juntxs: ¿qué otros wearables podemos crear para aportar a la humanidad? 

  • Un invento para reducir la contaminación plástica

    Un invento para reducir la contaminación plástica

    Cada año producimos cientos de millones de toneladas de plástico. Mucho es PET (botellas y envases). En 2022, científic@s de la Universidad de Texas presentaron FAST-PETasa, una enzima que desarma ese plástico en horas o días y permite re-utilizarlo, en lugar de quemarlo o enterrarlo.

    De la naturaleza al laboratorio
    La idea nace al estudiar microbios que degradan el PET en la naturaleza. Con ese aprendizaje, mejoraron la enzima para que funcione a baja temperatura y sea más rápida.

    Qué cambia si se escala
    Hoy se prueba en plantas de reciclaje. Si se adopta en mayor escala, el PET podría circular más veces con menor impacto, reduciendo no sólo residuos, sino demanda de materia prima virgen.

    Oportunidad para la región
    En Argentina y en países vecinos, esta tecnología puede complementar la recolección diferenciada, a las cooperativas cartoneras y plantas de clasificación. Cuanto más limpio y separado llegue el PET, mejor funciona la enzima y mayor es la calidad del material recuperado. 

    Con políticas de envases y compras públicas sostenibles, podemos cerrar el ciclo de botellas y textiles de poliéster, generar menos basura, recuperar más material y cultivar una economía que se regenera, tal como lo hace la naturaleza.

    Lo simple suma: separar limpio, apoyar a las cooperativas, elegir envases retornables. La innovación ayuda, pero es la comunidad la que lo hace posible.

    Para saber más

  • MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    MOF: diseñar el vacío para resolver problemas concretos

    Es urgente encontrar formas más inteligentes de capturar, separar y purificar moléculas. Aire, agua, alimentos y energía comparten el mismo obstáculo: necesitamos materiales que funcionen sin gastar de más. 

    El Premio Nobel de Química 2025 reconoció a Richard Robson, Susumu Kitagawa y Omar M. Yaghi por abrir el camino creando los MOF: marcos metal‑orgánicos, cristales con cavidades internas diseñadas a medida. El vacío, adentro, tiene un propósito.

    Un MOF es como un panal a escala microscópica. Se arma con dos piezas: nodos metálicos y puentes orgánicos. Juntos forman una red rígida llena de huecos invisibles a simple vista, pero con una superficie interna enorme. Ahí está la clave: cuanta más “pared interna” hay, mejor puede pegarse la molécula que queremos capturar. Cambiando el metal, el puente o un detalle químico de la pared, se elige qué moléculas prefiere el material. No hace falta saber química para entenderlo, es como ajustar el tamaño y el imán de un colador.

    En la práctica, los MOF se integran en filtros, cartuchos o recubrimientos. El aire o el agua pasan a través, las moléculas objetivo se adhieren a las paredes internas y, cuando el material se llena, se regenera: se cambia la temperatura o la presión, o se usa un gas de barrido para liberarlas. Ese ciclo se repite muchas veces.

    El aporte de los premiados fue complementario. Robson imaginó la arquitectura. Kitagawa mostró que estas redes pueden “respirar” y seguir funcionando. Yaghi les dio estabilidad y un método para diseñarlas a medida. Juntos, convirtieron el espacio interno en una herramienta.

    Ayudemos a que estas alternativas lleguen a donde más impacto puedan tener. Compartí esta nota e investigá más sobre estas soluciones porosas para tu empresa, universidad o municipio. El cambio empieza por elegir tecnologías que hagan más con menos.

    Si querés saber más: