Somos una muchxs artistas y criaturas con muchas ganas de mostrarles nuestro ARRRRRRTTTTTTTTEEEEER y compartir desde unos mates al Fernet con c0ca común.🥤 Y aprovechando BUENOS AIIIIREESSS para conocernos un poco más
Con la pandemia se paralizaron muchas industrias, empresas y personas. Por lo contrario, la emergencia sanitaria, despertó en Arthur Huang la necesidad de actuar. Se trata de un reconocido arquitecto taiwanés, fundador de MINIWIZ, una empresa de recolección de desechos que tiene el fin de reciclar para crear materiales de construcción, entre otras cosas.
La evidente falta de suministros médicos y espacios hospitalarios inspiró a Huang en uno de sus últimos proyectos.Este es el contexto en el que se construyó la primera sala de hospital con materiales reciclados. A partir de la basura local, se desarrollaron todo tipo de instrumentos médicos, además del sistema modular de salas. “Creo que la pandemia nos obliga a ser muy innovadores para encontrar las soluciones que permitan adaptarnos a la situación actual“, afirma Huang.
La construcción también puede ser replicada en 24 hs como versión “portátil”, lo que permite trasladarla a donde haya altas necesidades o emergencias médicas.
Un proyecto solidario, completamente innovador, que beneficia al sector hospitalario y al medio ambiente por igual.
La naturaleza ha sido musa del arte y la moda desde siempre. La creativa Jill Sherman lleva esa conversación a lo cotidiano con una curaduría minuciosa que empareja looks de pasarela y editoriales con texturas, formas y colores del reino animal y vegetal.
Bajo el alias @fashion.biologique, Jill publica comparativas side-by-side y aporta datos sobre especies, materiales y técnicas, lo que atrae por igual a amantes de la moda, biólogos y curiosos. El proyecto nació en pandemia como ejercicio de observación y hoy se consolidó como un archivo vivo de bio-inspiración. Sus posts abarcan desde haute couture y ready-to-wear hasta vestuario de alfombra roja, y dialogan con corales, hongos, insectos, aves, flores y minerales. No siempre hay “inspiración declarada”, muchas correspondencias son hallazgos accidentales que revelan patrones compartidos entre diseño y naturaleza.
Sherman sostiene la cuenta con actualizaciones frecuentes y series temáticas (microtexturas, mimetismo, morfologías repetitivas), y amplía el alcance con colaboraciones puntuales y re-posts de diseñadores y publicaciones especializadas. Su comunidad creció de forma sostenida más allá del boom inicial, convirtiéndose en un espacio de referencia para explorar cómo el entorno natural se filtra en la creatividad humana.
En un mundo obsesionado con los logros externos, la acumulación material y nuestra búsqueda frenética de éxito, surge una verdad profunda, a menudo pasamos por alto la joya más preciada: la riqueza que llevamos dentro.
No hay *dinero*, título o bien material en este mundo que pueda comprar la sensación de realización que surge al superar los límites que nosotros mismos creamos.
Es un logro que va más allá de las cuentas bancarias y las posesiones, un valor que perdura en el tiempo.
Si cambiamos el foco y miramos hacia adentro, podemos convertirnos en dueños de nosotros mismos de una manera que va más allá de las apariencias y expectativas externas. Este auténtico sentido sólo se revela cuando nos aventuramos a cultivar y desarrollar nuestro ser más profundo.
En un mundo donde el valor a menudo se mide en términos monetarios, es esencial recordar que la verdadera riqueza no se encuentra en la billetera, sino en la esencia.
Si trascendemos los límites autoimpuestos podemos hallar el propio potencial, que está a nuestra disposición, esperando ser descubierto y nutrido.
Así que, desafiemos juntos las limitaciones que nosotros mismos creamos. Cultivemos una riqueza interna que perdure, una que ningún dinero puede comprar. En este desafío personal, encontramos la llave para liberarnos de las cadenas de la superficialidad y abrazar una auténtica prosperidad que va más allá de lo visible, una que solo puede ser alcanzada cuando nos convertimos en verdaderos dueños de nuestro ser.
Este concepto del neurofisiólogo y psicólogo Jacobo Grinberg, sugiere que la información está intrínsecamente presente en todos los niveles de la realidad, y que la mente humana tiene la capacidad de acceder a esta información de manera más profunda a través de distintos estados de conciencia.
Grinberg estudió las tradiciones chamánicas en México y observó cómo los chamanes utilizaban técnicas como la meditación, la danza y el uso de plantas sagradas para entrar en estados expandidos de conciencia.
Para Grinberg, la inclusión informacional implicaba que la mente humana era capaz de sintonizar con una especie de «conciencia universal» que residía en todas partes, y que esta conexión permitía un acceso a niveles más profundos de conocimiento y percepción. Sus investigaciones desafiaron las nociones convencionales de la mente y la realidad, y exploraron la posibilidad de que la conciencia humana fuera una puerta de entrada a un vasto y misterioso mundo de información.
Para acceder a la información que reside en la trama, es necesario liberarnos de nuestros programas mentales preexistentes, los cuales hemos adquirido a través de la educación, la cultura y nuestras creencias personales. Borrar estos programas permite la conexión con la información que ya nos habita. No es un proceso de entender desde una perspectiva mental, sino de experimentar y comprender desde la esencia misma.
En última instancia, esta revelación nos recuerda que no necesitamos hacer nada especial para acceder a este conocimiento universal, ya que siempre ha estado ahí, dentro de nosotros y en el tejido mismo del universo. Nuestra tarea es desidentificarnos de las limitaciones mentales y culturales para conectar con la infinita fuente de sabiduría que nos rodea y habita.
En el bullicio del mundo exterior, a menudo olvidamos el poder transformador que yace en el silencio de nuestro interior. La meditación nos invita a cerrar los ojos, a dirigir nuestra atención hacia adentro y a sumergirnos en la profundidad de nuestro ser, donde reside la verdadera esencia de quienes somos.
En este sagrado espacio de introspección, nos encontramos cara a cara con nuestro diálogo interno, ese flujo constante de pensamientos que nos guía y nos define. No es necesario detener este torrente de pensamientos, sino más bien observarlo con compasión y curiosidad, pues en él se encuentra la clave para conocernos a nosotros mismos en un nivel más profundo.
Aunque los pensamientos puedan surgir durante la meditación, aprendemos a mirarlos con serenidad y a reconocer que son solo nubes pasajeras en nuestra conciencia. Cada pensamiento que emerge nos brinda la oportunidad de explorar nuestras creencias, deseos y temores más profundos, revelando los misterios de nuestra propia psique.
La ciencia ha demostrado los innumerables beneficios de la meditación, incluso con solo dedicar 10 minutos al día a esta práctica, podemos mejorar nuestra salud física, reducir el estrés y la ansiedad, y trabajar con la depresión. Pero más allá de los beneficios tangibles, la meditación nos brinda una puerta de entrada hacia la conexión con nuestra verdadera naturaleza.
Existen muchas formas de meditación, pero dos en particular nos invitan a explorar la magia de nuestro ser interior. La primera es la meditación de conciencia corporal, donde nos enfocamos en registrar las sensaciones de nuestro cuerpo, tomando conciencia sobre cada parte de él.
La segunda es la meditación de conexión con la respiración, donde nos sumergimos en la sensación de cómo el aire entra y sale de nuestro cuerpo sin nuestra intervencion, recordándonos la gracia de la vida y despertando un profundo sentimiento de gratitud por el simple acto de respirar.
En última instancia, la meditación es mucho más que una práctica; es un viaje hacia el autodescubrimiento y la transformación.
En este espacio de silencio y contemplación, encontramos la verdadera paz y la sabiduría que nos guía en nuestro camino hacia la plenitud y la realización personal.