Etiqueta: medio ambiente

  • Techos que almacenan agua de lluvia

    Techos que almacenan agua de lluvia

    Cada vez más ciudades activan soluciones simples para usar mejor el agua. En Ámsterdam, una red de techos inteligentes capta la lluvia, la guarda y la distribuye cuando hace falta. 

    El sistema funciona con sensores y válvulas que se ajustan solos; retienen agua para riego en periodos secos, alivian peso en días de tormenta y ayudan a mantener los edificios más frescos sin consumo extra de energía. El resultado es práctico y medible, logrando menos demanda de agua potable para usos no potables, más confort térmico, menos estrés sobre los desagües y un plus de biodiversidad gracias a terrazas verdes que atraen plantas, aves e insectos.

    La implementación puede ser gradual y alcanzable. En un edificio, se empieza por una capa de retención sobre la terraza, un tanque o bandejas modulares, y un control básico de flujo. Con eso ya se reutiliza agua para riego, limpieza de espacios comunes y lavado de veredas. El siguiente paso es sumar sensores de humedad y pronóstico para optimizar cuándo almacenar y cuándo liberar. Y cuando varios edificios se conectan, el barrio coordina descargas y comparte datos, escalando el impacto sin complejidad excesiva.

    La tecnología está disponible y hay proveedores locales que adaptan el sistema a distintas superficies, desde techos planos hasta patios interiores. Elegir materiales de bajo mantenimiento, plan de limpieza estacional y uno o más responsable simplifica la operación. Pequeñas decisiones ordenadas en un circuito realmente hacen la diferencia. 

    ¿Qué ajuste podría iniciar tu edificio este mes para aprovechar la próxima lluvia?

  • ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    ¿Cómo cuidar la energía que tenemos?

    Estrategias frente a la crisis energética

    En 2011 Japón enfrentó una crisis energética en la que tuvieron tomar ciertas medidas que hoy nos sirven de ejemplo para saber cómo podemos actuar frente al escenario similar que estamos viviendo en muchas partes del mundo.

    En el caso de Japón, una planta nuclear colapsó a causa de un terremoto y un tsunami, lo que generó una pérdida del 40% de energía en una noche. Frente a este desalentador panorama, se pensaron distintas soluciones con el fin de ahorrar la energía disponible. Entre ellas, apagones programados en la industria, se dejaron de utilizar las escaleras mecánicas de los centros comerciales y se apagaron las impresoras en desuso; destituyeron las máquinas expendedoras, invitando a los trabajadores a traer sus propias bebidas y a usar ropa ligera para minimizar el uso de aire acondicionado.

    Por otro lado, los partidos deportivos se trasladaron a un horario más temprano para reducir la iluminación; ciertas empresas invirtieron en bombillas LED y paneles solares, y las fábricas reajustaron sus turnos para una red eléctrica más ligera. Muchas de estas decisiones no son cómodas, pero son necesarias para reducir el consumo y preservar los recursos que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Reorganizar nuestras prioridades y ajustar nuestras necesidades con las del medio ambiente son conceptos clave para cambiar el futuro de la crisis climática.

    La crisis energética es una realidad, pero está en nuestras manos decidir encender la luz propia y apagar los interruptores innecesarios. ¿Cómo podés cuidar la energía de tu ciudad?

  • Una nueva ola artística: arte sostenible

    Una nueva ola artística: arte sostenible

    El arte siempre ha sido un espejo de lo humano y de cómo habitamos el mundo. Hoy, iniciativas concretas le dan cuerpo a esa idea. El colectivo Washed Ashore arma esculturas monumentales con plásticos recogidos de playas para mostrar, a escala real, el costo de los desechos marinos. En Londres, Forest for Change de Es Devlin convirtió una plaza en un bosque temporal para hablar de biodiversidad y Agenda 2030. En América Latina, el Festival Concreto en Brasil y el Museo del Reciclaje de Barranquilla impulsan piezas con chatarra y residuos electrónicos, mientras Studio Swine trabaja con plásticos del océano en objetos y performances que viajan por bienales. Incluso marcas y museos empiezan a cambiar materiales: el V&A y el MoMA han exhibido bioplásticos y piezas de micelio, señalando el paso del “objeto eterno” a la obra que nace, vive y vuelve a la tierra.

    Estas prácticas no buscan solo sorprender, sino abrir conversación sobre qué materiales elegimos, cuánto duran y qué costo dejan. Al mirar más allá de la estética, el arte sostenible nos invita a revisar hábitos cotidianos y a imaginar una cultura donde creación y cuidado vayan juntos. 

    La obra se vuelve proceso y responsabilidad compartida, desde talleres comunitarios de arte con residuos hasta residencias que trabajan con materiales locales y biodegradables.

    También crece la red que las hace posibles: residencias que financian biomateriales, laboratorios ciudadanos que enseñan a crear pigmentos y papel con desechos orgánicos, y convocatorias que premian proyectos con impacto ambiental medible. Este ecosistema une artistas, comunidad y ciencia para llevar el cambio del taller a la calle.

  • Qué leer para entender sobre el daño climático

    Qué leer para entender sobre el daño climático

    Desde hace mucho tiempo, las catástrofes naturales dan cuenta de que el planeta está en peligro. Es urgente tomar decisiones y, antes que nada, tomar conciencia ante la gravedad del problema. Para eso, es clave informarnos y leer al respecto palabras autorizadas. Por eso, compartimos algunos libros ambientalistas que nos pueden guiar en nuestra búsqueda hacia un estilo de vida sustentable. 

    Uno de los mejores libros sobre el cambio climático es “Emergencia climática”, un compilado de textos de científicos, ambientalistas, antropólogos y activistas, que a partir de ensayos y entrevistas dan una idea clara sobre un futuro posible acerca de las medidas que se deben tomar ante el actual estado de emergencia.

    Por otro lado, la célebre Naomi Klein reflexiona en “This Changes Everything, Capitalism vs The Climate” acerca de cómo el capitalismo y sus excesos fueron clave para el deterioro del planeta.

    También Elizabeth Kolbert advierte en su libro “Field Notes From a Catastrophe” que el hombre es el gran responsable de destruir todos los ecosistemas entrelazados del planeta, y ofrece un recorrido por la que denomina “la era del antropoceno”. 

    Otro de los que alertó sobre las consecuencias del daño climático fue David Wallace, quien en “The Uninhabitable Earth”, a partir de un artículo viral que publicó en Nueva York en 2017, ofrece predicciones de un futuro oscuro si no actuamos cuanto antes.  

    Por último, Peter Brannen propone un viaje a través de las cinco extinciones masivas de la Tierra en “The Ends of the World”, describiendo la historia del planeta a lo largo de sus catástrofes, a modo de advertencia ante la posibilidad de lo que viene.

    La mejor manera de no ser alarmistas es informarse, y así entender y tener elementos para reflexionar y poder contribuir a nuevas soluciones. ¡Hay mucho para leer y aprender!

  • El Día de la Tierra

    El Día de la Tierra

    Cada 22 de abril, personas de todo el mundo se unen para celebrar el Día de la Tierra. Pero, ¿qué significa realmente este día y por qué es importante?

    Orígenes del Día de la Tierra:

    El Día de la Tierra se originó en 1970, cuando millones de personas salieron a las calles para protestar por la contaminación y los efectos negativos de la industrialización en el medio ambiente. Desde entonces, esta fecha se ha convertido en un recordatorio anual de la importancia de proteger y preservar nuestro planeta.

    El Significado del Día de la Tierra:

    1. Conciencia Ambiental: El Día de la Tierra nos invita a reflexionar sobre nuestro impacto en el medio ambiente y a tomar conciencia de las acciones que podemos tomar para protegerlo. Es un recordatorio de que todos compartimos la responsabilidad de cuidar nuestro hogar común.

    2. Acción Colectiva: Este día nos recuerda el poder de la acción colectiva. Al unirnos como comunidad global, podemos lograr cambios significativos para enfrentar los desafíos ambientales que enfrentamos, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad.

    3. Educación y Sensibilización: El Día de la Tierra también es una oportunidad para educar y sensibilizar a las personas sobre los problemas ambientales que enfrentamos y las soluciones disponibles. A través de eventos, actividades y campañas, podemos inspirar a otros a tomar medidas para proteger nuestro planeta.

    4. Celebración de la Naturaleza: Por último, el Día de la Tierra es una celebración de la belleza y la diversidad de nuestro planeta. Nos recuerda la importancia de conectarnos con la naturaleza y apreciar los recursos que nos brinda, desde el aire que respiramos hasta el agua que bebemos.

    Cómo Celebrar el Día de la Tierra:

    1. Participa en actividades comunitarias, como limpiezas de playa o parques, plantaciones de árboles o charlas sobre sostenibilidad.

    2. Adopta hábitos de vida más sostenibles, como reducir, reutilizar y reciclar, usar transporte público o bicicleta, y optar por productos ecológicos.

    3. Educa a otros sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y cómo pueden contribuir.

    4. Toma tiempo para conectarte con la naturaleza, ya sea dando un paseo por el bosque, disfrutando de un picnic en el parque o simplemente observando las estrellas en la noche.

    El Día de la Tierra es una oportunidad para reflexionar, tomar acción y celebrar nuestro hermoso planeta. Nos recuerda que todos tenemos un papel que desempeñar en la protección y preservación de nuestro hogar común para las generaciones futuras.

  • Qué es la eco culpa y cómo evitarla

    Qué es la eco culpa y cómo evitarla

    Los tiempos que estamos viviendo trajeron aparejados nuevos conceptos de todo tipo. En relación a lo ecológico y la crisis ambiental apareció la eco ansiedad, así como también la existencia de la eco culpa. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de eco culpa?  

    Nos referimos a ese sentimiento que aparece en relación al daño que causamos al medio ambiente, la culpa por contribuir con el deterioro y la contaminación o por no estar haciendo lo suficiente. 

    Existe una realidad en la que se ve amenazado el ecosistema, pero reaccionar con eco culpa no nos lleva a nada positivo. Por el contrario, puede paralizarnos o incluso hacernos negar o evitar la problemática con el fin de no hacernos sentir mal a nosotros mismos. Generalmente esta culpa lleva a la autoexclusión del problema. Ninguna de estas medidas es una solución; entonces, ¿qué es lo que podemos hacer? 

    Ahora mismo necesitamos un cambio de paradigma, no basta con comprar productos ecofriendly para sentir que estamos colaborando, sino más bien consumir menos

     ¿Qué queremos decir con esto? 

    Que es necesario un cambio en los valores y en los sistemas de producción y consumo que venimos perpetuando. Volver a conectar con nosotros mismos,sentirnos parte de la naturaleza y enfocarnos en lo positivo, para entender  la importancia de estos cambios, y asi actuar desde otra conciencia y no desde la culpa

    . Restablecer las prioridades en el día a día, centrarnos en modificar desde nuestro lugar el sistema e involucrarnos de la manera y en la medida que nos sea posible.

     Sabemos que es difícil, pero podemos empezar con pequeños cambios de hábitos, porque si hay algo de lo que estamos seguros es de que uno solo no puede cambiar el mundo, pero sí que necesita de cada uno de nosotros para poder cambiarlo.

    Es necesario llegar a una masa critica colectiva que modifique la vibración planetaria. 

    Para llegar a eso  debemos empezar por nuestra vibración interna. Modificar los hábitos de consumo es tan importante como modificar los hábitos de auto denigración, de reproche a los otros, de pensamientos negativos. La situación ambiental es un reflejo de algo mucho más grande.

  • Tips para consumir cosméticos sin dañar(nos)

    Tips para consumir cosméticos sin dañar(nos)

    El consumo de cosméticos crece y, con él, los residuos. La pregunta no es qué usar o no usar, sino cómo elegir mejor para cuidar la piel y el planeta al mismo tiempo.
    En este camino, una opción son las fibras VEOCEL™: toallitas hechas a partir de materias primas renovables y producidas a través de procesos responsables. Son biodegradables y pensadas para aplicaciones de cuidado personal y belleza. Las toallitas desmaquillantes con fibras VEOCEL™ se descomponen en poco tiempo, a diferencia de las convencionales que pueden persistir y generar toneladas de residuos plásticos.
    Para cuidar al planeta, podemos priorizar el uso de envases reciclables, recargables o extender la vida del envase original. También suma elegir fórmulas con ingredientes simples y de origen responsable; por ejemplo, jabones sólidos o shampoos en barra. En maquillaje y skincare, buscar sellos que indiquen materiales biodegradables o fibras compostables en accesorios como toallitas o pads.

    Cada pequeña decisión suma a un sistema más responsable. Hay cada vez más marcas y emprendimientos alineados a este propósito. Cuidarnos puede ir en sintonía con la naturaleza, al inspirarnos en su lógica, su ritmo y su belleza.

    Si te dan ganas, podés probar alguna de estas ideas y, si querés, contarnos cómo te fue. Compartir experiencias mantiene la inspiración viva.

    Página oficial

  • Turbinas en forma de tulipán

    Turbinas en forma de tulipán

    Las iniciativas para generar electricidad alternativa encuentran formas cada vez más integradas al entorno urbano.

    Las turbinas en forma de tulipán no solo aprovechan la energía eólica, sino que, a diferencia de los aerogeneradores convencionales, reducen al mínimo el ruido y están diseñadas para proteger a las aves y a la vida silvestre de la ciudad.

    El desarrollo pertenece a Flower Turbines, compañía con presencia en Estados Unidos y Países Bajos, que busca maximizar el uso del viento en espacios pequeños y convertirlo en un pilar de la matriz renovable.

    Desde 2022 el proyecto sumó instalaciones en techos de edificios, parques industriales y campus educativos, con kits que combinan eólica y solar, y aplicaciones para iluminación, carga de bicicletas y scooters, y redes barriales.

    Las turbinas tulipán muestran cómo el diseño puede acelerar la adopción de energías renovables en la ciudad. En combinación con paneles solares, almacenamiento y eficiencia energética, acercan la idea de redes limpias y resilientes. Quedan desafíos de datos abiertos y validación independiente, pero su avance en pilotos europeos y norteamericanos indica un camino interesante para municipios, universidades, parques industriales y consorcios que buscan sumar generación local sin afectar el paisaje ni a la fauna.

    Contanos en comentarios dónde te imaginás ver estas turbinas en tu ciudad y qué dudas te gustaría que investiguemos para una próxima nota. Tu experiencia ayuda a mejorar la conversación y a guiar los próximos temas.

  • Reemplazando la batería por algas

    Reemplazando la batería por algas

    Las algas no solo alimentan, también pueden encender cosas.
    Un equipo de la Universidad de Cambridge mostró que, con cianobacterias, luz y un poco de agua, es posible mantener en marcha un microprocesador durante meses.

    La idea es directa y elegante. Las algas verdeazuladas hacen fotosíntesis y liberan electrones. Con un par de electrodos no tóxicos, ese flujo se recoge y se convierte en corriente útil. Relojes, sensores y pequeños aparatos son los primeros candidatos para este sistema, que no busca reemplazar todas las baterías, sino evitar pilas desechables donde no hacen falta.

    Hoy, grupos de investigación y startups de bioenergía exploran módulos más durables, carcasas biodegradables y formatos fáciles de escalar. El camino probable empieza por objetos conectados e internet de las cosas y, más adelante, suma combinaciones con otras renovables para ganar potencia.

    Energía que se regenera mientras hay luz, sin litio ni cobalto, con mantenimiento mínimo y una huella mucho menor. Otra forma de encender lo cotidiano sin apagar a la Tierra. ¿Te imaginás tu casa con sensores alimentados por algas y sin pilas de un solo uso.

  • El bambú en la arquitectura

    El bambú en la arquitectura

     El bambú en la arquitectura dejó de ser una curiosidad para pasar a ser una opción concreta. Crece rápido, se adapta a múltiples diseños y suma una presencia cálida que convive en armonía con el entorno. Hoy es una alternativa sostenible, accesible y con potencia estética para proyectos de todas las escalas.

    En la isla vietnamita de Phu Quoc, VTN Architects empleó 42.000 piezas de bambú para levantar un centro de bienvenida. Vietnam abunda en esta planta, y el proyecto aprovechó el recurso local de principio a fin al crear estructuras, uniones, cuerdas y hasta alfileres con bambú. 

    El bambú se afirma como material renovable para equipamientos y viviendas de bajo impacto, integrando naturaleza, cultura y diseño en una misma conversación. 

    ¿Qué opinás de las construcciones en bambú?