¿Se puede eliminar un tumor sin abrir el cuerpo, sin calor y sin radiación? Hasta hace pocos años la respuesta era no. Hoy existe una técnica que lo hace con sonido. Se llama histotripsia y, a fines de 2023, la agencia de medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el primer equipo que la usa para tratar tumores de hígado. No es magia ni una «frecuencia sanadora»: es física aplicada con una precisión asombrosa, desarrollada durante veinte años en un laboratorio universitario.
La técnica nació en la Universidad de Michigan, en el equipo de la ingeniera biomédica Zhen Xu y sus colegas. El principio parte de algo que ya conocemos: el ultrasonido, el mismo tipo de onda que se usa en las ecografías. La diferencia está en cómo se aplica. En lugar de ondas suaves y continuas, la histotripsia emite pulsos muy breves y muy intensos, concentrados en un punto del tamaño de pocos milímetros dentro del cuerpo. Fuera de ese foco, la energía es baja y atraviesa la piel y los tejidos sin dañarlos.
En el punto donde se concentran los pulsos ocurre el fenómeno clave: la cavitación. La presión cambia tan rápido que se forman, dentro del tejido, nubes de burbujas microscópicas que aparecen y colapsan en millonésimas de segundo. Esa violencia mecánica rompe las células del tumor hasta reducirlas a un material líquido, sin estructura, que el propio cuerpo después reabsorbe. El médico va moviendo el foco punto por punto hasta cubrir todo el tumor, mientras lo ve en tiempo real en una pantalla de ultrasonido. Por eso se la describe como la primera técnica de ablación no invasiva, no ionizante y no térmica: no corta, no irradia y no quema.
Esa combinación tiene ventajas concretas. Como no hay incisión, el riesgo de sangrado es muy bajo, y muchas personas pueden volver a su casa el mismo día. Como no depende del calor, no pierde eficacia cerca de vasos sanguíneos grandes, que en otras técnicas «enfrían» la zona y dejan células sin tratar. Y como no usa radiación, en principio puede repetirse si hace falta. Hay otro detalle interesante: el borde entre el tejido destruido y el sano es muy nítido, de apenas unas pocas células, lo que permite tratar tumores cercanos a estructuras delicadas con un margen de seguridad muy preciso. Además, los tejidos más elásticos y resistentes, como las paredes de los grandes vasos o los conductos biliares, toleran mejor la cavitación que el tejido tumoral, más blando, lo que agrega una capa extra de protección. Todo el procedimiento se planifica y se controla desde afuera, con el paciente anestesiado.
La autorización se apoyó en un ensayo clínico llamado #HOPE4LIVER, publicado en 2024 en la revista Radiology. Participaron 44 personas con tumores primarios de hígado o con metástasis hepáticas de otros cánceres. El tratamiento logró destruir el tumor según lo previsto en el 95% de los casos, muy por encima del objetivo que se había fijado, y tres pacientes (alrededor del 7%) tuvieron una complicación importante relacionada con el procedimiento.

Ahora, el matiz necesario. La histotripsia no es «la cura del cáncer». Está aprobada para tumores de hígado y se está investigando en riñón, páncreas, próstata, mama y cerebro, pero esos usos todavía están en estudio. El ensayo fue pequeño, sin grupo de comparación, y todavía faltan datos de largo plazo sobre si el tumor vuelve a aparecer y cuánto se prolonga la vida. Además, tratar un tumor localizado es una parte del camino: muchas veces sigue siendo necesario combinarla con otros tratamientos. También corresponde mencionar que la universidad y algunos de los investigadores tienen intereses económicos en la empresa que fabrica el equipo. Nada de esto le quita valor; simplemente ubica el avance en su lugar real.
Hay, además, una línea de investigación que entusiasma a los científicos: los restos del tumor destruido parecen «mostrarle» el cáncer al sistema inmunológico, y en estudios con animales se observó una respuesta defensiva también en tumores que no fueron tratados directamente. Si eso se confirma en personas, la histotripsia podría ser algo más que una herramienta para eliminar tumores: podría ayudar al cuerpo a reconocerlos.
La medicina del futuro quizás no sea la que corta más, sino la que aprende a sanar con menos.
Para profundizar
- Mendiratta-Lala et al. (2024). The #HOPE4LIVER Single-Arm Pivotal Trial for Histotripsy of Primary and Metastatic Liver Tumors. Radiology.
- Xu et al. (2021). Histotripsy: the first noninvasive, non-ionizing, non-thermal ablation technique based on ultrasound. International Journal of Hyperthermia.







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