La era de la tecnología cambió el mundo en muchas dimensiones, entre ellas la manera de manejar el dinero. El surgimiento de las bitcoins fue una gran revolución para el mercado, que trajo consigo ciertos desafíos para afrontar.
Uno de los principales problemas de las criptomonedas es la gran huella de carbono que implican para el planeta, por la gran cantidad de consumo energético que requieren.
Su gran impacto ambiental requiere una solución, ya que en estos tiempos el principal objetivo es mitigar las emisiones contaminantes que propician el calentamiento global.
La cuestión recae en el diseño de las monedas electrónicas, que tiene un código de seguridad establecido que consume grandes cantidades de energía, incluso más que países enteros.

La campaña “Change the Code Not the Climate” propone un cambio de código que podría reducir hasta el 99,9% del consumo energético. Para ello, el sistema de bitcoin debe modificar su sistema de “Prueba de Trabajo (PoW)” a “Prueba de Participación (PoS)”
Ambas son maneras de verificar las transacciones y garantizar la seguridad de la red. El primero se basa en la competencia, mientras que el segundo en la colaboración y, por ende, es menos seguro. Una vez más, queda probado que nuestra actitud tiene un impacto verdaderamente global.
Esta posible solución tiene la misión de que bitcoin deje de contaminar el planeta.
Otra red blockchain conocida como Ethereum ya está cambiando su código para su versión 2.0, que la convierte en una plataforma más eficiente y más amigable con el medio ambiente.
No descuidemos nuestra prioridad número uno: ¿de qué nos sirve el dinero si nos quedamos sin mundo?






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