¿Qué efecto tiene la música en nuestro cerebro?

Elegimos canciones que nos mueven incluso cuando no recordamos una sola frase de la letra. Eso es porque la música llega primero al cuerpo, al sistema emocional. Hoy la ciencia actual explica que parte de esa magia se debe a que el cerebro anticipa patrones, se sincroniza con el pulso y libera neuroquímicos al ritmo de lo que escucha.

Los estudios más recientes muestran que, cuando una canción juega con la previsibilidad o la sorpresa, el sistema de recompensa se enciende y aparece ese placer que a veces sentimos como piel de gallina.

También se observa cómo la música ayuda a regular el estrés, el sueño, reduce el cortisol cuando es más lento y mejora las recuperaciones. En el día a día, un entorno sonoro elegido con intención, puede darnos foco para estudiar o trabajar, energía para entrenar o quietud para descansar.

La conclusión es sencilla y poderosa, lo que escuchamos nos afecta en un amplio espectro. La música es una tecnología humana al alcance de todos, capaz de afinar la experiencia y de acercarnos entre sí. 

Así que ya sabés, curar nuestras playlists es una forma de autocuidado.

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