La hormona del amor

La oxitocina, también llamada la hormona del amor, interviene principalmente en las mujeres. Este poderoso compuesto químico actúa en nuestro cerebro y es el responsable de la conexión emocional que podemos sentir con aquellos que nos rodean. Su efecto nos da la sensación de bienestar, calma y predisposición, y cumple un importante papel en la empatía, la generosidad y los vínculos con otros. 

Está principalmente asociada a la experiencia de parto, la lactancia, y la relación de la madre con el bebé, ya que este componente biológico que estimula el apego en el momento de pura necesidad es parte de la sabiduría de la naturaleza que llevamos en nuestro cuerpo. Además, nos ayuda a regular las emociones, la ansiedad y el dolor. 

¿Sabías que también se libera en las reuniones entre mujeres? Este neurotransmisor estimula la afectividad, confianza y el cariño, generando que los grupos entre mujeres puedan convertirse en un nido de amor y nutrición espiritual. El linaje femenino trae consigo una poderosa fuerza creadora que puede activarse en conjunto con otras mujeres.

Los juicios, las etiquetas, la competencia y la comparación pertenecen al halo de la ilusión.  

La hormona que inhibe a la oxitocina es la adrenalina, la cual se libera ante la sensación de peligro. Por lo tanto, es indispensable crear entornos seguros para la liberación del neurotransmisor del amor y la conexión. Dentro de espacios que convoquen al respeto y la cooperación podemos despertar y ser lo que en realidad somos: energía de amor y creación.

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